El siguiente paso en nuestra relación con los robots podría ser la charla informal

Visitors and staff work on computers next to humanoid robots "Nao" in the developing space at the workshop of Aldebaran Robotics company during its opening week in Issy-Les-Moulineaux near Paris July 2, 2014. The Aldebaran Workshop opens three main spaces, discovering, learning and developing, for the public to interact with humanoid robots and to introduce a new generation of emotionally-savvy robots which organisers hope one day could become man's new best friend. Picture taken July 2, 2014. REUTERS/Philippe Wojazer (FRANCE - Tags: BUSINESS INDUSTRIAL) - PM1EA721A2J01
A future depending on human-robot cooperation may not be that far off.Image: REUTERS/Philippe Wojazer
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HABLAR NO CUESTA NADA

Investigadores de la Universidad Brigham Young, en Utah, han creado un algoritmo diseñado para ayudar a la IA y a los humanos a aprender a cooperar. En su estudio, publicado en la revista Nature Communications, el equipo utilizó 472 juegos que requerían interacciones entre dos jugadores para fomentar la «charla informal» entre humanos y máquinas. Los investigadores concluyeron que este tipo de intercambio (lo que podría llamarse «palabras vacías») en realidad duplicó la tasa de cooperación entre jugadores humanos y de IA.

Uno de los juegos utilizados, el dilema del prisionero, pretendía servir como una especie de prueba de fuego para medir la cooperación eficaz en el estudio. El juego exige que ambas partes decidan si se traicionan o no para evitar la cárcel. Tanto los jugadores de IA como los humanos debían decidir si traicionar al otro o guardar silencio, en vez de hacer que el resultado de cada turno dependiera del otro jugador. Este juego en particular era una prueba adecuada de cooperación, ya que ambos jugadores podían beneficiarse de colaborar. Los investigadores evaluaron la cooperación eficaz teniendo en cuenta la capacidad de los humanos y la IA para trabajar juntos, junto con sus puntuaciones finales totales.

Image: Futurism

Mientras jugaban, la «charla informal» entre los participantes incluía frases del bot como «Acepto tu última propuesta», «Genial, nos estamos haciendo ricos» y «¡En tu cara!». Luego, los jugadores humanos elegían una respuesta de una lista preparada, en lugar de improvisar.

Como Jacob Crandall, uno de los principales investigadores del estudio, explicó a New Scientist, al igual que los humanos pueden abrirse paso en un juego a base de faroles, la IA también podía «hablar por hablar»: por ejemplo, podía decir que elegiría traicionar en el dilema del prisionero y, al final, decidir no llevar a cabo esa decisión.

COMUNICACIÓN COMPLEJA

Puede que no falte mucho para un futuro que dependa de la cooperación entre humanos y robots. De hecho, para quienes piensan como Elon Musk, quizá no estemos lejos de una realidad en la que nos superen (y en multitud de aspectos). La comunicación, en general, es un sistema increíblemente complejo, incluso entre humanos. Para trabajar realmente bien juntos, la IA tendrá que ser capaz de comprender y responder a las emociones humanas mediante señales verbales y faciales, prácticas culturales y normas sociales.

Es probable que lograr este nivel de cooperación cobre cada vez más importancia en el desarrollo de la IA en los próximos años. Si la charla informal puede abrir vías de comunicación, la capacidad de la IA para cooperar y llegar a acuerdos con los humanos contribuirá, ojalá, a aliviar la ansiedad ante una posible toma del poder por parte de robots sacada de la ciencia ficción.

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