Las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial (IA), están transformando muchos lugares de trabajo a una velocidad sin precedentes.
Es importante que gobiernos, empresas, empleados y comunidades colaboren para crear una cultura de confianza digital a medida que sigue creciendo el uso de estas tecnologías.
En una reciente mesa redonda del Foro Económico Mundial se analizó cómo las empresas, los trabajadores y los sindicatos pueden integrar las perspectivas de los trabajadores en los marcos de confianza digital a lo largo de toda la cadena de valor de la tecnología.
A medida que la inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías emergentes transforman el lugar de trabajo a una velocidad sin precedentes, la confianza digital ha dejado de ser un «extra deseable» para convertirse en una necesidad. La confianza sustenta una innovación que no solo es eficiente, sino también justa, transparente y responsable. Todas las partes interesadas deben participar en la construcción de esa confianza, desde los gobiernos y las empresas hasta las personas y las comunidades. Y, sobre todo, eso incluye a los trabajadores.
Los trabajadores ocupan un lugar único y esencial en esta conversación. Ayudan a diseñar las tecnologías que dan forma a nuestro mundo y utilizan herramientas desarrolladas por otros. Les afecta directamente la forma en que se implementan esas tecnologías, ya sea en la planta de una fábrica, en centros de distribución, en hospitales o frente a una pantalla. A medida que la IA se integra profundamente en el futuro del trabajo, la participación de los trabajadores es más que una cuestión de cumplimiento: se trata de confianza.
Como parte de su Serie de diálogos: Empresas y trabajo y de su Comunidad de Confianza Digital, el Foro Económico Mundial organizó recientemente una mesa redonda para explorar medidas concretas que permitan a las empresas, los trabajadores y los sindicatos integrar las perspectivas de los trabajadores en los marcos de confianza digital a lo largo de toda la cadena de valor de la tecnología, y cómo pueden colaborar para crear una cultura de confianza digital.
Estas son cuatro reflexiones de la conversación:
1. La confianza empieza con la inclusión: los trabajadores deben estar en la mesa
Ni los empleadores ni los empleados pueden aprovechar plenamente la IA en el lugar de trabajo si la confianza no forma parte del proceso de elaboración de una estrategia de IA. Esa confianza se construye cuando los trabajadores entienden cómo funcionan las herramientas de IA, cómo afectarán estas tecnologías a sus empleos y cómo pueden contribuir activamente a definir su desarrollo y despliegue.
«Vemos que los trabajadores, sus sindicatos y los empleadores avanzan por este camino, pero hay algunos aspectos clave que se necesitan en este proceso», afirmó Christy Hoffman, secretaria general de UNI Global Union. «Entre ellos, la negociación colectiva, el aviso con antelación, la evaluación conjunta de riesgos y la formación».
Una alianza entre el sector tecnológico y el laboralen curso entre Microsoft y la AFL-CIO (la mayor federación sindical de Estados Unidos, que representa a 15 millones de trabajadores) ofrece un posible modelo de colaboración entre empresas y sindicatos para dar forma a una IA responsable. Esta alianza promueve tres prioridades fundamentales: ampliar el acceso a la formación en IA, facilitar la aportación directa de trabajadores y dirigentes sindicales a los desarrolladores de tecnología y abogar conjuntamente por políticas públicas que respalden una integración equitativa de la IA.
Es fundamental entender que no se trata solo de escuchar. Como subrayó Julie Brill, vicepresidenta corporativa del Grupo de Tecnología de Confianza de Microsoft, durante la mesa redonda, se trata de crear mecanismos estructurados para recibir aportaciones de forma continua. Así se garantiza que las voces de los trabajadores sigan siendo una constante en la ecuación de la confianza digital. Marcos de gobernanza como estos convierten la visión de una IA fiable en la norma.
2. Sin un diálogo continuo, la transparencia se queda corta
La transparencia no es solo un principio de gobernanza, sino un factor que genera confianza. Cuando las organizaciones explican claramente cómo se implementan las herramientas de IA, para qué se diseñaron y qué salvaguardias existen, contribuyen a reducir la incertidumbre, fomentar la comprensión y reforzar la confianza de los empleados.
Esto es especialmente importante en ámbitos donde la IA se cruza con el rendimiento y la productividad. Los trabajadores necesitan garantías de que la IA no se utilizará para vigilarlos, clasificarlos o sustituirlos sin que lo sepan ni puedan opinar. Cuando las personas entienden el propósito y los límites de estos sistemas, suelen estar mucho más dispuestas a utilizarlos de forma constructiva.
La mesa redonda coincidió en general en que la transparencia no puede limitarse a un anuncio puntual. Debe evolucionar al ritmo de la tecnología. A medida que la IA cambia la forma de trabajar —mediante la redistribución de tareas, la intensificación de la carga laboral o la automatización—, hace falta un diálogo abierto y continuo. Estas conversaciones deben basarse en evaluaciones compartidas de los riesgos y el impacto. También deben abrir un espacio para las inquietudes, preguntas e ideas de los trabajadores.
Algunas empresas están creando estructuras para respaldar este proceso. En Salesforce, los consejos internos de IA sirven de plataforma para que los trabajadores participen en decisiones clave sobre el despliegue de la IA. Estos consejos ayudan a garantizar que las tecnologías emergentes estén en consonancia con los valores de la empresa y respondan a las expectativas de los empleados.
«La transparencia también beneficia a la empresa», explicó Ed Britan, vicepresidente sénior de Privacidad Global de Salesforce, durante el evento. «Si las empresas no establecen límites claros para el uso interno de los datos, los empleados pueden volverse escépticos, no solo sobre cómo se gestionan sus propios datos, sino también sobre cómo se espera que expliquen estas tecnologías a los clientes».
En definitiva, la transparencia no consiste solo en divulgar información, sino también en colaborar. Crear sistemas en los que los trabajadores estén informados, tengan capacidad de acción y participen en la gobernanza no solo permite gestionar los riesgos, sino también generar la confianza mutua que hace posible la innovación.
3. Usar agentes de IA para ampliar el potencial humano
Los agentes de IA son sistemas de software que utilizan inteligencia artificial para perseguir objetivos y realizar tareas en nombre de los usuarios. Su incorporación marca un cambio significativo en la tecnología laboral. Al automatizar funciones repetitivas o rutinarias, estos agentes pueden aliviar a los trabajadores de tareas administrativas de poco valor y permitirles centrarse en labores que requieren capacidades humanas, como la empatía, la creatividad y el criterio.
Sin embargo, las posibilidades de los agentes de IA van más allá de la eficiencia. Según Britan, cuando se implementan de forma responsable, también pueden reforzar la privacidad al reducir la necesidad de que las personas accedan a datos sensibles. En el servicio de atención al cliente, por ejemplo, los agentes pueden clasificar las solicitudes y recuperar información sin exponer datos personales. Esto supone un avance significativo hacia una gestión más segura de los datos.
Sin embargo, este poder también requiere límites claros. Los agentes de IA deben ampliar la capacidad de decisión humana, no sustituirla. Deben encargarse de lo previsible, no de los matices. Sin una comunicación clara sobre sus limitaciones, existe el riesgo de que las expectativas superen la realidad y erosionen la confianza.
Las organizaciones no solo deben aclarar para qué sirven los agentes, sino también dar a los trabajadores la capacidad de cuestionar cuándo y cómo se utilizan. Esto incluye otorgar a los empleados autoridad para anular, escalar o desactivar los procesos basados en IA cuando se necesite el criterio humano.
Como señaló Britan durante la mesa redonda, es importante cultivar una «mentalidad de principiante». Los trabajadores necesitan espacio para experimentar, cometer errores y aprender juntos. Combinada con la gobernanza y los ciclos de retroalimentación, esta mentalidad ayuda a crear una cultura laboral en la que la confianza en la tecnología se gana, no se da por sentada.
4. Invertir en las personas, en todo el mundo
Ayudar a los trabajadores a prosperar en un mundo impulsado por la tecnología implica algo más que introducir nuevas herramientas: requiere invertir de verdad en las personas. El desarrollo de habilidades y el aprendizaje a lo largo de toda la vida son fundamentales para una economía digital inclusiva. Las iniciativas que han llegado ya a millones de personas en todo el mundodemuestran lo que es posible, pero queda mucho por hacer.
Como señaló Hoffman durante el debate, la confianza digital debe extenderse más allá de las oficinas y abarcar todo el ecosistema tecnológico. Detrás de muchos sistemas de IA hay trabajadores en importantes centros de externalización de Asia, África y América Latina. Estos moderadores de contenido, anotadores de datos y contratistas de plataformas desempeñan un papel fundamental en el entrenamiento y mantenimiento de las tecnologías de las que dependemos. Aunque son esenciales, estos puestos suelen caracterizarse por salarios bajos, protecciones limitadas y condiciones laborales difíciles, sobre todo en ámbitos como la moderación de contenidos.
Para reforzar la confianza digital en todo el mundo, las empresas tienen la oportunidad de dar ejemplo invirtiendo en una remuneración justa, un sólido apoyo al bienestar y normas contractuales claras que reconozcan el valor de este trabajo. Incorporar la equidad a la cadena de suministro digital no es solo una cuestión ética: es la base de un ecosistema de IA más resiliente, ético y fiable.
La mesa redonda coincidió en que la confianza digital es un compromiso compartido. Desde el diseño hasta el despliegue, y desde la formación hasta la supervisión continua, los trabajadores deben participar como socios en la configuración de esta tecnología.


