La incidencia del cáncer en las mujeres aumenta seis veces más rápido que en los hombres. Esto es lo que podemos hacer

Pharmaceutical tablets and capsules in foil strips are arranged on a table in this picture illustration taken in Ljubljana September 18, 2013. Picture taken September 18. REUTERS/Srdjan Zivulovic (SLOVENIA - Tags: HEALTH) - RTX15K29
Cancer is currently more common in men than women, but due to changes in lifestyle women are catching up fast.Image: REUTERS/Srdjan Zivulovic
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Los informes recientes de que la incidencia del cáncer entre las mujeres del Reino Unido aumentará seis veces más rápido que entre los hombres durante las próximas dos décadas habrán alarmado a muchas personas. Es probable que ocurra algo parecido en todo el mundo occidental. En Estados Unidos, la incidencia del cáncer ha ido disminuyendo de forma constante entre los hombres, pero no entre las mujeres. Y aunque sigue siendo cierto que más hombres que mujeres padecen cáncer, la diferencia se está reduciendo.

La nueva predicción de las tendencias futuras del cáncer en las mujeres, elaborada por Cancer Research UK se basa en nuestro conocimiento de cómo las decisiones sobre el estilo de vida y otros factores pueden afectar a la probabilidad de padecer cáncer.

La Organización Mundial de la Salud ha estimado que dos quintas partes de los 14 millones de casos de cáncer que se diagnostican cada año se pueden prevenir. Las principales causas prevenibles del cáncer son la alimentación, el tabaquismo y las infecciones. De estas, es probable que la alimentación afecte de manera más desproporcionada a las mujeres en los próximos años.

Se ha estimado que más de medio millón de casos de cáncer en todo el mundo pueden atribuirse directamente cada año a la obesidad y la inactividad. Aunque el sobrepeso puede aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer que afectan a ambos sexos, como el cáncer de riñón y el cáncer de intestino, algunos tipos que solo afectan a las mujeres también están estrechamente vinculados con la obesidad. Sin embargo, no se ha establecido una relación causal similar entre la obesidad y los cánceres que solo padecen los hombres, aunque hay indicios de que el cáncer de próstata puede ser más agresivo en los hombres con sobrepeso. Esto puede explicar en parte por qué la incidencia del cáncer aumenta más rápido entre las mujeres que entre los hombres. En particular, los estudios han demostrado que el cáncer de mama y el cáncer de útero son más probables en las mujeres con un índice de masa corporal (IMC) elevado.

Al aumento de la obesidad le ha seguido un rápido incremento del número de diagnósticos de estos tipos de cáncer. Por ejemplo, el número de casos de cáncer de útero diagnosticados cada año en el Reino Unido casi se ha duplicado desde principios de la década de 1990, y se ha estimado que un tercio de todos los casos de cáncer de útero puede vincularse con la obesidad. La forma en que el sobrepeso propicia estos tipos concretos de cáncer es compleja, pero uno de los principales factores parece ser la producción de la hormona estrógeno por parte de las células grasas del organismo.

La mayoría de los cánceres de mama y de útero producen una proteína llamada receptor de estrógeno, que hace que las células cancerosas se dividan sin control cuando hay altas concentraciones de estrógeno. Todos los adultos tienen cierta cantidad de estrógeno en el organismo, pero, en particular en las mujeres que han pasado la menopausia, la cantidad depende en gran medida de la grasa corporal. Los estudios han demostrado de forma sistemática que el cáncer de mama es más frecuente y más difícil de tratar en las mujeres con sobrepeso.

El alcohol también aumenta el riesgo de cáncer de mama: cuanto más se bebe, más probable es padecer la enfermedad. Un estudio publicado el año pasado mostró que, en todo el mundo, las mujeres ahora beben casi tanto como los hombres. Esto preocupa porque el alcohol también está estrechamente vinculado con otros tipos de cáncer, incluidos los de la boca y la parte superior de la garganta. Actualmente, estos tipos de cáncer afectan a más hombres que mujeres, pero, a medida que ellas beben más, es probable que su riesgo aumente.

Image: Organización Mundial de la Salud/GloboCan/BBC

El tabaquismo es otra de las principales causas prevenibles del cáncer en las mujeres. En el Reino Unido, el cáncer de pulmón es ahora el segundo tipo de cáncer más frecuente tanto en hombres como en mujeres. En el pasado, el cáncer de pulmón era mucho menos frecuente en las mujeres que en los hombres, en gran parte porque ellas fumaban menos. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XX, cada vez más mujeres empezaron a fumar, mientras que el hábito perdía popularidad entre los hombres.

Así, aunque en los últimos años el cáncer de pulmón se ha vuelto menos frecuente entre los hombres, entre las mujeres se ha vuelto más frecuente. La buena noticia es que cada año fuma menos gente y, por tanto, la incidencia del cáncer de pulmón disminuirá en ambos sexos. Sin embargo, como pueden pasar 20 años o más hasta que se desarrolle este cáncer, todavía tardaremos un tiempo en ver el efecto en el número de personas afectadas.

Infección y vacunación

También puede haber buenas noticias en cuanto al cáncer de cuello uterino. Cada año se diagnostican unos 3.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino solo en el Reino Unido y, de manera casi única entre los cánceres, estos pueden atribuirse a una sola causa: la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Sin embargo, la incidencia ha disminuido desde la década de 1970 gracias al programa de cribado del cáncer de cuello uterino, que a menudo detecta la enfermedad antes de que avance hasta convertirse en un cáncer plenamente desarrollado.

En muchos países, incluido el Reino Unido, ahora se vacuna de forma rutinaria a las niñas contra las formas más comunes de las cepas más dañinas del virus que causa cáncer. Ya hay pruebas sustanciales de que esto está teniendo efecto tanto en las tasas de infección como en las fases iniciales del cáncer, y cabe esperar que en el futuro la incidencia del cáncer de cuello uterino disminuya drásticamente.

Sin embargo, no debemos olvidar que, en los países sin programas de cribado y vacunación, el cáncer de cuello uterino sigue siendo una de las principales causas de muerte entre las mujeres jóvenes, y cada año mueren un cuarto de millón de mujeres a causa de esta enfermedad. Tanto el cáncer de pulmón como el de cuello uterino ofrecen lecciones: muestran cómo la educación y las medidas de intervención pueden ayudar a reducir el número de diagnósticos de cáncer.

La pregunta es: ¿se puede hacer algo parecido con los cánceres relacionados con la obesidad? Las tasas de obesidad en el Reino Unido y otros lugares han seguido disparándose pese a los mensajes sobre alimentación saludable, lo que sugiere que puede ser mucho más difícil de abordar. Hasta ahora, los intentos de cambiar la actitud hacia el alcohol han tenido una falta de éxito similar.

Actualmente, el cáncer es más frecuente en los hombres que en las mujeres, pero, debido a los cambios en el estilo de vida, ellas se están poniendo al día rápidamente. Está claro que, si no se avanza en la lucha contra la obesidad y otras causas prevenibles del cáncer, cada año se diagnosticará la enfermedad a más personas de ambos sexos. Todos podemos tomar la iniciativa para reducir nuestro riesgo de padecer cáncer si comemos de forma más saludable, bebemos menos y hacemos más ejercicio.

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