La Tierra es un blanco constante de restos aleatorios desprendidos por cometas y expulsados de otros cuerpos celestes. Ahora quizá estemos en condiciones de empezar a hacer algo al respecto.
La mayoría de lo que nos alcanza es inofensivo. Los meteoritos no suelen causar daños, y son relativamente poco frecuentes en comparación con las miles de toneladas de polvo cósmico que caen sin causar daño cada año. Pero también hay otros tipos de escombros espaciales, como los 42 asteroides que los científicos recientemente representaron con un nivel de detalle sin precedentes; un par de ellos son más largos que el Gran Cañón.
Una nave espacial lanzada la semana pasada en Estados Unidos está destinada a ayudarnos a prepararnos para algo similar que se dirija hacia nosotros. Si todo sale según lo previsto, chocará contra un asteroide situado a 11 millones de kilómetros el próximo septiembre y desviará el planetoide rocoso hacia una nueva órbita.
Eso debería demostrar nuestra capacidad para desviar cualquier objeto que represente una verdadera amenaza. También marcaría la primera vez que alteramos el movimiento de un objeto celeste natural.
La NASA describe esta Prueba de Redirección del Asteroide Doble (DART) como un ejercicio de «defensa planetaria». La Agencia Espacial Europea dará seguimiento con un lanzamiento en 2024 para realizar una «investigación de la escena del impacto» tras el paso de DART.

La probabilidad anual estimada de que un asteroide capaz de destruir una ciudad impacte contra la Tierra es del 0,1 %. La probabilidad de que se produzca un impacto similar al que acabó con los dinosaurios es del 0,000001 %.
Aún quedan «muchos más» asteroides por descubrir
Aun así, más vale prepararse para lo peor.
Hace unos años, la NASA anunció que su catálogo de asteroides conocidos cercanos a la Tierra había superado los 15.000. Añadió que ninguno de ellos suponía un riesgo de impacto contra la Tierra durante el próximo siglo.
Pero la NASA también dijo que, aunque había localizado muchos de los asteroides más grandes, aún quedaban «muchos más» de los más pequeños, pero potencialmente peligrosos, por descubrir.
Los asteroides orbitan alrededor del Sol, y la mayoría se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter. La mayoría de los meteoritos son fragmentos desprendidos de asteroides de esa región, y los meteoros son asteroides o meteoritos que se desintegran en la atmósfera terrestre, aunque las ondas de choque que generan pueden causar daños considerables.
Hay muchos restos naturales ahí fuera con potencial para cruzarse de manera significativa en la trayectoria de la Tierra. Pero parte de lo que podría caer sobre nosotros en un futuro próximo es, en realidad, obra nuestra.
Hasta 400 objetos de origen humano cuyo seguimiento se realiza entran en la atmósfera terrestre cada año. Algunos sostienen que sería prudente frenar el creciente volumen de basura espacial de origen humano que da lugar a estos objetos, mientras mejoramos nuestra preparación para una colisión catastrófica con objetos naturales.
Y hay abundantes precedentes de impactos de origen natural.
Destrucción histórica caída del cielo
Hace 66 millones de años, un asteroide que se cree que tenía unos 10 kilómetros de ancho chocó contra la Tierra. Es probable que el impacto levantara una nube metálica de roca vaporizada y polvo que bloqueó la luz solar y desencadenó la extinción de tres cuartas partes de la vida del planeta, incluidos los dinosaurios.
Más recientemente, un meteoro explotó o cruzó a toda velocidad sobre el río Podkamennaya Tunguska, en una zona remota de Siberia, en junio de 1908; mató animales y derribó unos 80 millones de árboles en más de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque.
Los investigadores no exploraron la zona ni investigaron el «evento de Tunguska» hasta más de una década después. Según se cuenta los habitantes de la zona creyeron que los había visitado un dios enfurecido.

Otro encuentro inquietante ocurrió hace tan poco que pudo ser grabado en video.
Un pequeño asteroide del tamaño aproximado de un edificio de seis plantas entró en la atmósfera terrestre en febrero de 2013 sobre Cheliábinsk, Rusia, y provocó una explosión sobre la superficie del planeta más potente que la detonación de algunas armas nucleares.
Hirió a más de 1.600 personas, en su mayoría a causa de los cristales rotos. La NASA también lo citó como una «llamada de atención cósmica» para redoblar los esfuerzos por detectar asteroides grandes antes de que impacten.
Más lecturas sobre asteroides y misiones espaciales
Para ampliar el contexto, aquí hay enlaces a más lecturas de la plataforma de Inteligencia Estratégica del Foro Económico Mundial:
Otro posible efecto del asteroide que cayó hace 66 millones de años y acabó con los dinosaurios, según este estudio reciente: quizá impulsó a nuestros primeros antepasados humanos a bajar de los árboles. (Universidad de Cornell)
La buena noticia, según este artículo: los asteroides son vestigios del sistema solar primitivo que podrían revelar secretos sobre el origen de la Tierra. La mala noticia: también podrían poner fin a la vida en la Tierra. (The Conversation)
Aproximadamente un mes antes de DART, se envió otra nave espacial hacia los asteroides troyanos, nunca antes explorados y «muy misteriosos». Según este artículo, la misión recibió el nombre de un preciado fósil de uno de los antepasados humanos más antiguos conocidos. (Nature)
La nave espacial lanzada contra un asteroide como parte de DART es «básicamente una caja» de poco más de un metro de ancho, según este artículo, y debe acertar directamente en un objeto del tamaño de la Gran Pirámide de Guiza. (Wired)
Se sabe poco sobre los asteroides «cuasisatélites» que orbitan alrededor del Sol y, aun así, permanecen relativamente cerca de la Tierra, pero este artículo reciente sugiere que uno de esos objetos, del tamaño de una noria, podría ser el primer asteroide confirmado que se desprendió de nuestra Luna. (Science Daily)
Un «empujoncito nada suave»: este artículo incluye una infografía que ilustra la trayectoria de la misión DART, el impacto previsto y el cambio que se pretende provocar en la órbita de un asteroide alrededor de su compañero mayor. (Nature)
Emiratos Árabes Unidos ya es el primer país árabe con una misión a Marte y, según este artículo, anunció recientemente planes para hacer aterrizar una nave espacial en un asteroide para 2033, lo que lo convertiría en el cuarto país en lograrlo. (Al Monitor)
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