La mitad de los ministros del gabinete de Colombia serán mujeres cuando el nuevo Gobierno asuma el poder el próximo mes, un hecho inédito para el país y un impulso a la igualdad de género en el mundo.
En cumplimiento de su promesa de campaña, el presidente electo conservador Iván Duque, que asumirá el cargo el 7 de agosto, ha nombrado el mismo número de hombres y mujeres para integrar su gabinete de 16 miembros.
«Es importante que las mujeres colombianas asuman puestos de liderazgo. Colombia tendrá por primera vez una mujer al frente del Ministerio del Interior», tuiteó a principios de este mes Duque, del partido de derecha Centro Democrático.
Las mujeres también dirigirán otros ministerios con peso político, entre ellos los de Justicia y Energía, mientras que Marta Lucía Ramírez será la primera vicepresidenta de Colombia.
«Esto es muy importante en términos simbólicos y representa un cambio cultural. A los futuros gobiernos les resultará difícil dar marcha atrás y no mantener la paridad de género», afirmó Beatriz Quintero, quien dirige la Red Nacional de Mujeres, que reúne a más de un centenar de organizaciones de defensa de los derechos en Colombia.
«Ahora una niña puede ver a una mujer vicepresidenta y decir: “Quiero ser vicepresidenta o presidenta algún día”», declaró a la Fundación Thomson Reuters.
En el mundo, las mujeres representaron en promedio el 23,4 % de todos los parlamentarios en 2017. Según datos de la Unión Interparlamentaria (UIP), la organización internacional de parlamentos, las cifras más altas se registraron en los países nórdicos y las más bajas, en los Estados árabes y los Estados insulares del Pacífico.
El país con mayor proporción de mujeres en la cámara baja es Ruanda, donde ocupan el 61,3 % de los escaños, seguido de Bolivia, Cuba y México, señala la UIP.
Más mujeres, más dinero
Aunque no hay pruebas de que las mujeres en puestos de liderazgo hagan más que los hombres para promover los derechos de las mujeres, su presencia puede marcar la diferencia. Según los expertos, pueden dar más visibilidad a cuestiones que suelen pasarse por alto, como la violencia contra las mujeres y la brecha salarial de género.
La presencia de más mujeres en puestos de liderazgo también impulsa el crecimiento económico, afirma Naciones Unidas, y garantizar la participación igualitaria de las mujeres en la política para 2030 es uno de los objetivos mundiales de la ONU.
En Colombia y en toda América Latina, en los últimos años se han logrado avances importantes para incluir a más mujeres en la política.
Los mecanismos voluntarios u obligatorios —desde reservar escaños para candidatas hasta que los partidos establezcan sus propias cuotas de género— han permitido que más mujeres ocupen cargos legislativos.
América Latina también ha visto una generación de mujeres al frente de gobiernos, desde Brasil hasta Chile y Costa Rica.
Pero se ha avanzado mucho menos en el ámbito local, especialmente en el caso de las mujeres de comunidades negras e indígenas.
En Colombia, menos del 15 % de los alcaldes son mujeres, mientras que solo uno de cada cinco parlamentarios es mujer.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo regional de derechos humanos, pidió esta semana a los Estados miembros que adopten medidas, incluida la acción afirmativa, para impulsar la participación política de las mujeres pertenecientes a minorías étnicas.
