Cómo un robot llamado Pink ayudó a enseñar a escolares una lengua aborigen

Aboriginal peformer Les Saxby plays a traditional aboriginal musical instrument known as a didgeridoo on the shores of Sydney's Botany Bay April 29, 2002 during the Meeting of Two Cultures ceremony. [The annual ceremony celebrates at the exact spot where 232 years ago the famous British explorer James Cook landed upon Australia, and is attended by local community groups as part of the ongoing reconciliation process with the local indigenous cultures.] - PBEAHUKSRBK
Students of the Maitland Lutheran School in Southern Australia, which is located on traditional lands of the Narungga people, have been learning their local Aboriginal language.Image: REUTERS/David Gray
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Un robot de aspecto humano y muy simpático enseñó a programar a los alumnos de una pequeña escuela rural, a la vez que les ayudaba a aprender su lengua aborigen local.

La Maitland Lutheran School es una escuela primaria y secundaria independiente y mixta, situada en el distrito agrícola de Maitland, en la península de Yorke, en Australia Meridional. Se encuentra en las tierras tradicionales del pueblo narungga.

La escuela cuenta con unos 240 alumnos, desde el jardín de infancia hasta el noveno curso, y el 16 % de ellos son aborígenes o isleños del estrecho de Torres. Muchos de estos alumnos tienen ascendencia narungga.

La escuela quería apoyar a sus alumnos para que conectaran con el patrimonio del pueblo narungga, en colaboración con la comunidad aborigen local.

Investigaciones anteriores han demostrado que las tecnologías digitales pueden ayudar a recuperar lenguas indígenas perdidas. Las tecnologías con métodos de enseñanza culturalmente sensibles también han demostrado mejorar la participación y el aprendizaje de los estudiantes indígenas en asignaturas CTIM.

Por ello, el director de la escuela, David Field, decidió contratar a un pequeño robot llamado Pink para ayudar a los alumnos a comprender la cultura y la lengua locales. Y funcionó.

Al aprender a programar un robot humanoide, los alumnos desarrollaron competencias del siglo XXI, a la vez que se acercaban a la cultura y la lengua indígenas. El proyecto también fortaleció la conexión entre la escuela, el hogar y el País.

¿Por qué funcionó tan bien Pink?

La Maitland Lutheran School llevaba mucho tiempo queriendo conectar a sus alumnos con la cultura y la lengua narungga. Unos ocho años antes, la escuela había comprado diccionarios impresos de narungga, pero los niños habían mostrado poco interés por ellos.

El director contrató a la única hablante con fluidez de narungga para trabajar con los docentes y los alumnos de la escuela. El objetivo era involucrar a los alumnos aborígenes y no aborígenes de la escuela en el aprendizaje tanto de tecnologías innovadoras como de la cultura narungga.

Los robots humanoides tienen aspecto humano y movimientos similares a los de las personas. Por eso los alumnos se sienten atraídos por ellos y quieren que funcionen como una persona: que hablen, muevan los brazos y caminen.

Algunas investigaciones han demostrado que los alumnos de secundaria se sienten más cómodos –menos ansiosos y cohibidos– al aprender una lengua nueva cuando pueden practicarla con un robot que con una persona.

Más allá del factor de simpatía, los alumnos creen que el robot no es crítico cuando cometen errores.

Cómo se desarrolló

No tardó mucho en cautivar a los alumnos. Estos establecieron una relación con el robot y le tomaron cariño. Una de las docentes afirmó que sus alumnos trataban al robot como si fuera “un niño más pequeño”.

Otra docente explicó que los alumnos:

… humanizaron al robot en cuestión de segundos, se acercaron a tocar la mano de Pink para estrecharla y se despidieron con la mano al salir de la clase. Todos los alumnos querían ser los primeros en hablar, tocar e interactuar con Pink.

A medida que el entusiasmo y la confianza de los alumnos al usar el robot aumentaban, quisieron que Pink tuviera más funciones, por lo que empezaron a aprender a programarla.

Querían que Pink hablara narungga. Pero descubrieron que Pink no podía pronunciar las palabras narungga aunque las escribieran correctamente en el lenguaje de programación.

Así, aplicando sus habilidades para resolver problemas, los alumnos probaron distintas grafías fonéticas de las palabras hasta conseguir la pronunciación narungga correcta.

Una docente de primero y segundo curso explicó:

Se produjo un aprendizaje profundo en cuanto a conciencia cultural y adquisición de la lengua. La mayoría de los alumnos sabían muy poco, o nada, de palabras narungga. (¡Algunos ni siquiera conocían la palabra narungga!) En cuanto a tecnologías de la información, los alumnos han avanzado de verdad: pasaron de no entender que Pink era programable a programarla para realizar múltiples tareas.

Así pues, los alumnos de la Maitland Lutheran School aprendieron no solo la lengua narungga, sino también a utilizar un lenguaje de programación para controlar un robot humanoide. Fue una curva de aprendizaje pronunciada, al tener que comprender y dominar dos formas distintas de comunicarse, una antigua y otra nueva.

El trabajo con el robot se convirtió en un proyecto de participación comunitaria, ya que el entusiasmo de los alumnos involucró a muchos docentes y a la comunidad escolar en general. Los docentes observaron cómo los alumnos decían “Hola” en narungga a otros miembros del personal.

El director señaló que la comunidad escolar empezaba a expresar orgullo por la cultura tradicional de la zona, algo que antes no se apreciaba. El director afirmó:

Esto no solo ha involucrado a nuestros alumnos, sino también a nuestro personal. Les ha dado ánimo, al ver lo que han demostrado los alumnos, para seguir avanzando con la lengua [narungga] así como con la parte digital.

No ha sido solo para nuestros alumnos narungga, sino para todo el alumnado. Ha sido una excelente manera de que trabajen en red […] en algo que tiene una perspectiva indígena pero que significa mucho para todos.

Las tecnologías emergentes pueden desempeñar un papel en la implicación de los jóvenes con las lenguas y culturas de los Primeros Pueblos de Australia.

Los educadores de esta escuela reconocieron la importancia de la programación y la robótica para el futuro de sus alumnos, así como las amplias oportunidades de integrar esta tecnología de forma que fomente el respeto y la comprensión entre culturas.

Este proyecto formó parte de un estudio más amplio de tres años que investiga el impacto de los robots humanoides en el aprendizaje y la participación de los alumnos.

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