Todos son iguales ante la ley. Salvo, al parecer, si eres mujer. De las 173 economías abarcadas en un reciente estudio del Banco Mundial sobre los obstáculos al emprendimiento y el empleo femenino, 155 de ellas tienen al menos una ley que obstaculiza las oportunidades económicas de las mujeres.
El informe examinó las diferencias entre hombres y mujeres en ámbitos como su derecho legal a registrar una empresa, viajar fuera del hogar o del país, abrir una cuenta bancaria o poseer bienes.
En algunos ámbitos, los resultados son bastante alentadores. Desde la última edición de este informe bienal, 65 economías han llevado a cabo 94 reformas destinadas a aumentar las oportunidades económicas de las mujeres. Oriente Medio y el Norte de África, junto con Europa y Asia Central, destacan por los avances logrados en los últimos dos años.
Pero un indicador en particular muestra lo lejos que aún estamos de alcanzar la paridad de género universal: en 18 países, las mujeres todavía necesitan el permiso de su marido para conseguir un empleo.
Aunque las mujeres fuera de estos países no necesitan la aprobación de un tutor para trabajar, aún podrían tener dificultades para conseguir empleo en algunos sectores. Por ejemplo, las emprendedoras argentinas que quieran montar sus propias destilerías no pueden hacerlo, ya que esta es solo una de las muchas profesiones reservadas exclusivamente a los hombres en el país. Lo mismo ocurre con las aspirantes a carpinteras en Rusia.
El informe, que identifica un total de 943 diferencias legales de género en los países analizados, señala que estas leyes no solo perjudican a las mujeres, sino también a la sociedad en general. «Estas desigualdades obstaculizan el desarrollo, frenan la prosperidad y socavan la competitividad nacional.»
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Autoría: Stéphanie Thomson es editora en el Foro Económico Mundial
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