Estamos en plena revolución de la reparación

A handyman sells old computers on a pavement on World Computer LiteracyDay in Calcutta December 2, 2002. Old computers are often taken tovillage schools and given to underprivileged children to give them someunderstanding about computer technology. REUTERS/Sucheta DasJSG/RCS - RTREMJ3
Confidence appears to play an important role in willingness to attempt repairs.Image: REUTERS/Sucheta DasJSG/RCS
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En las comunidades de todo el Reino Unido se está produciendo una revolución de la reparación que no pasa desapercibida. Harta de tener que tirar teléfonos, tostadoras y otros electrodomésticos averiados, la gente se reúne para aprender a repararlos y prolongar su vida útil. Estas «fiestas de reparación» temporales, donde personas con intereses afines pueden mejorar o aprender nuevas habilidades en un entorno de apoyo, evitan que productos que aún sirven acaben en la basura y, además, permiten ahorrar dinero.

Los avances tecnológicos y las nuevas aplicaciones, junto con la obsolescencia cada vez más rápida de los productos, hacen que los equipos eléctricos y electrónicos conformen uno de los flujos de residuos de más rápido crecimiento del mundo. La creciente demanda de estos productos también está impulsando niveles sin precedentes de extracción de recursos para satisfacer las mayores tasas de fabricación de bienes de uso cotidiano; algo que el planeta apenas puede soportar.

El número de electrodomésticos y dispositivos eléctricos en los hogares del Reino Unido se triplicó entre 1970 y 2002, y sigue creciendo: ahora, el hogar promedio posee alrededor de 41 artículos eléctricos. Muchos productos sufren averías sencillas que resultan difíciles de reparar para una persona aficionada, por lo que se compran productos de reemplazo y se desechan equipos con fallos menores. Para muchos consumidores, reparar es ahora una opción solo para artículos de alto coste, como coches y ordenadores personales, o para instalaciones domésticas, como los sistemas de calefacción; es más fácil tirar las lavadoras, los hervidores y las tostadoras.

La capacidad de reparar bienes es esencial para mantener la funcionalidad de los productos y retrasar o evitar que se desechen. El Gobierno reconoce el valor de la reparación como parte de una estrategia de reducción de residuos, y los gobiernos galés y escocés también han manifestado un firme respaldo a las medidas prácticas que promueven una economía circular. En Suecia, hay planes para reducir el IVA de los trabajos de reparación del 25% al 12%, y en Francia se imponen sanciones por la «obsolescencia programada»: fabricar deliberadamente bienes con una vida útil corta. Alemania y España también han estudiado esta cuestión.

Reinicios y eventos temporales

Las organizaciones comunitarias ofrecen enfoques innovadores para reparar diversos productos, como ropa y equipos eléctricos. En sitios web como iFixit, se puede acceder a información, repuestos y herramientas. El sitio publica guías que enseñan a la gente «cómo reparar casi cualquier cosa» e invita a sus usuarios a crear nuevas guías.

El Restart Project londinense es una iniciativa comunitaria de reparación que organiza un foro para que personas motivadas intenten reparar diversos artículos y prolonguen su vida útil, centrándose principalmente en equipos eléctricos y electrónicos. Además, promueve el conocimiento de las opciones de reciclaje para los artículos que no se pueden reparar.

Restart también organiza eventos temporales en los que el público puede llevar artículos eléctricos averiados e intentar repararlos con algo de ayuda. Restart no cobra cuota de afiliación y la entrada a los eventos que organiza también es gratuita. Su objetivo es simplemente facilitar la reparación para prolongar la vida útil de los equipos eléctricos y electrónicos y reducir la cantidad de estos artículos que se convierten en residuos. Las personas voluntarias de Restart actúan como «asesores de reparación».

También son encuentros sociales, así que, aunque las reparaciones no tengan éxito, quienes participan siguen disfrutando de asistir y probar.

Restart también cumple una función educativa: a través de diversos canales de comunicación, difunde información y sensibiliza sobre los impactos ambientales de los productos al final de su vida útil y orienta a quienes no han logrado repararlos hacia programas de reciclaje. Algunas autoridades locales también han mostrado su apoyo a estas iniciativas.

Ampliar la red

Pese al buen trabajo que se está realizando, la red de reparación es compleja y está fragmentada: podría haber más iniciativas, estar más extendidas geográficamente y ser más conocidas por los consumidores. A algunos consumidores les faltan las habilidades, los conocimientos o la confianza para intentar reparaciones, incluso cuando cuentan con los recursos necesarios. En un estudio reciente realizado en colaboración con The Restart Project, preguntamos a las personas asistentes a eventos temporales de reparación por sus experiencias previas con las reparaciones. También les preguntamos sobre sus hábitos de reciclaje y sus experiencias en estos eventos. Más de la mitad había intentado reparar artículos por su cuenta y había obtenido distintos grados de éxito.

La confianza parece desempeñar un papel importante en la disposición a intentar reparaciones. A menudo es fácil aprender a reparar y comprar herramientas y piezas por Internet, pero el diseño compacto de los aparatos eléctricos y electrónicos suele hacer que repararlos sea una tarea implacable. Los eventos temporales de reparación ofrecen un entorno de apoyo donde se puede recibir ayuda para completar las reparaciones y ganar confianza.

Las personas participantes también describieron su falta de confianza en los servicios comerciales de reparación: casi la mitad no pudo nombrar a ningún reparador de confianza. Varias mencionaron que el coste percibido de una reparación las disuadiría de recurrir a servicios locales de reparación de pago.

Las iniciativas comunitarias informales, como The Restart Project, parecen estar en una posición ideal para crear redes locales y responder a la falta de confianza.

También identificamos que era menos probable que las personas participantes reciclaran sus artículos eléctricos que otros residuos, como papel, vidrio y latas. Esto es un problema porque los artículos eléctricos contienen materiales cuya producción y transporte requieren un gran consumo de energía. Aun así, los eventos temporales de reparación podrían fomentar la eliminación adecuada de los artículos domésticos averiados y no deseados, explicando a la gente cuál es la mejor manera de desecharlos.

Los eventos temporales de reparación, como los que organiza Restart, pueden reavivar nuestro entusiasmo por reparar.

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