Deberíamos dejar que los robots nos quiten el trabajo y luego pagarnos a todos una renta básica

The hand of humanoid robot AILA (artificial intelligence lightweight android) operates a switchboard during a demonstration by the German research centre for artificial intelligence at the CeBit computer fair in Hanover March, 5, 2013. The biggest fair of its kind open its doors to the public on March 5 and will run till March 9, 2013. REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: POLITICS) - RTR3ELOG
As developments in artificial intelligence and robotics advance, there is going to be a severe and swift disruption of many working classes.Image: REUTERS/Fabrizio Bensch (GERMANY - Tags: POLITICS) - RTR3ELOG
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A medida que avanzan la inteligencia artificial y la robótica, muchas clases trabajadoras afrontarán una disrupción grave y rápida. Grandes sectores de la fuerza laboral perderán sus empleos, lo que provocará niveles de desempleo sin precedentes.

Image: PwC: dimensionar el premio

Para abordar este problema, el acceso a las necesidades básicas debería convertirse en un derecho, no en un privilegio para las clases no automatizadas. Debería ser responsabilidad de las empresas que han eliminado empleos de la clase trabajadora conceder este derecho a las familias; y la mejor solución sería una renta básica universal.

La renta básica universal (RBU), una propuesta económica según la cual se paga periódicamente una suma de dinero a la población, podría ser un baluarte fundamental contra las consecuencias no deseadas de la automatización en el mercado laboral. Las empresas obtendrán importantes beneficios de la automatización de la fuerza laboral, por lo que el sector privado podrá asumir esta carga y, al mismo tiempo, seguir aumentando sus ganancias.

La automatización ahorrará dinero a las empresas y aumentará sus ganancias

Las tecnologías de inteligencia artificial y robótica han avanzado a un ritmo impresionante y no muestran señales de desaceleración. «Están empezando a desaparecer varias barreras económicas y técnicas que dificultaban una adopción más amplia», afirma el Boston Consulting Group en su último informe. «Como resultado, es inminente un despegue espectacular de la robótica avanzada». Estos avances permiten a las empresas realizar funciones más complejas con mayor eficiencia y facilidad, y estas plantillas automatizadas ofrecen enormes ventajas a las compañías. Al fin y al cabo, una persona que trabaja a tiempo completo tiene necesidades: 30 minutos para almorzar cada día, vacaciones y bajas por enfermedad, pausas para ir al baño y prestaciones sanitarias, por mencionar algunas. En cambio, un trabajador automatizado solo necesitaría una instalación inicial y reparaciones o actualizaciones ocasionales. Esto tendrá efectos que complicarán la interpretación de las estadísticas de empleo de Estados Unidos.

Los precios del hardware y el software de robótica handisminuido alrededor de un 40 %en la última década, a medida que ha bajado el costo de la ingeniería de sistemas. El informe de BCG señaló que hoy se paga a un soldador humano unos 25 dólares por hora (incluidas las prestaciones), frente a un costo operativo equivalente de unos 8 dólares para un robot. «En 15 años, esa brecha se ampliará de forma aún más drástica», afirma el informe. «El costo operativo por hora de un robot que realice tareas de soldadura similares podría caer hasta apenas 2 dólares si se tienen en cuenta las mejoras de rendimiento».

Esta tendencia no hará más que acelerarse. McDonald’s, pionera tempranaen automatización, ya está sustituyendo a trabajadores humanos por quioscos automatizados. La empresa espera obtener un retorno de la inversión del 5 % al 9 % solo en el primer año; para 2019, prevé que ese rendimiento alcance los dos dígitos. Y este es solo un sector: PricewaterhouseCoopersestimaque el 38 % de los empleos en Estados Unidos correrá el riesgo de ser sustituido por la automatización para 2030.

Las ganancias de la automatización podrían financiar una RBU

Las empresas que automaticen sus plantillas deberían pagar impuestos sobre estas nuevas y enormes ganancias, y el gobierno debería devolver parte del capital resultante a los trabajadores en forma de RBU.

Aunque la idea de una RBU es popular —Mark Zuckerberg, Elon Musk, y Bill Gatesla han defendido—, ¿cómo se diseñaría exactamente una renta básica universal?En el Reino Unido se ha llevado a cabo un experimento pequeño, pero exitoso, y Ontario, Canadá, también está a punto de experimentar con ellaeste año. Pero ¿cómo funcionaría una versión financiada por el sector privado?

A medida que los robots se hagan cargo del trabajo, la gente empezará a perder sus empleos, pero a las empresas les irá bien. Más aún: prosperarán. Las ganancias generadas por la automatización podrían utilizarse para pagar un salario básico a quienes los robots desplacen. Retomando el ejemplo del soldador, una empresa podría reducir sus costos de producción al menos en un tercio en poco tiempo y seguiría obteniendo mayores ganancias a medida que aumentara la eficiencia y bajara el precio de las piezas. Si esa empresa llegara finalmente a los 2 dólares por hora que prevé BCG, sus resultados netos habrían mejorado un 1250 %.

Dado el ahorro y las enormes ganancias que las empresas obtendrán gracias a estas nuevas tecnologías, deberían responsabilizarse de destinar parte de ese beneficio económico a ayudar a los trabajadores desplazados. Los legisladores podrían considerar un impuesto progresivo a la automatización: las empresas que se definan como usuarias de una fuerza laboral automatizada pagarían impuestos en función de cuántos trabajadores humanos empleen para realizar tareas, en comparación con cuántas tareas que una persona podría realizar legítimamente llevan a cabo los trabajadores automatizados. Ese dinero podría destinarse a un fondo de RBU, que el gobierno distribuiría entre los ciudadanos afectados por la automatización o entre toda la población.

Al ritmo exponencial de la robotización, los legisladores disponen de poco tiempo para resolver los detalles de una solución, pero no parecen tener demasiada prisa. Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, ya estáignorando por completo este asunto, por ejemplo. Para entender la urgencia de que los legisladores se pongan manos a la obra, pensemos en el calendario del actual caos de la atención sanitaria en Estados Unidos: si se tarda tanto en debatir soluciones para algo tan apremiante como el seguro médico, ¿qué esperanza tenemos de encontrar una solución para una economía automatizada? Los gobiernos deben actuar ahora para frenar los efectos socioeconómicos potencialmente desastrosos de las próximas décadas.

La respuesta está en dos de los temas candentes más populares de la actualidad en los medios: la RBU y la automatización. Ambos podrían reforzarse mutuamente. Parte de las ganancias generadas por los robots debería destinarse a financiar este nuevo sistema, a medida que los seres humanos vayan abandonando inevitablemente la fuerza laboral.

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