Imagine un mundo en el que se pueda esperar el mismo resultado en la vida, independientemente de si uno nace niño o niña. Se recibirá la misma educación, se disfrutará del mismo acceso a la atención sanitaria, se tendrán las mismas oportunidades y la misma remuneración en el trabajo, y se podrá hacer oír la propia voz con la misma fuerza en la política. Ese es un mundo sin brecha de género, y no existe. En todos los países hay disparidades en el tipo de vida que pueden esperar llevar hombres y mujeres.
¿Cómo lo medimos?
En nuestra investigación, 0 representa la máxima desigualdad entre los sexos, mientras que 1 significa que no existe brecha de género. Un número más alto indica una mejor paridad. Analizamos datos que reflejan la situación de las mujeres en 145 países del mundo, en cuatro áreas clave.
Participación y oportunidades económicas: ¿cuántas mujeres están en la población activa, cuánto cobran y hasta qué niveles llegan?
Educación: ¿cuántas niñas y mujeres acceden a la educación, desde la primaria hasta la universidad?
Empoderamiento político: cuando un país toma decisiones, ¿cuántas mujeres están sentadas a la mesa?
Salud y supervivencia: ¿existe una proporción natural de nacimientos de niños y niñas (en algunos países, el aborto selectivo por sexo es un problema) y cómo se comparan las esperanzas de vida?
Trece de las 14 variables utilizadas para elaborar nuestro índice proceden de fuentes de datos objetivos de acceso público, como la Organización Internacional del Trabajo, las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, mientras que una procede de una encuesta de percepción realizada por el Foro Económico Mundial.
¿Qué país tiene la menor brecha de género?
Islandia. El pequeño país nórdico tiene una puntuación de 0,881, lo que significa que ha cerrado la mayor parte de su brecha. Le siguen Noruega, Finlandia y, después, Suecia. En conjunto, estas economías nórdicas han hecho posible que los padres compaginen el trabajo y la familia, lo que se traduce en más mujeres en el empleo y en puestos de liderazgo. Irlanda es el país no nórdico mejor clasificado, en quinto lugar. Ruanda (sexto), Filipinas (séptimo) y Nueva Zelanda (décimo) son los únicos países no europeos entre los diez primeros. Aunque los países más ricos dominan la lista, el índice no refleja la riqueza de un país, sino el grado de equidad con que se reparten sus recursos.
¿Y dónde es peor?
Con una puntuación de 0,484, se trata de Yemen, donde las mujeres no pueden salir de casa sin el permiso de un familiar varón. Conviene tener en cuenta que solo medimos los 145 países del mundo que proporcionan datos, y que poder evaluar un país por primera vez es un paso importante hacia la mejora. Tras Yemen, en la parte inferior de nuestra tabla, se sitúan Pakistán, después Siria y Chad. Los 10 países con peor desempeño están todos en Oriente Medio y África. ¿Cómo es la vida de las mujeres en estos países? El panorama varía enormemente, tanto entre países como dentro de ellos, pero en los peores focos, las niñas tendrán poca o ninguna educación, ninguna opción sobre con quién y cuándo se casan, ninguna oportunidad de trabajar fuera del hogar y muy pocas posibilidades de ver a políticas que defiendan sus intereses.
¿Cómo ha cambiado la brecha de género con el tiempo?
Afortunadamente, se ha reducido, aunque no mucho. En la década transcurrida desde que empezamos a medirla, la brecha de género global se ha cerrado un 4 %. La brecha económica se ha reducido solo un 3 %, lo que sugiere que las mujeres de todo el mundo tardarán otros 118 años en tener las mismas oportunidades laborales que los hombres. Aunque desde 2006 se han incorporado al mercado laboral otros 250 millones de mujeres, la desigualdad salarial persiste: las mujeres solo ahora ganan lo que los hombres ganaban hace una década. Y no todos los ámbitos de la vida están mejorando para las mujeres: la brecha en salud y supervivencia, de hecho, se ha ampliado desde 2006.
¿Qué países avanzan más rápidamente? ¿Cuáles retroceden?
América Latina es la región que más ha mejorado. En cuanto a países concretos, el panorama es variado: los que mejor han cerrado la brecha son Nicaragua, Bolivia, Nepal, Eslovenia y Francia. Por otro lado, algunos países están retrocediendo. Sri Lanka, Jordania, Croacia, la República Eslovaca y Malí son los que han experimentado los mayores retrocesos.
¿Qué funciona para cerrar la brecha de género?
No hay una respuesta sencilla. Si queremos un mundo sin brecha de género, necesitamos cambios en las políticas, en las prácticas empresariales y en las actitudes culturales. Los países desarrollados deberían apoyar el cuidado infantil asequible y la baja parental, con mejores protecciones para los trabajadores con salarios bajos y a tiempo parcial, mientras que los países en desarrollo necesitan reformas legales que garanticen a las mujeres los mismos derechos en la propiedad de la tierra, la herencia y el acceso al crédito. Por su parte, las empresas pueden fijar objetivos para contratar y promocionar a mujeres, implantar programas de mentoría y establecer bandas salariales transparentes para reducir las brechas salariales de género.
En los últimos 10 años hemos observado algunas tendencias interesantes. Existe una fuerte correlación entre el empoderamiento económico y el político: estos dos ámbitos parecen reforzarse mutuamente, en la medida en que las mujeres avanzan en el trabajo y buscan una mayor representación en la política, y en que las dirigentes políticas impulsan medidas que respaldan la vida profesional de las mujeres. También hemos constatado que cerrar la brecha no es tan sencillo como educar a las niñas y esperar que lo demás llegue de forma natural. Las altas tasas de educación femenina no siempre se traducen en mujeres con puestos de liderazgo de alto nivel. En la mayoría de los países analizados (97 de 145), más mujeres que hombres se matriculan en la universidad; sin embargo, en la mayoría de los países los hombres siguen superando en número a las mujeres en empleos cualificados, y solo cuatro países del mundo (Filipinas, Colombia, Fiyi y Ghana) tienen más mujeres que hombres en puestos directivos en el lugar de trabajo. Debemos prestar más atención a la compleja combinación de factores que frenan a las mujeres si queremos que un mundo sin brecha de género deje de ser una utopía para convertirse en realidad.
El Informe global sobre la brecha de género 2015 está disponible aquí.
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Autoría: Ceri Parker, Editor de encargos, Blog del Foro, Foro Económico Mundial
Imagen: Una mujer mira al mar en la playa de Brighton, en el sur de Inglaterra, el 7 de junio de 2011. REUTERS/Cathal McNaughton
