El Gobierno de Corea del Sur quiere que la gente utilice servicios sin contacto para luchar contra la propagación de la COVID-19 y contribuir a la recuperación económica.
Las experiencias de cliente sin contacto se están volviendo habituales, e incluso hay una palabra para ellas en Corea del Sur: «untact».
Los servicios «untact» abarcan desde las compras en línea y los pedidos de comida a distancia hasta la telemedicina.
En una cafetería de Daejeon, Corea del Sur, un barista robotizado sirve bebidas para reducir el contacto entre el personal y los clientes.
Es un ejemplo de solución innovadora a las dificultades del distanciamiento social. Pero incluso antes de la COVID-19, muchas formas de experiencia de cliente sin contacto ya se estaban convirtiendo en parte de la vida en Corea del Sur.
El auge de los servicios «untact»
Desde las compras en línea y los pedidos de comida a distancia hasta los chatbots y las consultas con médicos virtuales, las tecnologías digitales han propiciado el auge de servicios que minimizan las interacciones humanas directas.
Y en Corea del Sur, incluso hay una palabra para ello: «untact».
El término, que al principio usaban los profesionales del marketing, designa ahora servicios que se están desplegando para luchar contra la propagación de la COVID-19 y contribuir a la recuperación económica del país.
El Nuevo Pacto Digital —parte del paquete de estímulo Nuevo Pacto Coreano quinquenal de 62.000 millones de dólares del presidente Moon Jae-in— expone planes para prepararse ante el «aumento repentino de la demanda de servicios a distancia».
Entre los proyectos para impulsar las «industrias untact» figuran la construcción de 18 hospitales inteligentes para ofrecer atención sanitaria a distancia, la prestación de servicios digitales de atención a las personas mayores y otros grupos vulnerables, y la ayuda a las pequeñas y medianas empresas para establecer sistemas de videoconferencia y apoyo a las ventas en línea para pequeñas empresas.
También se invertirá en tecnologías que hacen posibles los servicios «untact», como la robótica, los drones e internet de alta velocidad.

