La crisis humanitaria en Ucrania no es la primera crisis de refugiados a la que nos enfrentamos y probablemente no será la última. La migración masiva sigue siendo uno de los desafíos sociales más importantes de nuestro tiempo.
Para ir más allá de la gestión de emergencias y encontrar soluciones más estructurales y a largo plazo, es fundamental trabajar con las propias comunidades migrantes.
Estas son 10 recomendaciones para crear un ecosistema que apoye a los emprendedores sociales de origen migrante y amplifique su impacto mediante la acción de actores públicos y privados.
«Los refugiados no siempre son ‘víctimas’. Son una fuerza positiva»
— Atom Araullo, embajador de buena voluntad del ACNUR
La guerra actual en Ucrania ha conmocionado al mundo, y especialmente a Europa, porque las atrocidades que sufren los ciudadanos ucranianos se sienten cercanas. Hasta ahora, más de 4 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y buscar refugio al otro lado de las fronteras, además de los 6,5 millones de personas que, según se estima, están desplazadas dentro del país. Esta no es la primera crisis de refugiados a la que nos enfrentamos y probablemente no será la última.
A mediados de la década de 2010, Europa tuvo que hacer frente a una gran afluencia de personas que huían de la guerra, la persecución, el hambre y la pobreza en Afganistán, Oriente Medio y África. En ese momento, Estados Unidos también afrontó niveles sin precedentes de inmigración, cuando personas procedentes principalmente de países de América Latina y Centroamérica se desplazaron hacia el norte para buscar seguridad y medios de vida estables. La migración masiva es uno de los desafíos sociales más importantes de nuestro tiempo. La estimación más reciente cifra en 281 millones los migrantes internacionales en el mundo, de los cuales 84 millones eran refugiados desplazados por la fuerza a mediados de 2021.
Es fundamental contar con soluciones sostenibles y estructurales, con un enfoque a largo plazo, para abordar los problemas migratorios y las emergencias humanitarias que los acompañan.
Emprendedores sociales de origen migrante
A diferencia de la representación predominante de los refugiados como víctimas en los medios, nuestra investigación demuestra que gran parte de la respuesta a cómo superar la gestión de emergencias se encuentra en las propias comunidades de refugiados y migrantes. En concreto, nuestro estudio concluye que los emprendedores sociales de origen migrante están desarrollando soluciones más eficaces y humanas para abordar de frente los problemas migratorios, lo que merece la atención y el apoyo de nuestros responsables de la toma de decisiones e instituciones públicas y privadas. La experiencia de estos emprendedores sociales proviene de su propia vivencia como migrantes o como descendientes de migrantes.
Por ejemplo, Abdoulaye Fall dirige Winkomun, una asociación de comunidades autofinanciadas que busca combatir la exclusión financiera y social de los grupos migrantes y devolver la capacidad de decisión a las personas en situación de pobreza. Anas Ragheb, fundador de Mpowerment, ayuda a los recién llegados a obtener las cualificaciones adecuadas para empleos acordes con su experiencia laboral previa y orienta a los empleadores durante el proceso de contratación para que no se desperdicie el talento.
Hemos constatado que estos emprendedores sociales poseen capacidades únicas, adquiridas al abordar los complejos problemas que afrontan sus comunidades. Se distinguen de otros actores del ámbito por su capacidad para desenvolverse en distintos sistemas de sus países de origen y de acogida. También tienen una perspectiva interconectada que les permite reconocer oportunidades que alguien inmerso en un solo contexto no vería, así como cualidades emprendedoras, como la perseverancia y la adaptabilidad, que los preparan especialmente para afrontar las adversidades que viven los migrantes.
Además, su enfoque empático hacia el grupo destinatario les permite incorporar la voz de los migrantes en la toma de decisiones y tender puentes entre las instituciones del país de acogida y las comunidades migrantes de base.
Por último, la labor emancipadora de estos emprendedores sociales para combatir la marginación en los países de acogida los convierte en modelos inspiradores que empoderan, elevan el estatus y reivindican la identidad de los refugiados y migrantes en riesgo de estigmatización.
Hasta ahora, la situación en Ucrania no ha sido una excepción. Desde el inicio de la guerra, han surgido iniciativas lideradas por comunidades ucranianas de todo el mundo, por ejemplo, para reunir suministros humanitarios y acoger a ucranianos en países vecinos. Además, han surgido iniciativas que abogan por un apoyo más sustancial de las autoridades y se centran en las oportunidades económicas para los refugiados ucranianos. A partir de las crisis de refugiados anteriores, esperamos que estas soluciones de base se multipliquen y se centren cada vez más en cuestiones estructurales.
Construir un ecosistema inclusivo de emprendimiento social
A partir de nuestra investigación formulamos diez recomendaciones para crear un ecosistema que apoye a los emprendedores sociales de origen migrante y amplifique su impacto mediante la acción de actores públicos y privados. En cada ámbito, destacamos el papel especial que puede desempeñar cada actor institucional para impulsar el cambio necesario.
¿Cómo podemos apoyar a estos emprendedores sociales y amplificar su impacto?
1. Los emprendedores sociales de origen migrante deberían tener voz y voto cuando se elaboren políticas y soluciones para los problemas migratorios, a fin de garantizar su eficacia.
2. Los actores institucionales deben reconocer sus propios prejuicios y preconceptos hacia las personas de origen migrante y trabajar para superarlos, además de construir con ellas una relación basada en la confianza.
3. Es necesario mejorar el acceso de estos emprendedores sociales al capital y los servicios financieros mediante programas especializados en bancos comerciales, instituciones de microfinanzas y fondos de inversión de impacto. La Comisión Europea desempeña un papel especial en este sentido.
4. Hay que facilitar el acceso a asesoramiento jurídico y a políticas fiscales favorables o subvenciones, reduciendo al mínimo la burocracia. Se pueden crear centros de conocimiento para que la experiencia especializada sea asequible y accesible. Para ello, los gobiernos nacionales son fundamentales.
5. Los grandes actores institucionales deben colaborar más con las comunidades inclusivas de base para cocrear oportunidades en favor de la diversidad. En este sentido, los gobiernos locales deben asumir un papel más activo.
6. Adoptar un enfoque empático y que empodere a los solicitantes de asilo y otros migrantes, agilizando los procedimientos y flexibilizando las restricciones laborales y los requisitos lingüísticos.
7. Crear más oportunidades para los migrantes en el mercado laboral formal, reconociendo sus conocimientos, habilidades y experiencia laboral, que son únicos y pueden diferir de los de otras personas. El sector privado puede amplificar este esfuerzo.
8. Promover la colaboración y la coordinación en el ámbito del cambio social, modificando los incentivos dentro y fuera de las organizaciones establecidas para abrir camino a las personas de origen migrante que trabajan en temas migratorios. La sociedad civil tiene un papel que desempeñar.
9. Cambiar el relato dando visibilidad a historias positivas sobre la migración que se centren en nuestra humanidad compartida. Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental para lograrlo.
10. Crear condiciones propicias para desarrollar soluciones innovadoras y sostenibles mediante alianzas entre profesionales con experiencia (de primera, segunda o tercera generación), con una perspectiva interconectada, y expertos sobre el terreno. Tanto los centros de estudios como el mundo académico deben participar.

Necesitamos que todos los actores públicos y privados del ecosistema creen y pongan en práctica soluciones sostenibles que vayan más allá de las respuestas de emergencia ante los flujos de migrantes y refugiados. Si se los incluye de manera significativa, los emprendedores sociales de estas comunidades pueden ofrecer una acogida digna a personas que aportan oportunidades (no amenazas) que pueden beneficiar a nuestras sociedades. Es nuestra responsabilidad aplicar las mejores prácticas y las lecciones aprendidas del pasado, y evitar que se agraven las tragedias humanitarias adoptando una perspectiva a largo plazo y más humana sobre la migración.
