Cómo fomentar la incorporación de más mujeres a la fuerza laboral de MENA

Cómo fomentar la incorporación de más mujeres a la fuerza laboral de MENA
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Manal Abu Grain es de Shouneh, una zona conservadora de Jordania, a 30 minutos de Amán. Se casó a los 15 años y durante cinco años pasó la mayor parte de sus días sentada en la pequeña casa que compartía con su esposo y sus suegros, quienes le prohibían trabajar.

Hoy, a Manal le va muy bien como costurera en una fábrica de prendas de vestir que ofrece un entorno de trabajo cómodo y, sorprendentemente, su relación con sus suegros ha mejorado. «Estoy planeando abrir mi propio taller de costura en Shouneh», dijo hace poco. ¿Y si no funciona? «Dentro de cinco años seré instructora de costura para otras mujeres. Si deseas algo con suficiente fuerza, puedes conseguirlo».

En la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA), alrededor del 17,5 % de la población femenina adulta —menos de una de cada cinco mujeres— tiene empleo. Manal es un caso atípico y necesitamos más y mejores datos para entender cómo replicar su transición.

El bajo nivel de participación económica de las mujeres refleja e influye profundamente en las decisiones personales y las dinámicas familiares de muchas mujeres de la región MENA. El impacto económico más amplio también es notable: por ejemplo, elevar las tasas de participación femenina en la fuerza laboral hasta los niveles masculinos de cada país impulsaría el PIB un 12 % en los Emiratos Árabes Unidos y un asombroso 34 % en Egipto.

Aunque las tasas de participación femenina en el mercado laboral son preocupantemente bajas en gran parte de la región —pero no en toda—, en general las mujeres están bien cualificadas y en una posición favorable para incorporarse en gran número a la fuerza laboral y a sectores esenciales para el crecimiento económico de la región. Por ejemplo, en casi dos tercios de los países de Oriente Medio hay más mujeres que hombres estudiando en la universidad. Ahora se matriculan en ciencias más mujeres árabes que hombres, y ellas superan a sus compañeros en estos campos de estudio.

La encuesta anual de Bayt.com y YouGov, Situación de las mujeres trabajadoras en Oriente Medio , señala cambios positivos que empiezan a afianzarse para las mujeres trabajadoras. Algo más de la mitad (51 %) de las mujeres encuestadas en toda la región cree que la contratación y la selección se realizan sin tener en cuenta el género, y el 56 % considera que las ofertas de empleo se hacen en función de la experiencia y las cualificaciones, sin que el género influya.

Aunque las mujeres de la región han logrado avances enormes en el ámbito laboral, persisten obstáculos importantes. La disponibilidad de oportunidades de empleo subyace a todos los demás desafíos: según Bayt.com y YouGov, al 62 % de las mujeres de Oriente Medio le resulta difícil encontrar buenas oportunidades laborales. Nadia Alnoudah, exalumna yemení de Education For Employment (EFE), que ahora es instructora profesional de inserción laboral, describió en el Huffington Post vívidamente los desafíos que afrontó y para cuya superación ahora capacita a mujeres jóvenes como Manal: obstáculos corporativos estructurales y sesgos en el lugar de trabajo, familias conservadoras y falta de confianza en sí mismas. Los servicios de transporte deficientes o inseguros también pueden limitar el acceso de las mujeres a la formación laboral y a las oportunidades de trabajo.

Pero el caso de Manal demuestra que hay maneras de abordar estos obstáculos. Primero, hubo una oportunidad de empleo: una fábrica local dispuesta a contratar a mujeres jóvenes sin experiencia laboral previa. Gracias a la financiación de un donante multilateral —en este caso, el PNUD—, Manal pudo acceder a la formación en competencias laborales de Jordan EFE, adaptada a la demanda del mercado textil, que también le proporcionó habilidades de comunicación y negociación que la ayudaron a relacionarse con su familia de forma más eficaz. Se proporcionó transporte seguro y un entorno de trabajo considerado apropiado según las normas de la comunidad, tanto para la formación como en la fábrica de prendas de vestir; además, el apoyo de seguimiento de EFE incluyó revisiones periódicas y una red de seguridad para ayudarla a afrontar los desafíos durante toda la transición al empleo.

Para que la experiencia de Manal pueda replicarse a gran escala, debemos abordar otro obstáculo para el empleo de las mujeres: la brecha de datos. La escasez de datos sólidos y oportunos sobre los factores que facilitan o limitan la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral por primera vez dificulta que los gobiernos, las empresas y la sociedad civil actúen de manera estratégica y colectiva para apoyar a un mayor número de mujeres en su incorporación al mundo laboral.

Por ejemplo, sabemos poco sobre las expectativas de las mujeres jóvenes de la región cuando comienzan a buscar empleo y sobre los factores que ellas u otras personas relevantes en sus vidas tienen en cuenta al decidir si aceptan o no una oportunidad laboral. Asimismo, hacen falta datos más claros sobre los empleadores: ¿qué expectativas tienen y qué políticas existen, o podrían adoptarse, para atraer a empleadas y crear entornos de trabajo acogedores para las mujeres?  ¿En qué difieren las percepciones y prioridades de las posibles empleadas y sus potenciales empleadores?

Para empezar a desentrañar estas preguntas, en los próximos meses EFE trabajará con Bayt.com y YouGov para comprender estas perspectivas y examinar la brecha entre ambas.

Esto es solo un comienzo. Necesitamos comprender con mayor precisión qué incentivos ayudarían a todas las partes implicadas en la incorporación de las mujeres a la fuerza laboral —incluidas las propias mujeres, sus familiares y los responsables de contratación— a respaldar una mayor participación económica femenina. Asimismo, se necesitan más estudios específicos sobre los países de la región MENA para construir argumentos empresariales sólidos a favor de contratar a más mujeres, especialmente en puestos de nivel inicial.

A medida que evoluciona la naturaleza del trabajo, también se transforman las opciones disponibles para posibles empleados y empleadores. Millones de mujeres como Manal pueden beneficiarse enormemente de estos cambios. Los datos adecuados —que orienten los sistemas de apoyo adecuados— pueden ayudar a que esto suceda a gran escala.

El Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África 2015 se celebra en el mar Muerto, Jordania, del 21 al 23 de mayo.

Autor: Ron Bruder es fundador y presidente de Education For Employment (EFE)

Imagen: Una mujer camina cerca del edificio The Gate, en el distrito financiero y empresarial Dubai International Financial Center de Dubái, el 5 de febrero de 2012. REUTERS/Nikhil Monteiro

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