“Lo que hemos descubierto es que las explicaciones fomentan la confianza de las personas, pero solo si se ofrecen antes de que el coche actúe”, afirma Lionel Robert, profesor asociado de la Escuela de Información de la Universidad de Míchigan. “Las explicaciones en sí mismas no son necesariamente buenas, y las explicaciones posteriores al hecho no parecen servir de mucho”.
Como ejemplo, Robert explica que la inteligencia de un coche puede detectar que un accidente en el tramo delantero ha paralizado el tráfico. El coche puede hacer un ajuste sin ninguna explicación; tomar una ruta alternativa y explicarlo después; informar a la persona de lo que va a hacer con antelación; o preguntarle si quiere que tome la siguiente salida disponible.
Según afirma, las personas declararon confiar más en la automatización cuando el coche ofrecía una explicación antes de la acción.
“Las personas construimos la confianza a partir de las expectativas”, afirma Robert. “Así, si usted dice que vendrá hoy a las 2 en punto, confío en que vendrá a las 2 en punto. Si no llega a las 2 en punto, pienso: ‘Vaya, no puedo confiar en esta persona’.
“Una forma de intentar mitigar la pérdida de confianza es decir: ‘No pude llegar a las 2 en punto por bla, bla, bla’. Mejor aún es llamarme y decir: ‘Me ha surgido algo y voy con retraso, pero ya voy de camino’. Esa no solo es una buena estrategia para minimizar mi pérdida de confianza en usted, sino que también puede aumentar mi confianza en usted.
“Con las máquinas ocurre lo mismo. Tenemos una expectativa de lo que deberían hacer y, cuando no se comportan de esa manera, perdemos la confianza en ellas”.
Además, el nuevo estudio no encontró disminuciones significativas de la ansiedad ni de la carga mental cuando los coches ofrecían a los pasajeros una explicación previa. Robert considera que eso es sorprendente, ya que la confianza suele ir acompañada de una sensación de calma que sugeriría una menor ansiedad.
Los investigadores llevaron a cabo el estudio en una simulación de laboratorio de conducción urbana, por autopista y por carreteras rurales en el Instituto de Investigación del Transporte de la Universidad de Míchigan. El estudio incluyó a 32 personas, 11 de ellas mujeres. Tras experimentar la conducción del vehículo, los participantes completaron cuestionarios que medían la confianza, la ansiedad, la carga de trabajo y la preferencia por los vehículos automatizados.
La capacidad de los vehículos automatizados para ofrecer en el futuro explicaciones previas que generen confianza dependerá de una mejor información sobre las condiciones de las carreteras y del tráfico, afirma Robert.


