Arabia Saudita fue el primer país en poner a prueba el Plan para la Economía Cuántica del Foro Económico Mundial, convirtiendo un marco global en un plan de acción nacional.
La prueba permitió a Arabia Saudita reflexionar sobre el papel del país en el panorama cuántico general y acelerar la colaboración entre múltiples partes interesadas.
Surgieron cinco lecciones clave, desde integrar las estrategias cuánticas en las prioridades nacionales hasta diversificar el acceso al hardware.
El Plan para la Economía Cuántica es un marco conceptual desarrollado por el Foro Económico Mundial para ayudar a los países a diseñar e implementar estrategias cuánticas nacionales. Basado en un análisis de 24 estrategias cuánticas nacionales y en las contribuciones de organizaciones líderes como IBM, SandboxAQ, la Fundación Novo Nordisk y QETCI, ofrece orientación práctica a los gobiernos que buscan posicionarse en la economía cuántica emergente.
El Centro para la Cuarta Revolución Industrial (C4IR) de Arabia Saudita dirigió el primer proyecto piloto del plan. La iniciativa conectó la experiencia global del Foro Económico Mundial con el creciente ecosistema cuántico de Arabia Saudita para explorar cómo el marco podría respaldar las ambiciones tecnológicas del país. Este esfuerzo dio lugar a tres publicaciones: Hacia un futuro cuántico para Arabia Saudita: proyecto piloto del Plan para la Economía Cuántica del Foro Económico Mundial, el informe técnico Proyecto piloto del Plan para la Economía Cuántica: lecciones de Arabia Saudita, y Panorama de la economía cuántica en Arabia Saudita, que sirvió como referencia inicial para el proyecto piloto.
Para convertir los conocimientos en planes viables que permitan desarrollar la economía cuántica nacional, la iniciativa se organizó en varias líneas de trabajo dirigidas por actores clave del gobierno, el mundo académico y la industria. El proyecto piloto permitió a Arabia Saudita aprovechar el conocimiento colectivo de la Red de Economía Cuántica, reflexionar estratégicamente sobre el papel del país en el panorama cuántico y acelerar la colaboración en todo su ecosistema.
De esta experiencia surgieron cinco lecciones clave:
1. Vincular para avanzar: integrar la cuántica en las prioridades nacionales
Las estrategias cuánticas son más resilientes cuando se plantean como facilitadoras del avance de los objetivos nacionales existentes, y no como proyectos científicos independientes.
Integrar una estrategia cuántica en las prioridades nacionales es esencial para mantener el impulso a largo plazo, especialmente cuando los gobiernos afrontan agendas políticas contrapuestas y recursos limitados. La experiencia del proyecto piloto del Plan para la Economía Cuántica en Arabia Saudita demostró que las iniciativas cuánticas obtienen mayor respaldo institucional cuando están claramente vinculadas a objetivos nacionales más amplios, como la diversificación económica, la seguridad nacional y el liderazgo tecnológico. Al vincular desde el principio las ambiciones cuánticas con Visión 2030 , las partes interesadas las posicionaron como herramientas para avanzar en los objetivos de desarrollo existentes, en lugar de tratarlas como iniciativas científicas independientes.
Esta alineación ayudó a mantener la atención política y movilizar la participación de múltiples partes interesadas incluso cuando surgieron otras prioridades. El proyecto piloto mostró que los marcos globales solo impulsan avances nacionales significativos cuando se alinean con las prioridades del país; de lo contrario, las iniciativas cuánticas corren el riesgo de perder impulso.
2. Del laboratorio al balance: conectar la investigación con los mercados
El valor cuántico se materializa cuando la investigación responde a una demanda real, mediante la participación temprana de la industria y gobiernos que actúan tanto como inversores como clientes.
Liberar el valor económico de las tecnologías cuánticas exige más que avances científicos: requiere conectar la investigación con los mercados y con casos de uso reales. El Plan para la Economía Cuántica destacó una brecha persistente entre la investigación y la comercialización, que puede reducirse mediante la colaboración entre el mundo académico, la industria y el gobierno, con el respaldo de infraestructura compartida, vías claras de transferencia tecnológica y agendas orientadas a misiones. En Arabia Saudita, la participación temprana de importantes empresas industriales como Aramco ayudó a validar casos de uso, reducir el riesgo de la inversión y señalar la demanda de soluciones basadas en la tecnología cuántica.
Los gobiernos pueden acelerar aún más la adopción mediante la coinversión en aplicaciones estratégicas, su actuación como primeros clientes y la creación de demanda a través de la contratación pública. Alinear las agendas de investigación con las necesidades de la industria es clave para convertir las soluciones cuánticas en valor económico.
3. Sin cúbits no hay problema: no hace falta poseer toda la infraestructura de hardware cuántico
En la carrera cuántica, el acceso estratégico —mediante alianzas, plataformas en la nube e inversiones específicas— puede ser más importante que la propiedad plena del hardware.
Al igual que la carrera espacial del siglo XX, la emergente carrera cuántica busca obtener una ventaja tecnológica. Sin embargo, a diferencia de las competencias tecnológicas anteriores, el acceso al hardware cuántico está cada vez más condicionado por restricciones geopolíticas, controles a la exportación, costes y complejidad. Como mostró el proyecto piloto de Arabia Saudita, el acceso al hardware cuántico es esencial para la investigación, el desarrollo de capacidades y la experimentación, mientras que el análisis de la cadena de suministro revela dependencias de componentes y materiales clave.
Al mismo tiempo, participar de manera significativa en el ecosistema cuántico no exige necesariamente poseer todo el hardware dentro del país. Los países pueden seguir contribuyendo activamente mediante estrategias de acceso diversificadas, que incluyan el acceso a la nube, las alianzas y las inversiones específicas en segmentos de la cadena de valor donde puedan desarrollar una ventaja competitiva.
4. Cuantos más, mejor: crear comunidades de partes interesadas desde el primer día
Reunir desde el principio al gobierno, el mundo académico y la industria transforma esfuerzos fragmentados en un ecosistema coordinado que mantiene el impulso más allá del diseño de la estrategia.
Otra lección clave del proyecto piloto del Plan para la Economía Cuántica es la importancia de crear rápidamente una comunidad de múltiples partes interesadas para reforzar la alineación, fomentar la confianza y asegurar el compromiso temprano. Los ecosistemas cuánticos abarcan de forma natural el gobierno, el mundo académico y la industria, cada uno con capacidades, incentivos y plazos distintos. En el proyecto piloto saudí, los mecanismos estructurados de participación —incluidos un comité directivo y líneas de trabajo temáticas codirigidas por representantes de distintos sectores— crearon un espacio común para debatir y definir prioridades colectivamente.
Esta colaboración temprana ayudó a sacar a la luz supuestos contradictorios, aclarar funciones y generar un sentido de responsabilidad compartida respecto de la agenda cuántica nacional emergente. Además, el proceso creó relaciones y un lenguaje común entre instituciones que antes trabajaban de forma aislada, transformando iniciativas fragmentadas en una comunidad coordinada capaz de mantener el impulso más allá de la fase de planificación.
5. La verdadera ventaja cuántica: el capital humano
El éxito cuántico no depende del hardware, sino de las personas. Los países que desarrollen talento diverso y con conocimientos sobre tecnologías cuánticas, y alineen la educación con la industria y las políticas públicas, liderarán la innovación y darán forma al futuro cuántico.
Una última lección del proyecto piloto del Plan para la Economía Cuántica es que los ecosistemas cuánticos prósperos dependen menos de la tecnología que de las personas. Desarrollar capacidades cuánticas requiere talento diverso y con conocimientos sobre tecnologías cuánticas en los ámbitos de la investigación, la ingeniería, las políticas públicas y los negocios. El proyecto piloto saudí mostró que este talento va más allá de los físicos e incluye diseñadores de algoritmos, ingenieros criogénicos y de sistemas, y profesionales capaces de traducir la ciencia en aplicaciones del mundo real.
Junto con los conocimientos técnicos, las habilidades interpersonales y empresariales —como la colaboración, la comunicación, el razonamiento ético y el pensamiento estratégico— son esenciales para conectar la investigación, las políticas públicas y la industria. Fortalecer estas vías requiere inversiones coordinadas en educación, formación interdisciplinaria y alianzas entre el mundo académico y la industria. Los países que definan claramente las capacidades necesarias y alineen en consecuencia la educación, los incentivos y las instituciones estarán mejor posicionados para sostener la innovación, retener el talento y gobernar responsablemente la economía cuántica.
El proyecto piloto del Plan para la Economía Cuántica en Arabia Saudita demuestra que convertir un marco global en acción nacional no solo es posible, sino también eficaz. A medida que más países diseñan sus estrategias cuánticas, la colaboración abierta y el aprendizaje compartido serán clave para construir una economía cuántica inclusiva, segura y beneficiosa para todo el mundo. Con la visión, las alianzas y el talento adecuados —incluidas las habilidades empresariales e interpersonales, a menudo pasadas por alto—, los países pueden pasar de los marcos conceptuales a avances concretos en la era cuántica.


