La tecnología está redefiniendo las reglas del deporte – así es como

Soccer Football - Premier League - Manchester City v Tottenham Hotspur - Etihad Stadium, Manchester, Britain - August 17, 2019 Manchester City's Gabriel Jesus celebrates scoring a goal before it is disallowed following a VAR review Action Images via Reuters/Carl Recine EDITORIAL USE ONLY. No use with unauthorized audio, video, data, fixture lists, club/league logos or "live" services. Online in-match use limited to 75 images, no video emulation. No use in betting, games or single club/league/player publications. Please contact your account representative for further details. - RC1DF02D3800
Gabriel Jesus celebrates a goal against Tottenham Hotspur, before it was disallowed by VAR technology.Image: Action Images via Reuters
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El gol anulado de Gabriel Jesus en la Premier League inglesa, entre su club, el Manchester City, y los Spurs, cuando el sistema del árbitro asistente de vídeo (VAR) dictaminó una polémica decisión por mano, ha avivado el ya feroz debate sobre el uso de la tecnología.

La regla sobre el balón con la mano fue modificada en marzo de 2019 debido, en parte, al uso del VAR. La nueva norma establecía que una mano que diera ventaja al jugador que tocaba el balón sería sancionada, aunque fuera accidental. Anteriormente, la regla daba al árbitro la facultad de decidir si una mano era accidental. El uso de la tecnología eliminó de facto la capacidad de los colegiados de ejercer su criterio. La mano de Jesus fue una de esas situaciones.

El VAR ya se ha convertido en un tema candente en la máxima categoría del fútbol tras una situación similar: en la primera jornada, el mismo jugador del City vio anulado un gol cuando su equipo se enfrentó al West Ham, esta vez por un fuera de juego milimétrico.

Esto ha llevado a los legisladores del fútbol a revisar el enfoque aplicado a las decisiones de fuera de juego. Los árbitros solo deberían señalar fuera de juego si hay un “error claro”. Y existen dudas sobre si la tecnología es lo bastante precisa para medir el fuera de juego con tal grado de detalle.

El fútbol ha seguido la tendencia de otros deportes que ya han adoptado la tecnología. La liga de rugby incorporó un árbitro de vídeo en 1996. El críquet incluyó el sistema de seguimiento del balón Hawk-eye desde 2001. El rugby union introdujo el Television Match Official (TMO) en 2001. Y el tenis empezó a usar el Hawk-eye en 2002 para juzgar las decisiones de línea.

Creen que ya está todo decidido

La introducción de cualquier tecnología puede cambiar la experiencia de los espectadores, y no necesariamente para bien. La tecnología reduce los errores, algo de vital importancia en los actuales encuentros deportivos de gran inversión. Pero también implica que un gol puede marcarse, celebrarse y luego anularse, lo que hace que los espectadores en el estadio no reaccionen de forma espontánea. En lugar de poder saltar de alegría cuando su equipo marca o consigue un wicket, tienen que esperar a la tecnología. Simplemente no es lo mismo.

Otra crítica es que los espectadores a menudo no saben qué está ocurriendo en el campo cuando se usa el VAR. El uso de pantallas gigantes en los estadios para repetir las decisiones del VAR fue aprobado para la temporada 2019-2020 de la Premier League, mostrando la jugada a los aficionados para ayudarles a entender lo que sucede. Pero las críticas al proceso continúan y aún está por decidir si los espectadores deberían ver todo el proceso de toma de decisiones del VAR.

En casa, los espectadores disfrutan de las ventajas de la tecnología. Hay más ángulos de cámara, imágenes más nítidas y la ventaja de que cualquier revisión del VAR se comunica y explica de inmediato. Como señaló la BBC, la gente empieza a preguntarse si no es mejor ahorrar dinero y quedarse en casa para verlo por televisión. Eso sería un desastre.

Jugadores que se comportan mal

Sabemos que los cambios en la interpretación de las reglas entre países pueden cambiar el comportamiento tanto de los árbitros como de los jugadores. Es demasiado pronto para saber cómo cambiará el VAR el funcionamiento del fútbol, pero sí sabemos que la tecnología ha cambiado el comportamiento de los jugadores en el críquet.

El sistema de revisión de decisiones (DRS) se introdujo en 2001, con el objetivo de mejorar la precisión de las decisiones en las capturas, y se amplió en 2008 para detectar leg-before-wicket(cuando la pierna del bateador impide que la pelota golpee los postes). Los equipos utilizan ahora sus revisiones de forma táctica, lo que puede alterar el ritmo del juego e interrumpir la concentración del bateador, algo que, sin duda, no encaja con el espíritu del juego.

También ha habido incidentes en los que el comportamiento de los jugadores ha influido en la retirada de una tecnología. Hotspot es un sistema de imagen infrarroja que sirve para determinar si la pelota ha golpeado a un bateador, el bate o la espinillera. Pero se retiró del DRS después de demostrarse que colocar cinta a lo largo del borde del bate podía engañar a las cámaras térmicas que detectaban el calor generado por la fricción cuando la pelota impacta contra el bate, por leve que sea el contacto.

Los árbitros también son humanos

La tecnología también puede presionar a los oficiales de partido, lo que puede contribuir a un rendimiento negativo. En el primer test match de The Ashes de 2019, entre Inglaterra y Australia, varias decisiones de los árbitros de campo fueron revocadas tras el uso del DRS.

Los árbitros trabajan hasta cinco días seguidos durante un test match, por lo que una serie de decisiones incorrectas puede generar presión a lo largo del encuentro. Esta presión aumenta porque el árbitro sabe que su decisión puede ser impugnada y revocada con tecnología en cualquier momento.

La presión sobre los árbitros de críquet procede, al menos en parte, de la exposición mediática y del uso de la tecnología en el juego. Esto también ocurre con los árbitros de fútbol, que están expuestos a una amplia cobertura mediática.

Igualdad de condiciones

Ya es suficientemente difícil que los oficiales desempeñen correctamente su trabajo con las presiones descritas anteriormente. Pero hay que tener en cuenta que distintos deportes en distintos países deben lidiar con variaciones en la forma en que se aplica la tecnología. (Véase, por ejemplo, la polémica sobre los porteros que se adelantan de su línea cuando se lanza un penalti.)

En el deporte profesional hay mucho dinero en juego, y las carreras pueden depender de una decisión clave. Por eso, los responsables de los deportes deben tener cuidado con el impacto que cualquier cambio tenga en el “producto” en directo y televisado, vendido en acuerdos de derechos televisivos por millones de libras en todo el mundo. Si los aficionados dejan de ver los partidos o si las televisiones dejan de pagar, tendrán un grave problema. Con la tecnología, a veces parece que hay que tener cuidado con lo que se desea.

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