Cómo está abordando Sudáfrica la mortalidad materna

Cómo está abordando Sudáfrica la mortalidad materna
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Sudáfrica libra una batalla cuesta arriba para reducir su tasa de mortalidad materna tras un aumento significativo de las muertes durante el apogeo de la pandemia de VIH del país.

La tasa de mortalidad aumentó drásticamente después de 1998, casi se duplicó hasta alcanzar 302 por cada 100.000 nacidos vivos en 2009 y la tendencia seguía al alza. Desde entonces, la tasa ha disminuido aproximadamente en un tercio, pero aún no ha vuelto al nivel de 1998 de 150 muertes por cada 100.000 nacidos vivos.

Sudáfrica tampoco está cerca de alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de 38 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. Esto la distingue de otros países en desarrollo, como India y Brasil, que están cerca de lograrla ahora que se aproxima la fecha límite de 2015.

Sin embargo, otros países no han sufrido la grave epidemia de VIH que se observó en el África subsahariana y han registrado una importante caída de las muertes maternas. Comparar directamente a Sudáfrica con ellos es injusto.

No es difícil identificar las razones de las tendencias recientes en Sudáfrica. Desde el comienzo del nuevo milenio, el país ha tenido que hacer frente a una epidemia de VIH y a un conjunto de políticas confusas para abordarla.

Una tendencia positiva, pero queda mucho camino por recorrer

La buena noticia es que la tasa de mortalidad materna ha disminuido de manera constante desde 2009 y es probable que pronto caiga por debajo del nivel de 1998.

Entre 2000 y 2010, se desarrollaron considerablemente nuevos fármacos antirretrovirales, como emtricitabina, efavirenz y tenofovir, que se combinaron en un solo comprimido para tratar la infección por VIH. El costo de estos fármacos también empezó a bajar. Pero el verdadero cambio comenzó en 2009 con el nombramiento de Aaron Motsoaledi como ministro de Salud de Sudáfrica.

Pronto se hicieron evidentes cambios drásticos en el enfoque del gobierno frente al VIH. Las políticas sanitarias dirigidas a abordar el VIH se volvieron claras y coherentes. Se amplió considerablemente un programa de detección y tratamiento del VIH. Esto dio lugar a un esfuerzo concertado a nivel nacional para que las personas se hicieran la prueba del VIH y recibieran tratamiento, si era necesario.

Los datos de 2011 y 2012 demostraron una disminución significativa de las muertes maternas debidas a infecciones no relacionadas con el embarazo, lo que indica el éxito del programa de detección y tratamiento del VIH. Se han logrado avances enormes para frenar primero el aumento y ahora reducir las muertes relacionadas con la infección por VIH.

Hay que felicitar al Departamento de Salud por este logro, pero aún queda muchísimo camino por recorrer.

La larga sombra del VIH

La mala noticia es que Sudáfrica sigue muy lejos de alcanzar la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Cuando las muertes maternas alcanzaron su punto máximo, más de dos tercios de todas las madres fallecidas tenían VIH. La causa más común de muerte materna eran las infecciones no relacionadas con el embarazo, como la tuberculosis (TB) y la neumonía. Más del 90% de estas mujeres tenían VIH.

Tener VIH aumenta entre cinco y diez veces las probabilidades de que una mujer muera por otras complicaciones del embarazo, como una hemorragia o la hipertensión (presión arterial alta).

La tasa de infección por VIH entre las mujeres que acudían a la atención prenatal alcanzó su máximo en torno al 30% en 2005. Se ha mantenido bastante estable.

Los esfuerzos para prevenir la infección por VIH se centraron en reducir la transmisión del virus de la madre al hijo y en diversas campañas de sensibilización. La prevención de la transmisión del virus de la madre al hijo ha sido muy eficaz.

Sin embargo, las campañas para prevenir la propagación de la infección por VIH entre los adultos han tenido menos éxito. Entonces, ¿qué conjunto de políticas necesita Sudáfrica para reducir el número de madres que mueren a causa del VIH?

Un conjunto de políticas que ha funcionado

Tras las elecciones de 2009, Motsoaledi firmó un Acuerdo negociado de prestación de servicios con el presidente Jacob Zuma. Dos de los resultados previstos eran aumentar la esperanza de vida y reducir las muertes de mujeres embarazadas y niños.

Para entonces, la tasa de mortalidad materna se había duplicado hasta llegar a 302 muertes por cada 100.000 nacidos vivos. La tendencia seguía al alza. La meta fijada para Motsoaledi era invertir la tendencia creciente de las muertes maternas y reducir la tasa a 252 por cada 100.000 nacidos vivos para 2014. Estas metas eran considerablemente más altas que las de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, pero realistas teniendo en cuenta la epidemia de VIH.

Desde 2012, el Comité Asesor y Coordinador de Datos de Salud ha elaborado informes de vigilancia rápida de la mortalidad. El informe más reciente (2014) se ha publicado hace poco y abarca el período de 2000 a 2013. Sitúa la tasa de mortalidad materna en 197 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en 2011.

Ha sido difícil establecer la tasa y existen muchas estimaciones de distintas organizaciones. Sin embargo, todas indican un descenso pronunciado y rápido desde aproximadamente 2009.

¿Qué debería hacer Sudáfrica ahora?

La infección por VIH, en particular la combinación mortal de VIH y tuberculosis, sigue siendo el factor subyacente más común en las muertes maternas. A esto se suma que problemas de salud como las hemorragias y la hipertensión son cada vez más frecuentes entre las embarazadas.

Abordar estos problemas requerirá cambios en el sistema de salud para que sea más eficaz y responda mejor a las necesidades de todas las personas en Sudáfrica, especialmente de quienes viven en zonas con servicios insuficientes.

Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lea el artículo original.. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Robert Pattinson es director de la Unidad Extramural de Estrategia para la Atención de la Salud Maternoinfantil, SAMRC, en la Universidad de Pretoria.

Imagen: Una mujer con un bebé a la espalda observa un asentamiento informal en la capital, Luanda. REUTERS/Siphiwe Sibeko

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