Los científicos marinos utilizan IA y drones para comprender mejor los hábitos y desplazamientos de los tiburones.
La inteligencia artificial puede identificar distintos tipos de tiburones en grabaciones de vídeo y alertar a las autoridades de peligros inminentes.
Una base de datos de información cada vez más amplia puede ayudar a evitar futuros ataques. También puede contribuir a los esfuerzos para preservar las especies en el futuro.
A pesar de su amenazadora presencia en la gran pantalla, los tiburones rara vez atacan a los seres humanos. Mientras tanto, las presiones provocadas por el ser humano, como la pérdida de hábitat, la sobrepesca y la pesca ilegal, causan daños incalculables a las poblaciones de tiburones: se estima que se mata a 100 millones cada año a manos de los seres humanos.
Es fundamental que protejamos a los tiburones y su papel esencial en la salud de los océanos y que, además, garanticemos la seguridad del agua para las comunidades costeras. Varias organizaciones utilizan la tecnología para ampliar nuestros conocimientos en este ámbito.
Entre ellas hay un equipo de oceanógrafos de California que colabora con especialistas en IA para observar el comportamiento y los hábitos de los tiburones y contribuir a su conservación.
Pero no es fácil avistar tiburones blancos desde el agua, así que Doug McCauley y su equipo de investigadores de la Iniciativa Oceánica Benioff de la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB) han recurrido al cielo. El proyecto SharkEye utiliza drones para sobrevolar las olas y grabar lo que ocurre en el océano bajo ellos.
En colaboración con expertos de Salesforce AI Research y científicos de datos de la Universidad Estatal de San Diego, el proyecto ha creado un modelo de IA a medida que reconoce a los tiburones e identifica distintas especies según la longitud del animal.
El equipo afirma que las grabaciones realizadas con drones se analizan con la herramienta de IA Einstein Vision de Salesforce para identificar tiburones blancos captados por las cámaras, con una precisión cercana al 95 %. Los avistamientos se comunican a las autoridades locales de seguridad pública y a las comunidades costeras para ayudar a prevenir ataques.
La información sobre los desplazamientos de los tiburones también se incorpora a una base de datos que permite a los científicos marinos comprender mejor sus hábitos y movimientos, así como predecir cuándo es probable que haya actividad de tiburones, lo que contribuye a su conservación. La base de datos también podría ayudar a los científicos marinos a comprender el impacto del cambio climático en los entornos marinos y sus consiguientes efectos en los hábitos de los tiburones.
Captados por la cámara
¿Qué es la Cumbre de Impacto sobre el Desarrollo Sostenible del Foro Económico Mundial?
Los drones también forman parte de un equipo de alta tecnología utilizado por investigadores del Shark Lab de la Universidad Estatal de California en Long Beach. Están llevando a cabo un estudio de dos años para analizar el comportamiento de los tiburones y estudiar los niveles de agresividad de distintas especies.
Cuando un dron avista un tiburón durante una ronda de vigilancia por las playas del sur de California, el operador comunica su ubicación a sus colegas, que llegan en barco. Luego colocan un transmisor en la zona dorsal del animal para seguir su ubicación en tiempo real en el océano.
Cómo UpLink ayuda a encontrar innovaciones para resolver desafíos como este
«El objetivo es comprender mejor la biología y el comportamiento de los tiburones y no solo proporcionar esa información a los socorristas, que deben tomar decisiones sobre seguridad pública, sino también al público, que debe decidir dónde está el riesgo y cuándo conviene actuar con cautela y cuándo no hace falta», declaró a Reuters Chris Lowe, director del Shark Lab.
Los ataques de tiburón sin provocación son poco frecuentes, pero cada año algunos surfistas, bañistas y otras personas que utilizan el océano resultan heridas o mueren a causa de tiburones. En los últimos 300 años, los países con costas extensas, a menudo tropicales, y las islas han registrado la mayor cantidad de ataques. En ese período, se registraron casi 1.500 ataques sin provocación en Estados Unidos, más del doble de los 652 contabilizados en Australia.
Tecnologías como la IA y los drones pueden ayudar a los investigadores a comprender mejor cuándo, dónde y por qué ocurren esos ataques, y a encontrar formas de evitarlos en el futuro. Esta colaboración entre empresas tecnológicas e investigadores ayuda a construir un futuro más sostenible que contribuye a mantener a salvo a las personas y, al mismo tiempo, permite que las poblaciones de tiburones se recuperen.
El papel de la tecnología para impulsar un desarrollo más sostenible será uno de los temas centrales de la próxima Cumbre de Impacto sobre el Desarrollo Sostenible.



