Este robot difumina realmente los límites entre el ser humano y la máquina

A hand of a robot is seen at the Robotics Innovation Center booth during preparations at the CeBit computer, which will open its doors to the public on March 20, at the fairground in Hanover, Germany, March 19, 2017. REUTERS/Fabian Bimmer
Welcome to the world of biohybrid robots.Image: REUTERS/Fabian Bimmer
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La línea que separa a los seres humanos de las máquinas se está difuminando.

Investigadores del Instituto de Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio han creado un robot biohíbrido —un dispositivo robótico que incorpora tejido vivo— que permaneció funcional durante más de una semana. Publicaron su estudio el miércoles en la revista Science Robotics.

El primer paso para crear un robot biohíbrido fue construir su esqueleto. Los investigadores lo fabricaron con resina impresa en 3D. Le incorporaron una articulación y añadieron anclajes donde podían fijar tejido vivo. El toque final fueron los electrodos que podían usar para estimular el músculo vivo y hacer que se contrajera.

El siguiente paso fue construir el músculo vivo. Para ello, el equipo usó mioblastos, un tipo de célula madre que acaba madurando y convirtiéndose en distintos tipos de células musculares. Incorporaron estas células en láminas de hidrogel, perforaron las láminas para sujetarlas a los anclajes del esqueleto y añadieron unas estructuras estriadas que favorecerían el crecimiento de las fibras musculares entre los anclajes.

El músculo vivo está hecho de células madre adaptativas.Image: Universidad de Tokio

«Una vez que construimos los músculos, los utilizamos con éxito como pares antagonistas en el robot: uno se contraía y el otro se expandía, igual que en el cuerpo», dijo Shoji Takeuchi, autor correspondiente del estudio, en un comunicado de prensa. «El hecho de que ejercieran fuerzas opuestas entre sí evitó que se encogieran y deterioraran, como ocurrió en estudios anteriores».

El movimiento característico (y único) del robot consiste en doblar su «punta del dedo» hacia arriba y hacia abajo. Puede recordar mucho al inquietante movimiento del dedo que hace el niño en «El resplandor», deletreando REDRUM, pero basta para que el robot recoja un anillo diminuto y lo coloque en una clavija. Al trabajar en armonía, dos de estos robots pueden levantar una pequeña lengüeta cuadrada.

Hay que reconocer que diseñar un dedo «biohíbrido» no parece la forma más eficiente de realizar esta tarea. Pero, según los investigadores, robots como estos podrían tener otros usos más prácticos en el futuro.

En primer lugar, podríamos crear robots más complejos y estudiarlos para obtener nuevos conocimientos sobre el funcionamiento del cuerpo humano y sobre cómo tratar problemas médicos. «Si podemos combinar más de estos músculos en un solo dispositivo, deberíamos poder reproducir la compleja interacción muscular que permite funcionar a las manos, los brazos y otras partes del cuerpo», dijo el autor principal, Yuya Morimoto, en el comunicado de prensa.

En segundo lugar, podríamos empezar a usar estos robots en la industria farmacéutica. Los investigadores podrían probar medicamentos o realizar otros experimentos con los músculos de robots biohíbridos, lo que podría eliminar la necesidad de usar animales de experimentación. Esto sería similar a la tecnología de órgano en un chip, que también está en desarrollo.

Aunque por ahora el dedo del robot biohíbrido quizá tenga usos limitados, el futuro de la medicina podría acabar en sus (más o menos) manos.

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