La Tierra tiene más de una «luna»

The Moon is seen as is rises in Washington, D.C., U.S. in this December 3, 2017 handout photo. The full Moon is the first of three consecutive supermoons. The two will occur on Jan. 1 and Jan. 31, 2018. A supermoon occurs when the moon’s orbit is closest (perigee) to Earth at the same time it is full. Bill Ingalls/NASA/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. MANDATORY CREDIT. - RC11307D30A0
Will this have any impact on space travel?Image: REUTERS
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Desde hace años se habla de dos enormes nubes de polvo en órbita alrededor de la Tierra, cuya existencia finalmente se ha demostrado.

  • Astrónomos húngaros han demostrado la existencia de dos «pseud satélites» en órbita alrededor de la Tierra.

  • Estas nubes de polvo se descubrieron por primera vez en los años sesenta, pero son tan difíciles de observar que desde entonces los científicos han debatido su existencia.

  • Los hallazgos podrían servir para decidir dónde colocar satélites en el futuro y deberán tenerse en cuenta al emprender misiones espaciales interplanetarias.

Tras más de cincuenta años de observación astronómica, debate y controversia, los científicos han confirmado la existencia de dos «lunas» o «pseud satélites» de polvo que orbitan alrededor de la Tierra. Mediante un ingenioso uso de las matemáticas, también sostienen que la ubicación de estas nubes de polvo les confiere características singulares.

¿Qué son?

Image: G. Horváth

Las nubes de Kordylewski son dos nubes de polvo observadas por primera vez en 1961 por el astrónomo polaco Kazimierz Kordylewski. Se encuentran en dos de los puntos de Lagrange de la órbita terrestre. Estos puntos son lugares donde la gravedad de dos objetos, como la Tierra y la Luna o un planeta y el Sol, equivale a la fuerza centrípeta necesaria para orbitar los objetos manteniendo la misma posición relativa. Hay cinco de estos lugares entre la Tierra y la Luna. Las nubes se encuentran en los llamados puntos cuatro y cinco y forman un triángulo cuyos vértices son las nubes y la Tierra.

Las nubes son enormes: ocupan en el cielo nocturno el mismo espacio que veinte discos lunares y cubren una extensión de 45.000 millas. Se encuentran a unos 250.000 millas de distancia, aproximadamente la misma que nos separa de la Luna. Están compuestas enteramente por motas de polvo que reflejan la luz del Sol con tanta tenuidad que la mayoría de los astrónomos que las buscaron no lograron verlas en absoluto.

Las nubes mismas probablemente son antiguas, pero el modelo que crearon los científicos para estudiarlas sugiere que el viento solar puede dispersar las partículas de polvo que las componen, que luego pueden ser reemplazadas por polvo procedente de otras fuentes cósmicas, como las colas de los cometas. Esto significa que las nubes apenas se mueven, pero están en constante cambio.

¿Cómo las descubrieron?

Image: J. Slíz-Balogh

En su estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, los astrónomos húngaros Judit Slíz-Balogh, András Barta y Gábor Horváth describieron cómo lograron encontrar las nubes de polvo mediante lentes polarizadas.

Como se esperaba que las nubes polarizaran la luz que rebota en ellas, fue mucho más fácil detectarlas al configurar los telescopios para buscar ese tipo de luz. Lo que observaron los científicos —luz polarizada en patrones que se extendían más allá del campo de visión de la lente del telescopio— coincidía con las predicciones de su modelo matemático y descartaba otras posibles fuentes.

¿Por qué nos enteramos de esto recién ahora?

Image: J. Slíz-Balogh

Al ser nubes de polvo, los objetos son muy tenues y difíciles de observar. Aunque Kordylewski las observó en 1961, otros astrónomos buscaron en esa zona y ofrecieron resultados dispares durante las décadas siguientes. Esto desalentó a muchos astrónomos de sumarse a la búsqueda, como explicó, «Las nubes de Kordylewski son dos de los objetos más difíciles de encontrar y, aunque están tan cerca de la Tierra como la Luna, los investigadores de astronomía suelen pasarlas por alto. Es fascinante confirmar que nuestro planeta tiene pseud satélites polvorientos en órbita junto a nuestra vecina lunar»

¿Tendrá esto algún impacto en los viajes espaciales?

Se ha propuesto que los puntos de Lagrange son lugares excelentes para instalar una estación espacial o poner en órbita satélites como el telescopio James Webb, ya que necesitarían poco combustible para mantenerse en su lugar. Saber que allí hay una enorme nube de polvo que podría dañar equipos sensibles puede ahorrar dinero y salvar vidas en el futuro. Aunque por ahora solo conocemos las nubes de los puntos de Lagrange cuatro y cinco, los autores del estudio sugieren que podría haber más en los otros puntos.

Aunque el descubrimiento de un par de nubes de polvo quizá no parezca muy impresionante, es el resultado de medio siglo de trabajo astronómico y matemático, y nos recuerda que aún hay maravillas ocultas en nuestro rincón del cosmos. Aunque quizá nunca tengas que volver a preocuparte por estas nubes, no hay nada de malo en contemplar el cielo con asombro ante las cosas extrañas y fantásticas que podemos descubrir.

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