Diamantes nucleares
Científicos del Instituto Cabot de la Universidad de Bristol matan dos pájaros de un tiro gracias a un diamante fabricado en laboratorio que puede generar electricidad y está hecho de residuos radiactivos reutilizados.
En las centrales nucleares, el uranio radiactivo se divide en un proceso llamado fisión nuclear. Cuando los átomos se dividen, se genera calor, que luego vaporiza el agua y produce vapor que hace girar turbinas generadoras de electricidad.
Una grave desventaja de este proceso es la creación de residuos radiactivos peligrosos, que terminan depositándose en el núcleo de grafito que los contiene. Hoy en día, esta contaminación nuclear se almacena de forma segura hasta que deja de ser radiactiva… y, con una semivida de 5.730 años, eso lleva bastante tiempo.
Los científicos encontraron una forma de calentar el grafito radiactivo para liberar la mayor parte de la radiactividad en forma gaseosa. El gas se somete a altas temperaturas y bajas presiones, que lo convierten en un diamante artificial.
Cuando estos diamantes se colocan cerca de un campo radiactivo, generan una pequeña corriente eléctrica. Los desarrolladores encerraron la batería de diamante en otro diamante no radiactivo para absorber las emisiones nocivas, lo que a su vez permitió generar aún más electricidad y hacer que la batería tuviera una eficiencia cercana al 100 %.
Impulsar el futuro
La batería nuclear de diamante tiene una vida útil increíble y solo se habrá consumido a la mitad para el año 7746. Esto la convierte en una solución energética ideal para «situaciones en las que no es viable recargar o sustituir las baterías convencionales», dijo Tom Scott, profesor de ciencia de los materiales del Instituto Cabot.
La autonomía de vuelo de aviones, satélites o naves espaciales podría aumentar con una batería tan duradera. Los dispositivos médicos, como los marcapasos y el páncreas artificial podrían ser más fiables, lo que permitiría a sus usuarios vivir con mayor plenitud.
Este desarrollo también ofrece una forma increíblemente eficiente de tratar los residuos radiactivos. En los últimos 40 años, Estados Unidos ha acumulado 76.430 toneladas métricas (84.250 toneladas) de estos residuos.
Abastecer de electricidad a la Tierra es una tarea abrumadora incluso sin centrarse en la sostenibilidad. Ahora parece que los expertos van por buen camino con esta batería de diamante alimentada por energía nuclear. Es casi como el santo grial de la generación eléctrica o, en palabras de Scott, «sin emisiones y sin necesidad de mantenimiento, solo generación directa de electricidad».


