Algún día, las tecnologías espaciales nos llevarán a los asteroides, a Marte y de vuelta a la Luna, y el impacto de estas misiones se sentirá en la Tierra, afirma George Whitesides, director ejecutivo de Virgin Galactic y copresidente del Consejo Global del Futuro sobre Tecnologías Espaciales. En esta entrevista, explica cómo los últimos avances en tecnologías espaciales contribuirán a revolucionar el acceso a wifi, los viajes y mucho más.
¿Cuál es el estado actual de la tecnología espacial?
Estamos en un momento apasionante. Vemos varias tendencias convergentes que cambiarán nuestra forma de abordar las tecnologías espaciales, con un ritmo de innovación que no veíamos desde hace mucho tiempo.
El poder de la miniaturización, por ejemplo, está teniendo un gran impacto en los satélites. Cada vez es más fácil incorporar más capacidades en equipos más pequeños. Las constelaciones de satélites pequeños permiten ofrecer tanto nuevas capacidades como las ya existentes a un coste mucho menor.
La exploración espacial también se está globalizando. Hoy más países que nunca tienen acceso al espacio, mientras que la afluencia de capital emprendedor impulsa la innovación y las nuevas tecnologías en el sector privado.
Lo que más me entusiasma de las tecnologías espaciales es que nos brindan la oportunidad de proyectar hacia el futuro lo mejor de la humanidad. Hacen posible la cooperación internacional, el valor, la audacia y el emprendimiento. Estamos haciendo cosas en beneficio del planeta.
Vivimos en la nave espacial Tierra. Las tecnologías espaciales nos ayudan a comprender nuestra nave nodriza. El clima, la paz y la seguridad, y los problemas energéticos: las tecnologías espaciales pueden desempeñar un papel clave en todos estos ámbitos.

¿Cómo contribuirá su Consejo Global del Futuro al debate?
Contamos con un grupo muy destacado de personas de todo el mundo y de diversas profesiones.
Sin duda, queremos analizar cómo hacer sostenible la exploración espacial para las empresas, los gobiernos y la ciencia. Debemos garantizar la sostenibilidad a largo plazo del entorno espacial. Esto es especialmente importante ahora que tantos actores nuevos se incorporan al sector.
También estudiaremos cómo debemos responder a tendencias como los derechos de propiedad en el espacio y los desechos espaciales.
¿Cuáles son los desafíos para la sostenibilidad en el espacio?
La sostenibilidad en el espacio es una cuestión realmente crucial. Cuando hablamos de sostenibilidad espacial, hay diversos aspectos que considerar.
No hay ningún sector del espacio que pertenezca a un país. Es un espacio compartido, por lo que la responsabilidad es global. Lo mismo ocurre aquí en la Tierra cuando hablamos de aguas internacionales. La contaminación de nuestras aguas es un problema internacional. En el espacio, aumenta la cantidad de desechos procedentes de satélites antiguos, etapas de vehículos de lanzamiento, colisiones y otras causas. Es muy difícil limpiar las zonas del espacio que se han llenado de desechos.
La radiofrecuencia es otro recurso compartido que, de hecho, se está gestionando bastante bien en este momento, pero seguirá siendo algo a lo que debemos prestar atención.

¿Qué otras tendencias clave deberíamos tener en cuenta?
Mucha gente está prestando atención a los vehículos de lanzamiento y su reutilización. En este momento, no utilizamos los vehículos de lanzamiento espacial de forma muy eficiente. Imaginemos que tiráramos un avión después de cada vuelo. Así funcionan hoy los vuelos espaciales. Estos vehículos son extraordinarios y están diseñados con precisión, pero, en esencia, los desechamos después de un solo uso. La posibilidad de contar con mejores vehículos reutilizables podría reducir considerablemente los costes y aumentar de forma drástica el acceso al espacio.
Los vehículos pequeños también muestran un enorme potencial. Se están adaptando para satélites más pequeños. Todo esto conduce a lo que llamamos «desagregación»: la idea de que se pueden alcanzar ciertos objetivos de las tecnologías espaciales mediante varias unidades pequeñas en lugar de una sola grande. El GPS es un buen ejemplo de ello.
Los numerosos satélites pequeños también reducen la probabilidad de fallo. Basta con fijarse en las cifras: si un satélite deja de funcionar, el sistema en su conjunto no se ve afectado de forma significativa.
Muchas empresas buscan ofrecer comunicaciones globales y banda ancha a través del espacio, y este enfoque de las constelaciones de satélites pequeños ayudará a hacerlo posible.

¿Dónde cree que estaremos en 2030?
La perspectiva que ofrece el espacio es verdaderamente importante para el futuro de nuestro planeta. Antes de actuar sobre una política concreta, conviene adoptar una perspectiva planetaria y cambiar nuestra visión del mundo. Es un elemento crucial para resolver los desafíos que afrontamos.
Veremos vehículos que llevarán a personas al espacio, pero también en viajes de alta velocidad alrededor del planeta. Quizá estemos realizando nuestros primeros viajes tripulados a Marte y a un asteroide, y posiblemente regresando a la Luna.
Aquí en la Tierra, veremos beneficios que abarcan desde una mejor comprensión del clima hasta la banda ancha ubicua. El acceso global a la banda ancha incorporaría a miles de millones de personas a la economía mundial e impulsaría el desarrollo.
La ciencia espacial seguirá logrando grandes avances. Es muy posible que encontremos nuevos planetas alrededor de otras estrellas, quizá con indicios de material orgánico, y que identifiquemos otros recursos en nuestro sistema solar. Tal vez para entonces incluso hayamos encontrado indicios de vida real fuera de nuestro planeta.


