¿Cuál es la historia? En este momento, la mayoría de los países restringen quién puede volar drones y cómo hacerlo. Solo pueden volarse dentro del campo visual del operador, y los operadores no pueden supervisar más de una aeronave. La seguridad y la protección son importantes, pero estas regulaciones hacen que no aprovechemos al máximo los beneficios que los drones pueden ofrecer a todos.
Los drones son ideales para realizar tareas tediosas, sucias, peligrosas y que generan muchos datos. Se puede volar un dron por una zona cubierta de ceniza volcánica o usarlo para inspeccionar una línea eléctrica. En lugar de que una persona realice vigilancia aérea durante muchas horas al día, se pueden desplegar drones para escanear continuamente una zona. Además, los drones pueden ayudar a salvar vidas.
Es difícil llegar a ciertas zonas remotas de la región montañosa de Ruanda. En los hospitales rurales, los profesionales de la salud tienen dificultades para garantizar un suministro adecuado de sangre a las madres durante el parto, y las ineficiencias en la logística y el almacenamiento de la cadena de frío de la sangre agravan el desperdicio de suministros vitales.
En 2016, el Gobierno de Ruanda incorporó a Zipline, una empresa emergente de drones con sede en California, para mejorar la entrega de sangre. Esto evolucionó hasta convertirse en un programa de entrega con drones a escala nacional, líder mundial por su impacto y alcance. Se salvaron vidas y se eliminó casi por completo el desperdicio de sangre, lo que demostró el papel vital que podrían desempeñar los drones.
Ruanda aceleró y amplió los beneficios de la tecnología de drones. En 2017, cuando ya era evidente el impacto positivo de las pruebas iniciales y el programa comenzaba a extenderse por todo el país, el Gobierno de Ruanda se asoció con el Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial. Esta nueva alianza buscaba promover un ecosistema más amplio de sistemas de aeronaves no tripuladas y aprovechar el éxito de los operadores nacionales e internacionales en Ruanda. Estas estrategias pretenden acelerar y ampliar los tipos de operaciones con drones y sus beneficios, al tiempo que mitigan los riesgos, creando un modelo que otros reguladores y responsables políticos de todo el mundo puedan utilizar.
Es fundamental que Ruanda facilite el acceso al espacio aéreo. La nueva regulación del país, basada en el desempeño, abre la puerta para que las empresas de drones y los fabricantes prueben sus nuevas tecnologías si pueden demostrar que cumplen los requisitos de seguridad. Ruanda ofrece a las empresas de drones y a los fabricantes algo que no pueden obtener fácilmente en Estados Unidos o Europa: acceso oportuno al espacio aéreo.
¿En qué consiste la regulación basada en el desempeño que adoptó Ruanda? Significa que cualquier aeronave no tripulada puede acceder al espacio aéreo según las necesidades específicas de cada misión. El Gobierno establece el estándar de seguridad de la misión, y los operadores de drones especifican cómo van a cumplirlo. Esta regulación es flexible. Permite al Gobierno seguir el ritmo del rápido desarrollo de la tecnología. La certificación lleva tiempo, y la tecnología avanza más rápido que los gobiernos. Por ejemplo, cuando Amazon obtuvo la autorización para su dron, este ya iba varias versiones por delante de la versión que se había aprobado.
¿Por qué es importante? La regulación reduce el tiempo necesario para acceder al espacio aéreo y amplía la variedad de aplicaciones posibles. Con este marco en vigor, Ruanda ha eliminado las limitaciones y restricciones que afrontan las empresas de drones y los fabricantes en Estados Unidos y Europa, y les ofrece un entorno de pruebas para ensayar sus ideas.
¿Es Ruanda el primer país? Muchos países están considerando una regulación basada en el desempeño, pero Ruanda es el primer país del mundo en aplicarla a todos los drones. Los reguladores ya estudian cómo replicarla. Tras observar los notables beneficios que ofrecen los drones, Tanzania recurrió recientemente al marco regulatorio de Ruanda para orientarse. Un técnico sénior de seguridad aérea de la Autoridad de Aviación Civil de Tanzania declaró: «Hemos tomado como modelos para nuestro trabajo el marco regulatorio aprobado por Ruanda y la labor realizada por la Autoridad de Aviación Civil de Kenia. Queremos contar con un marco regulatorio flexible y escalable».
¿Qué más podemos esperar de 2019? El Centro para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial publicará el Kit de herramientas para operaciones avanzadas con drones (ADOT, por sus siglas en inglés) en la Reunión Anual 2019. Incluye estudios de casos de Ruanda y Suiza sobre la aplicación de una regulación basada en el desempeño, para que otros países puedan aprender de esos modelos. Se prevé que varios gobiernos de Asia anuncien que utilizarán el ADOT para desarrollar regulaciones que permitan poner en marcha sus propios programas de entrega con drones.


