El mito triste, cansado, pero ampliamente aceptado de que la homosexualidad es antiafricana ha sido revalorizado y erigido en el altar de la falsedad una y otra vez. Es un mito que se ha repetido en numerosos contextos, más recientemente en el debate sobre el proyecto de ley contra la homosexualidad de Uganda. Sin embargo, los hechos históricos exigen que esta fábula sea desmentida de una vez por todas.
El mito de que “la homosexualidad es antiafricana” se basa en una antigua práctica de invocar selectivamente la cultura africana por parte de quienes ostentan el poder. Las mujeres africanas conocen bien este mantra. “Es antiafricano” cada vez que reivindican sus derechos, en particular aquellos que implican la autonomía reproductiva y la soberanía sexual.
La afirmación errónea de que cualquier cosa es antiafricana se basa en la suposición esencialista de que África es una entidad homogénea. Sin embargo, en realidad, África está compuesta por miles de grupos étnicos con culturas y sexualidades ricas y diversas. Por atractiva que la noción de cultura africana pueda resultar a algunas personas, tal cosa no existe. Además, aun si quisiéramos imaginar una cultura africana auténtica, como todas las demás, no sería estática.
Este es un extracto de un artículo publicado por Al Jazeera. Sylvia Tamale es catedrática de Derecho en la Universidad de Makerere, en Uganda.
Imagen: Participantes de Sudáfrica bailan con la bandera arcoíris durante la marcha anual del Orgullo Gay en París, el 30 de junio de 2012. REUTERS/Mal Langsdon
