Necesitamos nuevas herramientas para la era de los macrodatos

The Nestle Vera water smart factory is seen in Castrocielo, Italy, July 5, 2016. REUTERS/Max Rossi - D1BETPDIDFAA
Our world today is connected – smart cars, smart homes, smart factories, smart bodies.Image: REUTERS/Max Rossi
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Desde los primeros días de la informática, conocemos las increíbles posibilidades que ofrecían los ordenadores. Inventores como Charles Babbage y Alan Turing fueron visionarios que reconocieron que estas herramientas —como la pala de vapor y la imprenta antes que ellas— tenían el poder no solo de reproducir el trabajo de decenas de personas, sino también de cambiar la historia de manera fundamental.

Aunque la tecnología ha avanzado a pasos agigantados desde los primeros ordenadores, lo cierto es que la arquitectura básica en la que se basan apenas ha cambiado en más de 60 años. Hoy sentimos los efectos de ese progreso gradual. A medida que empezamos a superar aquellos primeros sistemas y la ley de Moore —que nos aseguraba que el rendimiento de los procesadores se duplicaría aproximadamente cada dos años— se acerca a su fin, esperamos una era nueva y más compleja.

Hoy nuestro mundo está conectado: coches inteligentes, hogares inteligentes, fábricas inteligentes, cuerpos inteligentes. La cantidad de datos que estamos creando es asombrosa, y nuestras expectativas sobre lo que podremos hacer con esos datos están limitadas por las herramientas actuales.

Esto trae consigo algo más que oportunidades: también hace necesario hacer algo revolucionario, verdaderamente innovador y poco convencional. Juntos podemos colaborar abiertamente para encontrar soluciones y aportar beneficios que vuelvan a marcar el rumbo de la historia.

Ahora nos encontramos al borde de un precipicio, ante un futuro próximo que traerá consigo innumerables posibilidades. Nuestra capacidad de cálculo actual es algo que Babbage ni siquiera habría podido imaginar. El potencial de lo que se vislumbra en el horizonte de la informática es realmente extraordinario. Sin embargo, este inmenso potencial también conlleva importantes desafíos, y es nuestra responsabilidad hacer todo lo que esté en nuestra mano para superarlos.

Las nuevas tecnologías emergentes podrían ser las herramientas que necesitamos para prosperar como sociedad. En HPE, nos proponemos aprovechar el poder transformador de estas tecnologías para cumplir nuestro propósito: mejorar la forma en que las personas viven y trabajan. Solo entonces podremos empezar a liberar nuestro potencial tecnológico. ¿Y si pudiéramos:

⦁ Comprender enfermedades mortales y encontrar curas?

⦁ Identificar una fuente de energía sostenible para nuestro planeta?

⦁ Ofrecer inclusión financiera a quienes tienen un acceso limitado a los servicios bancarios?

⦁ Ayudar a acabar con el hambre en el mundo?

El principal obstáculo en este camino hacia un mundo mejor radica en las limitaciones de nuestras soluciones informáticas convencionales. La avalancha de datos crece a medida que nuestras ambiciones avanzan más rápido que nuestros ordenadores. Cada dos años creamos más datos que nunca antes, y la mayoría se origina en el borde, o la periferia de la red.

Pero, a medida que nuestra arquitectura de alto rendimiento y centrada en los procesadores se topa con los límites de la física, vemos que las mejoras lineales de nuestros sistemas actuales no bastan para responder a las preguntas importantes de nuestra época.

A este crecimiento exponencial de los datos se suma la necesidad, cada vez más apremiante, de actuar para empezar a resolver estas cuestiones. Y nunca hemos tenido tan poco tiempo para hacerlo. Las empresas y los gobiernos se preparan hoy para el futuro, pero la informática del mañana tendrá que ser radicalmente distinta para responder a los cambios que estamos viendo; por eso es vital comprender el ecosistema informático de próxima generación y cómo invertir en él de la mejor manera.

Un nuevo paradigma

Necesitamos un nuevo paradigma que reinvente desde cero las funciones más básicas de un sistema informático. La computación impulsada por memoria es un enfoque que ofrece una forma de computación totalmente nueva, diseñada específicamente para la era de los macrodatos.

Solo con una arquitectura nueva como la computación impulsada por memoria será posible trabajar simultáneamente con todos los historiales médicos digitales de todas las personas del planeta, cada viaje de los vehículos autónomos de Google y todos los conjuntos de datos de la exploración espacial, para encontrar respuestas y descubrir nuevas oportunidades a velocidades sin precedentes.

Al eliminar las ineficiencias de los sistemas tradicionales actuales, la computación impulsada por memoria reduce el tiempo necesario para procesar problemas complejos: de días a horas, de horas a minutos y de minutos a segundos, y ofrece inteligencia en tiempo real.

El problema de la computación cuántica

La computación cuántica ocupa actualmente un lugar destacado en el debate mundial. Sin duda, los ordenadores cuánticos podrán lograr cosas asombrosas, como descubrir nuevos fármacos y materiales. Por ello, es lógico que las organizaciones estén explorando esta tecnología. Pero, como sociedad, no podemos confiar en los ordenadores cuánticos como única solución, porque la computación cuántica solo resuelve problemas cuánticos.

Por ejemplo, los ordenadores cuánticos no pueden analizar ni extraer información útil de la enorme cantidad de datos de sensores que produce nuestra sociedad, desde fábricas y coches conectados hasta aeropuertos e infraestructuras de seguridad. Además, los sistemas cuánticos requieren una cantidad ingente de energía.

La necesidad de soluciones personalizadas

Las soluciones tienen múltiples facetas y efectos en cadena —como el consumo de energía y la protección de datos— que van más allá de las cuatro paredes de una empresa o un laboratorio de investigación, e incluso de un país. Creo que estas tecnologías emergentes deben evaluarse de manera integrada e integral, prestando atención no solo a la arquitectura informática, sino también a las competencias, la ciencia, la investigación y sus implicaciones sociales más amplias.

A medida que aumenta la complejidad de las exigencias que planteamos a los ordenadores, también crece nuestra necesidad de soluciones personalizadas, diseñadas para el problema concreto. Una visión integral de los desafíos futuros, combinada con un nuevo tipo de informática, permitirá crear soluciones a medida para algunos de los problemas más importantes que afronta nuestro mundo. Imaginemos el impacto que estas tecnologías potentes y ajustadas podrían tener en la cartografía del universo o del cerebro humano. Pensemos en la importancia de obtener resultados con rapidez en la lucha contra la trata de personas o en la investigación del cáncer.

Los desafíos que afrontamos no son insuperables, y para los gobiernos y las empresas de todo el mundo la cuestión es cómo prepararse mejor para hacerles frente y tener éxito.

La próxima generación de ordenadores será un recurso poderoso para resolver problemas globales y mejorar la forma en que vivimos y trabajamos. Pero, para que sean lo más eficaces posible, estas herramientas deben contemplarse y aplicarse desde una perspectiva integral. Nuestro mundo en plena transformación digital exige que miremos hacia delante y rompamos con lo establecido. Es nuestro deber hacerlo.

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