Como es de esperar, correr un maratón es duro. Pasan meses de entrenamiento antes de que los corredores lleguen siquiera a la línea de salida, y esta preparación puede sentirse, a veces, como un castigo. A menudo se ve al corredor que entrena para un maratón cojeando, con ampollas, músculos doloridos y uñas de los pies ennegrecidas o caídas. No es, quizá, una imagen que asociemos de forma natural con la idea de «autocompasión».
Como concepto relativamente nuevo, la autocompasión se ha considerado unaalternativa más sólida a la autoestima. Mientras que la compasión se refiere a mostrar simpatía y preocupación por los demás en momentos de sufrimiento, la autocompasión consiste en mostrarnos esamisma comprensión a nosotros mismos.
Una de las primeras habilidades necesarias para la autocompasión es la amabilidad con uno mismo: extenderse compasión incluso cuando sentimos que hemos fracasado, algo que, como mínimo, puede resultar difícil. Cuando nos enfrentamos al fracaso, a menudo suponemos implícitamente que la autocrítica es necesaria para motivarnos a rendir mejor en el futuro. Pero, en realidad, estaestrategia suele dar malos resultados. Reprendernos con dureza no solo nos hace sentir mal, sino que también interfiere con nuestra capacidad para examinar una situación con calma e identificar qué cambiar para mejorar, un componente esencial de laresiliencia psicológica.
Quizá esto explique por qué los estudios han encontrado asociaciones positivas entre la autocompasión y elbienestar psicológico, lasalud físicay las buenasrelaciones con los demás.
Pero ¿qué tiene que ver todo esto con correr un maratón?
Entrenar para un maratón puede revolucionar la percepción de uno mismo y facilitar un diálogo interior amable —hablarnos directamente, ya sea mentalmente o en voz alta— incluso a las personas más reacias. Este cambio no se debe a modificaciones del físico, sino de la mente. Tras dedicarse a preparar un maratón, la percepción de la anatomía se transforma y el cuerpo deja de ser un mero cuerpo para convertirse en una herramienta esencial. Uno empieza a reconocer el verdadero valor de su cuerpo y la fuerza que tiene.
Las investigaciones sugieren que trabajar para alcanzar objetivos con propósitorefuerza nuestra autoestima, por lo que, durante el entrenamiento para un maratón, el autocuidado —cuidar de nuestro cuerpo— no solo se considera esencial para el rendimiento, sino también algo que merecemos. Comprometerse con un objetivo e invertir tiempo, energía y emociones en él hace inaceptable cualquier cosa que amenace el rendimiento del cuerpo, literalmente el vehículo que debe llevarnos hasta nuestra meta final.
Esto se relaciona con el segundo elemento de la autocompasión: una perspectiva equilibrada. Entendida como cuidarnos de manera sostenida, una perspectiva equilibrada favorece la felicidad y la salud a largo plazo. Esto también puede ser difícil, pues solemos buscar la gratificación inmediata y nos cuesta relacionar las recompensas inmediatas de placeres como la comida, el alcohol y los cigarrillos con sus consecuencias a largo plazo. De hecho, las investigaciones neurológicas sugieren que literalmentevemos a nuestro yo futuro como personas distintas.
Sin embargo, entrenar para un maratón puede ayudar a equilibrar la perspectiva, porque dirige nuestra atención de las preocupaciones inmediatas hacia el futuro. Las investigaciones sugieren que los objetivos activan cognitivamente estímulosque nos ayudan a alcanzarlos. Esto significa que la motivación para completar un maratón hace que los objetos y las actividades relevantes para nuestra salud a largo plazo nos resulten atractivos de manera implícita y más fáciles de adoptar.
En concreto, fijarse un objetivo que nos obligue a planificar y supervisar los avances durante semanas o meses puede ayudar a salvar la distancia entre la felicidad presente y la futura. Seguir un calendario yrecibir comentarios, como fijar objetivos semanales de kilometraje y alcanzar nuevas metas de distancia, puede aumentar nuestra disposición a tomar decisiones que nos beneficiarán más adelante. Esto podría significar resistirse al placer inmediato de tomar una copa de más un viernes por la noche, o dormir lo suficiente para sentirnos en plena forma al entrenar.
El tercer y último componente de la autocompasión es la humanidad compartida. Se refiere a comprender que el sufrimiento es una parte natural y compartida de la experiencia humana. Según esta idea, sentirse aislado en el doloragudiza la percepción de la propia insuficienciay la inseguridad; por ello, la humanidad compartida es importante paraevitar ciclos negativos de autocompasión.
A veces se considera que correr es un deporte solitario y ferozmente competitivo, pero no siempre es así. Los corredores se ayudan en momentos difíciles: basta conver el caso de Matthew Rees , que ayudó a su compañero corredor David Wyeth a completar los últimos 300 m del Maratón de Londres de 2017, en detrimento de su propio tiempo. Correr crea una sensación de conexión humana porque demuestra que luchar es normal. Ser una persona entre miles y sufrir en comunidad mientras se persigue un objetivo común resulta paradójicamente satisfactorio. Quizá se deba a que nos permite apreciar lo pequeños que somos en el conjunto de las cosas.
Así que, aunque entrenar para un maratón pueda ser doloroso, a veces tenemos que experimentar cierto grado de sufrimiento para valorarnos de verdad, apreciar a los demás y aprender qué significa tener autocompasión.


