Hace casi 70 años, se identificó por primera vez una serie de antibióticos capaces de tratar la tuberculosis. Pero hoy en día casi dos millones de personas siguen muriendo cada año a causa de una de las enfermedades infecciosas más mortíferas. Eso equivale a unas 5000 personas al día. Ante esta tragedia, el aumento constante de la tuberculosis resistente a los medicamentos preocupa aún más a los profesionales clínicos y científicos que están en primera línea de la atención y prevención de la tuberculosis en todo el mundo.
Sudáfrica, además de tener las tasas más altas de tuberculosis del mundo, también registra la mayor tasa de tuberculosis asociada al VIH y uno de los brotes más grandes de tuberculosis extremadamente resistente a los medicamentos (XDR-TB). La explicación más probable de la aparición de estas bacterias es un tratamiento inadecuado o incompleto.
Se ha culpado al (mal) comportamiento de los pacientes, a la falta de financiación y a las deficiencias tecnológicas. Pero ha llegado el momento de cuestionar este dogma. Hemos ignorado que el paciente es víctima de programas comunitarios de prevención deficientes que estigmatizan injustamente a quienes padecen la enfermedad. Ahora es más probable que los pacientes contraigan tuberculosis resistente a los medicamentos que desarrollen resistencia por no tomar sus medicamentos.
Los pacientes con tuberculosis en entornos de bajos ingresos superan obstáculos increíbles para completar todo el tratamiento. Debemos tratarlos como los verdaderos héroes de nuestra lucha contra la tuberculosis, y no como víctimas de la estigmatización.
Se necesitan nuevas iniciativas para acercarse a las personas cuyas vidas se han visto afectadas por la tuberculosis y reducir la estigmatización. También hay que empoderar a las comunidades para que reconozcan y cuestionen activamente su situación. La Organización Mundial de la Salud lo ha reconocido y por eso puso en marcha la campaña ZERO Stigma con motivo del Día Mundial de la Tuberculosis de este año.
20 000 pastillas y 200 inyecciones
Los profesionales clínicos detectan cada vez más casos de tuberculosis resistente a los medicamentos e incluso se han visto obligados a diagnosticar casos de «tuberculosis totalmente resistente a los medicamentos» cuando los pacientes con tuberculosis dejan de responder a todos los antimicrobianos.
El tratamiento estándar de la tuberculosis requiere una combinación de antimicrobianos formulada especialmente. Los tratamientos son prolongados. Se dice que las cepas de tuberculosis que no se eliminan eficazmente con un régimen farmacológico estándar son resistentes a los medicamentos.
A las personas con bacterias de tuberculosis resistentes a los medicamentos se las somete a tratamiento durante al menos dos años, periodo en el que reciben más de 20 000 pastillas y 200 inyecciones.
Tienen muchas probabilidades de quedarse sordas como efecto secundario de los fármacos y, en última instancia, solo cuentan con un 30% de probabilidades de sobrevivir.
La tuberculosis resistente a los medicamentos se transmite cada vez más, en lugar de adquirirse. Esto significa que el problema de la resistencia a los medicamentos no es meramente clínico, sino que tiene enormes dimensiones epidemiológicas.
En otras palabras, es un problema de salud pública. Además, vivimos en un mundo globalizado donde las enfermedades infecciosas cruzan fácilmente las fronteras, lo que convierte a la tuberculosis en un problema de salud mundial que ninguno de nosotros debería ignorar.
Por ejemplo, un proyecto que hizo seguimiento a 400 pacientes con XDR-TB residentes en la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal descubrió que entre el 60% y el 80% de estos pacientes no habían desarrollado la enfermedad por no seguir rigurosamente su rutina diaria de tratamiento con inyecciones y pastillas.
Contrajeron las bacterias de otra persona que tosió cerca de ellos. Esto significa que no hay suficientes medidas de seguridad para evitar que otras personas también se infecten.
Por eso importan los contextos sociales y culturales de la tuberculosis.
Movilizar a las comunidades para #DesenmascararElEstigma
Se necesitan más campañas de divulgación. La participación pública en el control de la tuberculosis es limitada, por lo que esta enfermedad supera a otras enfermedades infecciosas como el VIH/sida, para las que no hay cura, pero que han contado con un fuerte apoyo comunitario.
Un libro educativo infantil sobre la tuberculosis se ha traducido a treinta idiomas y se distribuye gratuitamente en Filipinas, Vietnam y las islas Marshall.
Si no apoyamos adecuadamente a los pacientes para que completen el tratamiento apropiado y detengan la transmisión de la tuberculosis, seguirán produciéndose deficiencias en el diagnóstico y el tratamiento, así como resistencia a los futuros medicamentos.
La experimentación de laboratorio y la investigación clínica deben complementarse con estudios cualitativos sobre las dimensiones sociales, económicas y políticas de la tuberculosis, que den voz a las personas que viven con esta enfermedad.
El problema actual de la resistencia a los medicamentos se debe a que los servicios de diagnóstico, los tratamientos prescritos y los sistemas de salud pública le fallan al paciente, y no a que el paciente no responda al tratamiento.
La resistencia a los medicamentos contra la tuberculosis no se vencerá únicamente con nuevos descubrimientos de antibióticos y nuevas tecnologías de diagnóstico.
También hay que tener en cuenta las medidas sociales y culturales.


