Control aeroportuario
Si dentro de cuatro años toma un vuelo desde Estados Unidos, es muy probable que el Gobierno le escanee el rostro: un calendario ambicioso que tiene alarmados a los expertos en privacidad.
Así lo indica un reciente informe del Departamento de Seguridad Nacional informe, que señala que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) planea ampliar considerablemente su programa de salida biométrica para cubrir al 97 % de los pasajeros de vuelos con salida del país en un plazo de cuatro años.
A través de este programa, que ya estaba implantado en 15 aeropuertos de EE. UU. a finales de 2018, cámaras escanean el rostro de los pasajeros antes de que embarquen en vuelos que salen del país. Si el sistema basado en inteligencia artificial determina que la foto no coincide con ninguna de las que tiene registradas, los funcionarios de la CBP pueden investigarlo.
Una pendiente resbaladiza
El objetivo declarado de estos escaneos faciales en los aeropuertos es detectar a quienes se han quedado más tiempo del permitido por sus visados, pero Edward Hasbrouck, experto en libertades civiles, considera que podrían dar al Gobierno un mayor control sobre los ciudadanos estadounidenses.
«Esto abre la puerta a un nivel de control gubernamental mucho más intrusivo y pormenorizado, empezando por los lugares a los que podemos ir y nuestra capacidad para desplazarnos libremente por el país», dijo a BuzzFeed News. «Y después, una vez que se haya demostrado que el sistema funciona de ese modo, podría extenderse literalmente a una gran cantidad de controles en otros ámbitos de nuestras vidas».


