En 2001, un conocido que trabajaba para Lonely Planet me habló de un descubrimiento sorprendente. La editorial de guías de viaje tenía un público de personas que compraban sus libros de viajes, pero nunca viajaban. Lonely Planet las llamó «turistas virtuales».
Ahora Lonely Planet y otras empresas se han entusiasmado con el turismo impulsado por la realidad virtual (RV), tanto en este planeta como, gracias a la NASA, en otros.
Las empresas de viajes también están desarrollando películas de RV, como Thomas Cook. Y Tourism Australia se ha asociado con Google para comprender el potencial de marketing de la RV (o, más concretamente, de los vídeos panorámicos de 360 grados).
Pero el turismo de RV no consiste únicamente en recrear una versión virtual de la realidad que haga innecesario viajar al destino. Puede enriquecer el turismo de otras maneras: permitiendo que los turistas manipulen en formato virtual valiosos objetos históricos o relatando de nuevo historias controvertidas desde perspectivas que antes no se habían explorado.
¿Qué es el turismo virtual?
En contraste con la definición de Lonely Planet, consideremos que el turismo virtual es la aplicación de la realidad virtual —incluidas la realidad aumentada (RA) y la realidad mixta (RM)— al turismo.
El término realidad virtual se usa habitualmente para describir lo que ocurre cuando uno se sumerge por completo en un entorno virtual que puede ver a través de un visor. Las formas avanzadas de realidad virtual permiten interactuar con ese entorno mediante equipos adicionales, como guantes provistos de sensores.
Realidad virtual también se usa como término general para describir todo el espectro de la realidad mediada digitalmente, que incluye la realidad virtual, así como la realidad mixta y la realidad aumentada.
La realidad aumentada y la realidad mixta son visualizaciones generadas por computadora que amplían nuestra percepción del mundo real que nos rodea o combinan lo real y lo virtual. Se sigue llevando un visor, pero, en lugar de bloquear el mundo, un visor de RA o RM permite ver visualizaciones integradas en el entorno real.

La realidad aumentada y la realidad mixta suelen ser visuales, pero ahora también se puede disfrutar de realidad aumentada de audio, que reproduce grabaciones de audio sobre los lugares que se están mirando a través de unas gafas especiales. Incluso existe la realidad aumentada olfativa que puede enriquecer la experiencia mediante el olfato.
Más allá del realismo
La realidad virtual puede ser más que un espejo que ofrece una simulación interactiva y realista del mundo actual: puede traer el pasado al presente.
Como ha señalado Sir David Attenborough:
Lo que más frustra en un museo es ver algo fascinante y no querer que un cristal nos separe de ello. Uno quiere poder mirarlo, ver su parte posterior, darle la vuelta y todo lo demás.
La aplicación del Museo de Historia Natural de Londres, Hold the World, ofrece a los usuarios la oportunidad de mover y manipular objetos virtuales frágiles, costosos o remotos.
El turismo virtual también está insuflando nueva vida a la mitología y el folclore. En Dinamarca, hay planes para convertir una exposición de realidad virtual sobre la historia vikinga y la mitología nórdica en un parque temático permanente. Los visitantes podrán luchar contra gigantes y dragones y explorar un paisaje «nórdico» completo.
El turismo virtual puede permitir que la gente escuche nuevas interpretaciones de la historia. Por ejemplo, la aplicación de realidad aumentada Dilly Bag conecta a los usuarios, a través de un teléfono inteligente, con las historias de los militares indígenas australianos.
Las historias pueden contarse desde la perspectiva de animales voladores o brindar emociones y sobresaltos que parecen más peligrosos, inmediatos y viscerales que en la realidad (véase este parque temático de montañas rusas de RV en China).
Que el turismo virtual resulte ser solo una pálida imitación de la realidad depende de nuestra imaginación.
¿Qué tan común es el turismo virtual?
Dado el coste y la complejidad de la realidad virtual, podría decirse que la realidad aumentada y la realidad mixta tienen más potencial para el turismo virtual.
La conexión wifi, necesaria para muchas experiencias de turismo virtual, ya es habitual, y muchas personas tienen sus propios dispositivos. Pero el contenido debe adaptarse a cada dispositivo: los teléfonos inteligentes pueden sobrecalentarse al procesar tantos datos y el tamaño de las tabletas puede hacerlas poco manejables.
La cantidad de atractivas demostraciones tecnológicas se ve igualada por la de equipos averiados o que no funcionan y centros de RV desiertos. Abundan las promesas exageradas: al parecer, todos los años son el año en que la RV, la RA y la RM van a despegar.
Sin embargo, cualquier software y hardware de RV que hoy parece prometedor parece quedarse obsoleto muy, muy rápido. Para superar fenómenos de RA pasajeros como Pokémon Go, necesitamos contenidos escalables y atractivos, herramientas estables, estudios de evaluación adecuados y una infraestructura sólida.
Formatos como WebVR y Web XR prometen ofrecer contenido tanto en ordenadores de sobremesa como en visores montados en la cabeza, sin necesidad de descargar complementos.
Pero, antes de que el turismo virtual se generalice, debemos cambiar nuestras ideas preconcebidas sobre lo que es la realidad virtual. No limitemos las experiencias de RV a recreaciones del mundo real; abramos la mente a la historia, la mitología y las nuevas perspectivas de personas reales.


