El presidente del Banco Mundial advirtió sobre el peligroso camino que la automatización inteligente parece estar abriendo para la humanidad. Para estar preparados, sugiere que los gobiernos inviertan en dos ámbitos importantes: la educación y la salud.
Educación para la automatización
Cada vez más expertos coinciden en que el mercado laboral mundial afrontará una disrupción sin precedentes, o al menos una que no se veíadesde la Revolución Industrial. Dentro de una década, más o menos, se espera que la automatización surgida del desarrollo de la inteligencia artificial (IA) sustituya empleos en varios sectores, desde el transporte hasta la manufactura, las finanzas e incluso la tecnología de la información. Para prepararse ante el desplazamiento laboral, en particular de quienes realizan trabajos de ingresos mínimos, algunos expertos han defendido una renta básica universal.
Para Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, podría haber otra medida igualmente necesaria. Al dirigirse a un público en la Universidad de Columbia, en Nueva York, antes de la reunión anual del Banco Mundial en Washington D. C., Kim dijo que es importante que los responsables de formular políticas inviertan en educación y salud.
Ante la inminencia de la automatización inteligente y las amenazas políticas al desarrollo económico —como la creciente resistencia a la globalización—, Kim advirtió que el mundo sigue un «curso acelerado hacia el desastre».
«Si tus aspiraciones empiezan a crecer, pero luego no hay oportunidades, eso puede conducir a la fragilidad, el conflicto y la violencia», explicó Kim a la BBC. «Ese es el curso acelerado hacia el desastre que estamos siguiendo». Por eso, es necesario crear más oportunidades para las personas, lo que empieza por invertir en capital humano. Esto marca un cambio en el enfoque de desarrollo del Banco Mundial.
La automatización y el empleo humano
Es normal que todo avance significativo tenga aspectos positivos y negativos, y la automatización es fruto de los grandes avances tecnológicos. La IA ha dado lugar a sistemas autónomos que permitirán que coches, barcos e incluso aviones funcionen por sí solos de forma más segura, o que tiendas y fábricas operen de manera más rentable. Y, por supuesto, a medida que las máquinas mejoran en las tareas que antes realizaban las personas, resulta más eficiente«contratarlas» a ellas.
Muchos han optado por contemplar esta automatización inteligente con pesimismo, pero algunos ven en ella un potencial para que la humanidad progrese. Ray Kurzweil, ingeniero jefe de Google y célebre «profeta del futuro», dijo que la automatización daría lugar a nuevos empleos—profesiones que aún no se han inventado, afirmó. Elon Musk, director ejecutivo y fundador de Tesla, dijo algo parecido, al señalar que la automatización daría a la humanidad más tiempo para dedicarse al ocio.
En cualquier caso, ambas ideas parecen coincidir con el planteamiento del presidente del Banco Mundial: para prepararse para la automatización, hay que invertir en las personas. «Lo único que sabemos con certeza que necesitaremos, sea cual sea la economía del futuro, son personas capaces de aprender», dijo Kim a la BBC. «Queremos crear un sentido de urgencia para invertir en las personas, algo que consideramos necesario dada la forma en que […] está cambiando la economía mundial».
La automatización llegará—de hecho, ya ha comenzado. Lo único que podemos hacer ahora es asegurarnos de que la humanidad esté preparada para aceptar la nueva economía que traerá consigo. Está claro que el ingenio humano encontrará sin duda la manera de adaptarse.


