Breve historia de los empleos y la automatización

A worker walks past a 'Motoman' dual arm robot by Japanese company Yaskawa Electric during final preparations at the "Hannover Messe" industrial trade fair in Hanover April 18, 2008. The world's leading fair for industrial technology, with about 5,100 exhibitors from 62 nations, opens to the public on April 21 and runs till April 25. The exhibitors will showcase their latest trends in automation, technologies for maximizing energy efficiency and security and automotive solutions with Japan as this year's guest country. REUTERS/Christian Charisius (GERMANY) - BM2E44I0ZTM01
Robotics and automation have come to play in a part in many aspects of modern life.Image: REUTERS/Christian Charisius
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  • Un tercio de todos los empleos podría estar en riesgo de automatización en la próxima década.

  • Las personas con un nivel educativo bajo son las más expuestas.

  • Las anteriores oleadas de mecanización también han causado dificultades y ansiedad.

  • La tecnología podría crear millones de empleos más de los que desplaza.

Millones de personas en todo el mundo han perdido sus empleos a causa de la crisis de la COVID-19. En grandes economías como la estadounidense, algunos de esos empleos ya se han recuperado, aunque “queda un largo camino por delante,” según declaró al The New York Times la economista de Bank of America Michelle Meyer.

Pero para muchas personas, el trabajo que solían desempeñar podría no volver. Y cada vez más, a medida que los empleadores lidian con los retos de la pandemia, esto podría deberse a la automatización.

Para mediados de la década de 2030, un tercio de todos los empleos podría enfrentarse al riesgo de ser automatizado, según un informe de PwC. El sector de la fuerza laboral con más probabilidades de verse alterado será el de las personas con un nivel educativo bajo.

Porcentaje de empleos existentes con riesgo potencial de automatización.Image: Pwc

La inquietud por la pérdida de empleos provocada por el mayor uso de maquinaria existe desde hace cientos de años. Con cada nuevo desarrollo, alguien ha afrontado la posibilidad de que su medio de vida o su calidad de vida cambie de forma irreversible.

Medias del siglo XVI

En el siglo XVI, todo el trabajo era manual. Hasta que un clérigo llamado William Lee tuvo la idea de mecanizar, al menos en parte, la producción de medias. Adaptó los telares que se usaban en la fabricación de alfombras para elaborar una larga pieza de tejido de medias, que luego podía cortarse y coserse para formar las medias. Era mucho más rápido y barato que el método tradicional.

Existe una leyenda según la cual la reina Isabel I rechazó la solicitud de patente de Lee para su máquina, quien estaba preocupada por el bienestar de los antiguos tejedores de medias, que acabarían sin empleo.

En su momento, su máquina tuvo un impacto más limitado, pero se convirtió en la base de otros desarrollos de máquinas textiles.

Disturbios textiles del siglo XIX

Cientos de años después, los trabajadores textiles ingleses se enfrentaron a cambios mayores. Y no fueron los únicos.

A medida que avanzaba la Revolución Industrial, las personas se trasladaban de las comunidades rurales a las nuevas ciudades, que crecían rápidamente. Allí encontraban trabajo en fábricas y talleres textiles, donde las máquinas de vapor impulsaban un crecimiento sin precedentes en la producción de artículos que antes elaboraban a mano los artesanos.

Los trabajadores agrícolas también se enfrentaron al reto de la mecanización. El crecimiento de la población exigía más alimentos, lo que impulsó la adopción de máquinas para realizar desde la siembra hasta la cosecha.

La reacción de los trabajadores no fue uniformemente positiva. En el Reino Unido, un movimiento conocido como el de los ludistas se rebelaron contra el aumento del uso de la automatización. Se amotinaron, destruyeron máquinas e incluso prendieron fuego a las casas de los propietarios de las empresas.

Fabricación de automóviles del siglo XX

El uso de robots en la fabricación de vehículos se volvió cada vez más común en la última parte del siglo XX. Inicialmente utilizados para realizar tareas sencillas y repetitivas, ayudaron a aumentar la producción, estandarizar la calidad de la fabricación y controlar los costes.

En 1979, la empresa automovilística Fiat emitió un anuncio televisivo que mostraba la producción de su hatchback Strada, con el eslogan “fabricado a mano por robots”.

Tareas de la cadena de montaje, como la soldadura y el pintado por pulverización, fueron de los primeros trabajos en pasar de las personas a los robots. Pero había personas que supervisaban las máquinas. A medida que la tecnología ha mejorado, la gama de trabajos transferidos a los robots se ha ampliado para abarcar procedimientos más complejos, como la colocación de parabrisas en los vehículos. También se utilizan de forma generalizada para trasladar artículos pesados y voluminosos por las fábricas.

La automatización y el futuro

Según muchas estimaciones, habrá más empleos creados en los próximos años que destruidos por la automatización.

El reto al que se enfrentan los líderes mundiales y los responsables políticos tras la COVID-19 será garantizar que las personas no queden relegadas en la prisa por reconstruir las economías

“La COVID-19 ha acelerado nuestra transición a la era de la Cuarta Revolución Industrial”, afirma Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial. “Debemos asegurarnos de que las nuevas tecnologías del mundo digital, biológico y físico sigan centradas en el ser humano y sirvan a la sociedad en su conjunto, garantizando a todos un acceso justo.”

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