¿Cómo podemos ofrecer a cada niño un comienzo justo?

¿Cómo podemos ofrecer a cada niño un comienzo justo?
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En una aldea rural del norte de Nigeria, una madre primeriza llamada Laila hace todo lo que puede para cuidar de su hija recién nacida, Rabia. Pero, pese a los esfuerzos de Laila, el futuro de Rabia no depende únicamente de su madre. Si Rabia hubiera nacido, por ejemplo, en una familia adinerada de Lagos —la ciudad más grande de Nigeria—, tendría casi cuatro veces más probabilidades de sobrevivir hasta cumplir cinco años.

Esta es la lotería del nacimiento.

En todo el mundo, las probabilidades de que los niños lleguen a cumplir cinco años dependen del lugar donde nacen, de la riqueza de sus padres y de su identidad étnica: factores que, para ellos, son puramente cuestión de azar.

Una nueva investigación publicada hoy por Save the Children revela una historia de avances rápidos, pero desiguales, en la supervivencia infantil. Pese a la mejora mundial sin precedentes de las últimas dos décadas, en más del 75 por ciento de los 87 países en desarrollo incluidos en el estudio están aumentando las desigualdades en la supervivencia infantil. Los niños más desfavorecidos del mundo se quedan rezagados.

Si las tendencias actuales continúan, durante generaciones los niños a quienes les toque la peor suerte en esta lotería del nacimiento seguirán muriendo por causas prevenibles.

Ofrecer a cada niño una oportunidad justa en la vida es un desafío decisivo para nuestra generación, y debemos afrontarlo de lleno.

En septiembre, cuando la ONU deba acordar un marco mundial de desarrollo para después de 2015, tendrá una oportunidad crucial para cambiar el rumbo del desarrollo mundial y ayudar a garantizar que ningún niño vuelva a quedar atrás por razones sociales, económicas o geográficas. El nuevo marco debe proponerse completar la tarea iniciada por los ODM, encaminar al mundo hacia el fin de las muertes prevenibles y, para 2030, ningún objetivo posterior a 2015 debería considerarse cumplido a menos que lo esté para todos los grupos sociales y económicos.

Sin embargo, en medio de esta historia de avances desiguales, hemos visto un rayo de esperanza. La desigualdad no está aumentando en todos los países. Algunos países destacados, como Rwanda, Malawi, México, Nepal y Bangladesh, no solo han reducido rápidamente la mortalidad infantil, sino que lo han hecho de manera equitativa: los grupos más excluidos han avanzado más rápido que el promedio nacional.

Estos países deberían ser el referente con el que nos midamos, porque la investigación de Save the Children concluyó que seguir una vía equitativa para reducir la mortalidad infantil está asociado con un progreso general más rápido. En promedio, durante una década, los países que han avanzado de manera equitativa progresaron un 6 por ciento más rápido que los que no lo hicieron.

Si invertimos ahora en niños desfavorecidos como Rabia, podemos cambiar su futuro y el nuestro.

Este artículo se publica en colaboración con The Bill & Melinda Gates Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autora: Carolyn S. Miles es presidenta y directora ejecutiva de Save the Children.

Imagen: Un niño está sentado en el centro comunitario del campamento aborigen «Hidden Valley», en las afueras de Alice Springs, localidad del centro de Australia. REUTERS/Tim Wimborne

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