Los robots se están convirtiendo rápidamente en una parte clave de la manufactura en las economías desarrolladas y en desarrollo
Dos economistas concluyen que la difusión de robots puede mejorar la calidad de las exportaciones de manufacturas.
Las aplicaciones robóticas sofisticadas o más básicas se asocian, respectivamente, con mejoras de calidad en las economías desarrolladas y en desarrollo.
Un número cada vez mayor de artículos de prensa destaca que los países ricos están automatizando rápidamente sus procesos y que los países en desarrollo podrían quedar rezagados, lo que pondría en peligro el futuro del desarrollo impulsado por la manufactura. Gran parte de la bibliografía se basa en la adopción de robots en países ricos y se centra en sus efectos en el mercado laboral (Acemoglu and Restrepo 2017, Adachi et al. 2021, Deng et al. 2021). Sabemos sorprendentemente poco sobre la difusión de robots en los países en desarrollo y su impacto en el comercio. La evidencia reciente sobre la automatización y la relocalización de la producción es, en el mejor de los casos, mixta, y apunta a que la automatización en los países ricos podría aumentar de hecho las importaciones procedentes de países más pobres (Artuc et al. 2018, 2019, Stapleton and Webb 2020).
En este artículo analizamos un nuevo canal: si la automatización mejora la calidad de las exportaciones, tanto en las economías en desarrollo como en las desarrolladas. Los robots realizan tareas repetidamente con el mismo alto nivel de precisión, por lo que se usan habitualmente para ensamblar pequeños componentes electrónicos, soldar con precisión piezas de automóviles o cortar metales. Algunos tipos de robots avanzados pueden trabajar con márgenes de tolerancia extremadamente precisos —por ejemplo, los que tienen láseres pueden cortar con una precisión de 10 micrómetros (0.01 milímetros)— o están equipados con sensores que permiten a las propias máquinas identificar defectos en los productos. Por lo tanto, los robots pueden reducir el error humano en la producción y mejorar la calidad de los productos.
Para evaluar esta cuestión, en un nuevo artículo (DeStefano and Timmis 2021), combinamos datos sobre la difusión de robots y la calidad de las exportaciones que abarcan una amplia muestra de países (28 economías desarrolladas y 31 en desarrollo) durante el período de 2000 a 2015. La calidad de las exportaciones se calcula a partir de datos detallados de importaciones estadounidenses del SA a 10 dígitos (siguiendo a Khandelwal et al. 2013) y se combina con datos sobre el uso de robots por país e industria. La amplia cobertura de países de nuestros datos nos permite distinguir los efectos en las economías desarrolladas y en desarrollo, y la riqueza de los datos comerciales nos permite examinar qué tipos de productos mejoran dentro de cada país.
La difusión de robots en la manufactura mundial
Constatamos que los robots se están convirtiendo en un componente integral de la manufactura mundial, también en los países en desarrollo. Hoy hay aproximadamente 2.7 millones de robots en funcionamiento en todo el mundo, y el número de robots nuevos instalados cada año se ha más que triplicado durante la última década (IFR 2020). Aunque hasta ahora la mayoría de la evidencia se ha centrado en la automatización en los países ricos, la creciente automatización de las tareas manufactureras se está produciendo no solo en las economías desarrolladas, sino también en las economías en desarrollo (véase la Figura 1). El uso de robots en los países en desarrollo casi se multiplicó por 10 entre 2000 y 2015. Aunque las economías desarrolladas siguen utilizando más intensivamente la robótica, los países en desarrollo están acortando distancias.
La difusión de robots entre los clientes extranjeros de exportación predice con fuerza la adopción de la automatización en el país de origen. Para abordar las preocupaciones relativas a la endogeneidad, usamos como instrumento para la adopción de robots en cada país e industria de origen la difusión de robots entre sus clientes extranjeros ubicados en otras regiones del mundo, utilizando la red comercial extranjera inicial definida en 2000. La motivación para usar este instrumento procede de la amplia evidencia de efectos indirectos de la tecnología que se transfieren de clientes multinacionales extranjeros a sus proveedores en el exterior (Javorcik 2004). Constatamos que la automatización se propaga de los clientes extranjeros a sus proveedores.
Adopción de robots y mejora de la calidad de las exportaciones
Constatamos que la difusión de robots mejora la calidad de los productos exportados. En todos los países, un aumento del 10% en las existencias de robots se traduce en un aumento del 1.2% en la calidad (véase la Figura 2). Las mayores mejoras de calidad se observan en las economías en desarrollo, donde un aumento del 10% en las existencias de robots conlleva una mejora de la calidad del 2.7%. Aunque el uso de robots también mejora la calidad en las economías desarrolladas, el efecto es considerablemente menor (aproximadamente una mejora de la calidad del 0.4% ante un aumento del 10% en la adopción de robots). Una razón por la que observamos un efecto menor de los robots en la calidad de las economías desarrolladas durante todo el período de la muestra es que los países más avanzados fueron los primeros en adoptarlos y, por tanto, obtuvieron las mejoras de calidad antes.
También encontramos algunos indicios de diferencias en la mejora de la calidad según el tipo de robots. La adopción de robots más básicos mejora la calidad en las economías en desarrollo, mientras que algunas aplicaciones robóticas sofisticadas generan mejoras más pronunciadas en las economías avanzadas. Por ejemplo, en el caso de las máquinas de corte, constatamos que los robots de corte mecánico contribuyen más a mejorar la calidad en las economías emergentes, mientras que los robots de corte por láser lo hacen en las economías de altos ingresos.
Ganancias diferenciadas según la calidad inicial
Dentro de cada país, los robots mejoran la calidad de las exportaciones que inicialmente tenían una calidad baja y estaban más alejadas de la frontera de calidad. Esto ocurre tanto en las economías avanzadas como en las economías en desarrollo. Por ejemplo, los productos que inicialmente están un 10% más alejados de la frontera de calidad registran un aumento de la calidad un 1% más rápido ante un determinado incremento de las existencias de robots en las economías desarrolladas, y un 1.3% más rápido en los países en desarrollo. Dado que, en general, las economías en desarrollo tienden a producir exportaciones de menor calidad, esto concilia la mayor mejora agregada de la calidad que observamos en los países en desarrollo en la Figura 2.
El hecho de que los robots tengan mayor importancia para los productos inicialmente de menor calidad, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, sugiere que son importantes para el desarrollo económico. Las mejoras de calidad en la producción y las exportaciones contribuyen a determinar el desarrollo económico (Hidalgo et al. 2007, Fontagne et al. 2008). La adopción de robots parece facilitar la convergencia en la calidad de las exportaciones, ya que las mejoras son mayores para las exportaciones cuya calidad inicial era inferior. Por tanto, la difusión de robots podría ayudar a los países en desarrollo a superar los estándares de calidad que deben cumplir las empresas para participar en las cadenas de valor globales y ascender en ellas.
Conclusión
Constatamos que los robots mejoran la calidad de las exportaciones, pero las ganancias no se distribuyen de manera uniforme. Los países en desarrollo obtienen gran parte de esa mejora. Dentro de los países, constatamos que los robots elevan la calidad de los productos que inicialmente eran de baja calidad, un resultado que se observa tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Como los países en desarrollo tienden a exportar productos de menor calidad, las ganancias derivadas de los robots son mayores para este tipo de países. Por tanto, los países en desarrollo tienen más potencial para converger en calidad mediante la automatización de su producción.
Nuestros resultados tienen varias implicaciones importantes para las políticas públicas. En primer lugar, la tecnología siempre genera ganadores y perdedores. Aunque la automatización plantea riesgos, también ofrece nuevas oportunidades a los países en desarrollo, al permitirles mejorar la producción y aprovechar los beneficios de las cadenas de valor globales. En segundo lugar, la apertura comercial puede facilitar la difusión de tecnologías como los robots a través de las cadenas de suministro y las fronteras. Un mayor proteccionismo puede obstaculizar el potencial de difusión internacional de la tecnología y limitar la capacidad de las empresas de los países en desarrollo para mejorar sus procesos de producción, pasar a actividades de mayor valor añadido y producir los artículos de alta calidad que los consumidores de todo el mundo demandan cada vez más. Por último, no existe una receta única para las políticas destinadas a promover la adopción de tecnología. Las empresas y los países adoptan distintos tipos de tecnologías de producción en función de sus dotaciones de factores y de los incentivos para hacerlo. Por eso, fomentar únicamente las tecnologías más avanzadas probablemente no sea adecuado, sobre todo para las economías en desarrollo.




