Robots: esto es lo que hay para cenar.
Investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana presentaron la semana pasada, en la Conferencia Internacional sobre Robots Inteligentes y Sistemas celebrada en Canadá, un robot fabricado íntegramente con materiales comestibles, informó IEEE Spectrum.
El robot se basa en conceptos similares de robótica blanda que investigadores de todo el mundo están poniendo a prueba para crear máquinas capaces de interactuar con nosotros, seres frágiles, sin aplastarnos. La diferencia en este caso es que el robot está hecho de materiales de gelatina y glicerina totalmente comestibles. Todo, desde los dedos prensiles hasta los sensores, las baterías y los transistores, es digerible. Eso no significa, sin embargo, que comerse este robot sepa bien, como sabrá cualquiera que haya tenido la desgracia de probar gelatina sin sabor.
Aunque ahora mismo no podrías comerte sin más un robot de este tamaño y tenerlo funcionando entero dentro de ti, sí que anuncia un futuro en el que podríamos tragarnos robots más pequeños capaces de repararnos desde dentro. O quizá una especie de desatascador de tuberías robótico para nuestras entrañas. Estos materiales también son biodegradables, lo que significa que en el futuro los robots podrían ser desechables o incluso, como dice el artículo de los investigadores, servir para el «transporte de alimentos, donde el robot no requiere carga adicional porque el robot es el alimento», señaló IEEE.
Espero con ganas que, en un futuro lejano, me entreguen una pizza con un robot comestible con forma de pizza.


