La identidad de género y las preferencias asociadas al género se manifiestan de manera similar en niños cisgénero y transgénero, incluso entre quienes hicieron la transición recientemente, según revela una investigación.
Los niños que se identifican con el género que corresponde a su sexo asignado al nacer tienden a inclinarse por los juguetes, la ropa y las amistades que suelen asociarse estereotípicamente con ese género. Los niños transgénero hacen lo mismo con su género, independientemente del tiempo que lleven viviendo realmente como miembros de ese género.
Estos nuevos hallazgos proceden del mayor estudio del mundo sobre niños transgénero que han hecho una transición social, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
El estudio hizo seguimiento a más de 300 niños transgénero de todo Estados Unidos, así como a casi 200 de sus hermanos cisgénero y a unos 300 niños cisgénero sin parentesco, que conformaron el grupo de control. Es el primer estudio que informa sobre todos los participantes del TransYouth Project, que Kristina Olson, profesora de Psicología de la Universidad de Washington, puso en marcha en 2013.
Cuando participaron en el estudio, los niños transgénero, todos inscritos entre los 3 y los 12 años, habían hecho una transición social, pero no médica: habían cambiado sus pronombres y, a menudo, sus nombres de pila, y se vestían y jugaban de maneras asociadas con un género distinto de su sexo asignado al nacer.
Para este estudio, los investigadores se reunieron individualmente con los participantes y sus padres en los hogares de los participantes, en conferencias y en campamentos. Preguntaron a los participantes sobre aspectos concretos de la vida que suelen relacionarse con el género: la ropa, los juguetes y las amistades. También evaluaron cómo percibían los participantes su propia identidad de género.
«Identidades sólidas»
El equipo observó cierta variabilidad en la intensidad de las preferencias e identidades de los niños, pero, en promedio, los niños transgénero mostraron preferencias y conductas marcadas asociadas con su género actual, al igual que los niños cisgénero con quienes se les comparó.
«Los niños trans muestran identidades y preferencias marcadas, distintas de su sexo asignado», afirma la autora principal, Selin Gülgöz, quien realizó el trabajo como investigadora posdoctoral en la Universidad de Washington y comenzará un nuevo puesto este invierno como profesora adjunta en la Universidad de Fordham.
«Hay muy poca diferencia entre estos niños trans y cisgénero con la misma identidad de género, tanto en la forma en que se identifican con su género como en el grado en que lo hacen o lo expresan».
Los niños transgénero y la identidad de género
En el estudio, esto se observó en las evaluaciones del comportamiento de los participantes. «Aunque en ambos grupos había, por ejemplo, algunas niñas poco femeninas, en promedio, la mayoría de las niñas transgénero, al igual que sus pares cisgénero, vestían ropa estereotípicamente femenina, elegían juguetes como muñecas para jugar, preferían jugar con compañeras e identificaban claramente su género como niñas, y no como niños», afirma Olson, autora sénior del estudio. «Así pues, el grupo transgénero se parecía al cisgénero tanto en la variedad de respuestas como en las respuestas más frecuentes».
Entre los participantes transgénero y los del grupo de control cisgénero, aproximadamente un tercio eran niños y dos tercios, niñas; la edad promedio era de ocho años. Entre los hermanos cisgénero, la edad promedio también era de ocho años, y había algo más de niños que de niñas.
La conclusión de que, por lo general, la identidad de género de los niños transgénero era equivalente a la de los niños cisgénero se basó en el análisis de los datos de las encuestas y del comportamiento.
Al pedirles que identificaran su género, un porcentaje equivalente de niños cisgénero y transgénero —el 83 % y el 84 %, respectivamente— nombró su género actual. (Los investigadores señalan que, entre los participantes más pequeños de todos los grupos, esta pregunta solía dar lugar a una respuesta menos definitiva, como «No lo sé»).
Según los investigadores, las similitudes entre los niños transgénero y cisgénero en las distintas mediciones fueron algo sorprendentes, porque, a diferencia de sus pares cisgénero, los niños transgénero habían sido tratados desde pequeños como pertenecientes a un género distinto del que ahora identifican como propio.
Socialización temprana
Como parte del estudio, los investigadores pidieron a los padres fotos de sus hijos desde el nacimiento hasta la primera infancia, tomadas en eventos sociales habituales como cumpleaños y fiestas, para recabar información como la ropa que llevaban o el aspecto de su habitación. Las imágenes ayudaron a mostrar que, al principio, las familias y amistades socializaban a los niños transgénero como miembros del género asociado con su sexo asignado al nacer.
Sin embargo, años después, esa socialización temprana basada en el sexo no parece tener ningún efecto. Estos resultados sugieren que, años más tarde, el impacto de esa socialización temprana basada en el sexo no se aprecia en estas mediciones de las preferencias e identidades de género de los niños.
Esto sugiere que los niños transgénero quizá se socialicen por sí mismos para aprender a «ser» de su género actual, afirma Gülgöz.
«Los niños no son pasivos ante su entorno. Una vez que tienen conciencia de su identidad de género, buscan señales en su entorno, se fijan en las expectativas de la sociedad y prestan atención a la información sobre el género con el que se identifican», afirma Gülgöz.
La forma en que se trató a un niño transgénero como perteneciente al sexo que se le asignó, y durante cuánto tiempo, no parece afectar su identidad ni su expresión de género actuales, afirma Gülgöz.
«No observamos aumentos ni disminuciones con el tiempo en la intensidad con que los niños transgénero se identifican con su género actual», afirma Gülgöz.
Este estudio no incluyó a niños que usan pronombres no binarios como «elle» ni a quienes se declararon transgénero más adelante en la vida. Además, todos los participantes contaban con cierto apoyo familiar a su identidad transgénero. Olson advierte que actualmente se desconoce si los hallazgos se aplicarían también a estos otros grupos de participantes.
Este estudio se suma a investigaciones anteriores que mostraron que el sentido de identidad de género de los niños transgénero era constante, tanto si se evaluaba antes como después de su transición social.
«Hasta ahora, nuestros datos sugieren que el hecho de hacer la transición probablemente no afecta la identidad de género en uno u otro sentido», afirma Olson.
El estudio recibió financiación de la National Science Foundation, el National Institute of Child Health and Human Development y la Arcus Foundation.
Los coautores pertenecen a la Universidad de Washington, la Western Washington University y la Arizona State University.
