¿Cómo podemos prepararnos para las amenazas a la seguridad del mañana?

¿Cómo podemos prepararnos para las amenazas a la seguridad del mañana?
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El panorama de la seguridad está cambiando, influido por transformaciones pronunciadas y continuas en la tecnología, la economía, la sociedad, la política y el medioambiente. Por consiguiente, existe una clara necesidad de fomentar una comprensión más profunda entre quienes toman decisiones en el gobierno, las empresas y la sociedad civil sobre la naturaleza cambiante del contexto de seguridad. Si abordamos esta tarea con visión de futuro, podemos empezar a imaginar cambios significativos tanto en la naturaleza de las amenazas a la seguridad como en los medios para combatirlas. Podemos «pensar lo impensable» y contemplar los «cisnes negros de la seguridad» que podrían surgir, a fin de estar a tiempo de abordarlos de forma proactiva y evitar tener que responder de manera reactiva.

Con esta motivación, en la Reunión Anual de 2015 celebrada en Davos, Suiza, el Foro Económico Mundial puso en marcha un proceso que, en última instancia, constará de varias etapas y se prolongará durante un año, para reunir a actores clave del ámbito de la seguridad y considerar los nuevos enfoques que las partes interesadas deberán adoptar para prepararse para las amenazas a la seguridad del mañana. En este primer taller de prospectiva se reunieron 30 líderes militares, expertos en seguridad, relaciones internacionales e inteligencia, ministros de Defensa, dirigentes de organizaciones internacionales y regionales, así como líderes empresariales, y se les pidió que debatieran cómo ampliar el debate sobre la seguridad para prepararnos de la mejor manera para el panorama de seguridad del futuro.

Entre los futuros alternativos plausibles considerados, dos surgieron de manera constante como especialmente preocupantes si llegaran a materializarse a gran escala, y para los cuales estos líderes de seguridad no se sentían suficientemente preparados.

El primer escenario describe un futuro distópico en el que la identidad está determinada por la ideología, no por la nacionalidad, mientras los gobiernos no cumplen las expectativas de la ciudadanía y cunde una profunda desconfianza hacia la élite política. En última instancia, estas condiciones provocan la ruptura del contrato social entre el Estado y sus ciudadanos y dan lugar a preocupaciones de seguridad asimétricas, con actores no estatales fuertemente armados contra quienes las operaciones de combate tradicionales y las sanciones económicas no son eficaces. Los participantes también señalaron la posibilidad de un futuro con una clase marginada mucho más numerosa, que incluiría a personas altamente competentes que, al desaparecer los empleos, quedarían en busca de sentido en la vida y se convertirían en nuevos y vastos objetivos de reclutamiento basado en la ideología.

El segundo escenario se centra en un futuro en el que todos los seres humanos, los objetos creados por el hombre y las estructuras físicas están conectados digitalmente, y la inteligencia artificial ha evolucionado hasta superar la inteligencia humana. Las nuevas tecnologías pueden dar lugar a nuevos tipos de armamento. Por ejemplo, a medida que las tecnologías conectadas a la red se integran en el cuerpo —con fines de mejora física o cognitiva—, los seres humanos quedan conectados directamente a la red y, por tanto, pueden añadirse a la lista de posibles objetivos de ciberataques. En este caso, habría que considerar el equilibrio entre nuestras necesidades de seguridad y privacidad, ya que la gestión de este dilema influirá profundamente en la disposición de las personas a participar en un contrato social con el Estado nación.

En conjunto, estas dos posibles líneas de futuro sugieren que podríamos encaminarnos hacia un mundo con una amplia variedad de nuevos adversarios no estatales, desconocidos y más avanzados tecnológicamente y empoderados que nunca.

Entre otros futuros plausibles explorados figuraron la posibilidad de que particulares y empresas accedieran al espacio de forma fácil y económica, un bien común que actualmente carece de fronteras y leyes; que las disputas en Asia Oriental y el mar de China Meridional intensificaran el nacionalismo entre los Estados asiáticos, agravaran las tensiones marítimas y condujeran a un colapso general de la cooperación en Asia y a posibles conflictos interestatales en la región; y que las economías emergentes no lograran «emerger» o mostraran comportamientos inesperados —o impredecibles— mientras estas naciones intentan encontrar su lugar en un nuevo orden mundial.

La exploración de estos escenarios futuros plausibles demuestra la necesidad de replantearnos cómo abordamos y preparamos las respuestas a las amenazas a la seguridad del mañana. Por ejemplo, proteger a las personas frente a amenazas a la seguridad física y virtual cada vez más complejas exige una respuesta excepcional que trascienda los límites de la seguridad nacional. Requiere inventar soluciones para nuevos problemas, obtener apoyo para ellas e implementarlas en todos los niveles de gobernanza —multilateral, nacional y local—, en todos los sectores —público, privado y de la sociedad civil— y entre distintos valores y culturas. ¿Imposible? ¿Una cuesta demasiado empinada? Nuestro destino colectivo depende del éxito, así que bien podemos empezar a escalarla. Porque, como dijo Mahatma Gandhi: «El futuro depende de lo que hagas hoy».

Para obtener más información sobre la comunidad de prospectiva estratégica del Foro Económico Mundial, haga clic aquí.

Autores: Kristel van der Elst es directora sénior y responsable de Prospectiva Estratégica del Foro Económico Mundial; Anja Kaspersen es responsable de Geopolítica y Seguridad Internacional del Foro Económico Mundial.

Imagen: Soldados del Eurocuerpo sostienen la bandera europea durante una ceremonia frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo, el 30 de junio de 2014. REUTERS/Jean-Marc Loos

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