Imagine a un programador informático. ¿Qué aspecto tiene esta persona? ¿Qué está haciendo? ¿Está con alguien? ¿Qué tipo de aficiones podría tener?
Lo más probable es que haya imaginado a alguien que es: hombre, blanco o asiático-estadounidense, con aspecto algo friki y sentado solo frente a un ordenador.
Esto refleja la imagen estereotipada de la informática en la cultura estadounidense. Y esta imagen se ha consolidado en los últimos 30 años, hasta tal punto que las chicas de secundaria dicen cosas como:
cuando oí “informática”, imaginé a chicos empollones, que se convertían en hombres barbudos empollones, encorvados sobre enormes ordenadores y tecleando códigos que no significaban nada para mí.
El verdadero problema es que esta representación de los frikis puede impedir que las chicas consideren seriamente una carrera en informática. Tal como están las cosas, las mujeres están muy infrarrepresentadas en informática. En los últimos años, solo el 18 % de los títulos universitarios han correspondido a mujeres.
Formo parte de un equipo interdisciplinar en el Institute for Learning & Brain Sciences de la Universidad de Washington (UW). En los últimos tres años, nuestro equipo, en el que participan los investigadores Sapna Cheryan y Andrew Meltzoff, ha trabajado para descubrir los efectos de estos estereotipos en las chicas.
Los efectos son reales. Pero hay formas de contrarrestarlos.
Los estereotipos importan
Realizamos un experimento para comprobar cómo mostrar un aula de informática estereotipada o no estereotipada afectaría al interés de las chicas por cursar una clase de informática.
Decoramos un aula de la UW de dos maneras: primero con un conjunto de objetos que sabemos que los estudiantes asocian con la informática, y después con un conjunto de objetos que no se asocian con la informática.
Los objetos estereotipados incluían los más evidentes, como componentes de ordenador y libros, pero también otros elementos considerados “frikis”, como carteles de Star Trek. Nuestros objetos no estereotipados incluían cosas que normalmente se pueden encontrar en un aula o en un espacio de oficina, como plantas de interior y carteles de la naturaleza.
Mostramos fotografías de ambas aulas a chicas y chicos de secundaria. Después les preguntamos cuál de las dos aulas les gustaba más y cuánto interés tenían en cada una.
Lo que descubrimos fue que los estereotipos importaban. Pero solo en el caso de las chicas.
Las chicas prefirieron de forma abrumadora el aula no estereotipada (lo dijo el 68 % de ellas), mientras que los chicos no mostraron preferencia.
Al principio, solo alrededor de un 13 % de las chicas nos dijo que le interesaba cursar una clase de informática, pero fue casi tres veces más probable que mostraran interés (35 %) cuando el aula no era estereotipada.
Las chicas sienten que no tienen cabida
Entonces, ¿por qué a las chicas les importan los estereotipos?
Nuestros datos muestran que hacen que las chicas sientan que no pertenecen. Y cuanto menos sentían las chicas que encajaban con los estereotipos, menos interés tenían en cursar informática en el aula estereotipada.
De acuerdo, ¿y entonces cómo contrarrestamos estas percepciones?
Necesitamos mostrar a las chicas una imagen más amplia de la informática. Si las chicas sienten que pueden pertenecer a las aulas de informática, entonces, según muestran nuestros resultados, es más probable que le den una oportunidad justa. Cuando sienten que pertenecen, puede transformar su experiencia en los campos dominados por hombres.
Y esto no se limita solo al diseño del aula: se trata de si perpetuamos las mismas imágenes de siempre o las cambiamos para mostrar una imagen más diversa de la informática.
Impulsar el cambio
Los estereotipos son tenaces y difíciles de cambiar, pero nuestro laboratorio ha encontrado tres estrategias prometedoras que podrían ayudar a la informática:
rediseñar el entorno físico para que las chicas se sientan bienvenidas
mostrar modelos de referencia diversos, cuyas personalidades e intereses demuestran que muchos tipos diferentes de personas pueden ser especialistas en informática
cambiar los relatos de los medios (por ejemplo, usando artículos de periódicos y revistas sobre informática): explicar a las chicas en qué medida los estereotipos sobre la informática no son precisos.
Estados Unidos se esfuerza por que la educación en informática esté disponible para más estudiantes. Gracias al trabajo de organizaciones sin ánimo de lucro como code.org y otras, la demanda de esta formación va en aumento.
Recientemente, casi 10 000 escuelas de todo Estados Unidos han solicitado ayuda para poner en marcha clases de informática. El año pasado, la Casa Blanca anunció iniciativas para respaldar la educación en informática en las escuelas de K-12.
Necesitamos que más chicas se inscriban en estas clases. En una industria en plena expansión, las chicas se están perdiendo empleos bien remunerados. Y la desigualdad de género perjudica a las empresas tecnológicas también. Una plantilla menos diversa supone menos innovación y menos capacidad para resolver problemas.
El primer paso es demostrar a las chicas que tienen cabida en la informática.
Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puede leer el artículo original. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autora: Allison Master es investigadora posdoctoral en la Universidad de Washington.
Imagen: Un hombre escribe en un teclado de ordenador. REUTERS/Kacper Pempel/Files.
