Las startups apuestan por el metaverso y los NFT para impulsar las economías africanas

A visitor tries the "metaverse Service" at SK Telecom stand during GSMA's 2022 Mobile World Congress (MWC), in Barcelona, Spain February 28, 2022. REUTERS/Albert Gea
Start-ups hope to take advantage of emerging technologies and concepts including the metaverse.Image: REUTERS/Albert Gea
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  • Muchos proyectos virtuales liderados por africanos están tomando forma con el objetivo de ayudar al continente a aprovechar el crecimiento digital y abordar problemas del mundo real.

  • Sin embargo, el acceso sigue siendo un desafío, ante la preocupación de que las desigualdades existentes se reproduzcan en línea.

Puede parecer ciencia ficción, pero un emprendedor tecnológico nacido en Nigeria cree haber encontrado una forma de que los africanos escapen de problemas como la desigualdad y la mala gobernanza: una nación virtual nacida en línea.

Su proyecto es uno de varios proyectos virtuales liderados por africanos que buscan ayudar al continente más pobre del mundo a aprovechar el crecimiento digital y abordar problemas del mundo real, aunque algunos expertos en tecnología afirmaron que esos espacios en línea corren el riesgo de reproducir las desigualdades del mundo fuera de línea.

«Hay muchas cosas que nos impiden a los africanos acceder a oportunidades en el mundo real», afirmó Emole, cofundador del proyecto de estado de red Afropolitan.

«(Internet) es el único lugar del mundo que sirve de igualador».

El desarrollo del metaverso —un entorno compartido en línea donde las personas pueden reunirse, comprar productos virtuales y asistir a eventos— ha despertado preocupaciónpor los derechos digitales, la privacidad y la desigualdad en línea.

«¿Qué ocurre con una abuela de una zona rural de Sudáfrica que no tiene conexión a internet?», preguntó Thami Nkosi, activista e investigador de Right2Know, una organización sudafricana sin ánimo de lucro que trabaja para mejorar el acceso a la información pública.

«No tenemos banda ancha, internet ni electricidad, así que ¿quién se beneficiará de esto?»

Sin embargo, algunos investigadores y activistas creen que, a medida que los teléfonos móviles y la conexión a internet se extiendan por todo el continente, se abrirán oportunidades; además, han destacado la necesidad de productos orientados a las necesidades africanas.

La economía virtual emergente ya incluye a unos 2.500 millones de personas y genera miles de millones de dólares cada año, según un informe de la empresa de investigación de mercados L'Atelier.

El equipo de Afropolitan posa para una foto en Washington D. C., Estados Unidos, abril de 2022Image: Thomson Reuters Foundation/Imagen cedida por cortesía de Dayo Kosoko

«La mayoría de las plataformas tecnológicas que usamos en África se crearon en América del Norte, Europa, Oriente Medio o China», afirmó Johan Steyn, presidente del Grupo de Interés Especial en Inteligencia Artificial y Robótica del Institute of Information Technology Professionals South Africa (IITPSA).

«Necesitamos una perspectiva africana sobre el uso de la tecnología inteligente para adaptarla a la población de este continente», afirmó Steyn.

Mic Mann, fundador de una startup tecnológica sudafricana, afirmó que llevar el metaverso a África forma parte de «preparar el continente para el futuro» y garantizar que se mantenga al día con el espacio digital en rápida expansión.

«Va a cambiarlo todo por completo: la forma en que trabajamos, vivimos y jugamos», afirmó Mann, cofundador de Ubuntuland, que se considera el primer mercado del metaverso del continente.

Estado digital panafricano

El Afropolitan es un proyecto dirigido a la diáspora africana, que cuenta con más de 140 millones de personas, y que aspira, en última instancia, a expandirse a un territorio físico.

Emole, nacido en Nigeria y criado en Estados Unidos, afirmó que puede ofrecer soluciones a la mala gobernanza en muchos países del continente, a la que señaló como un factor clave detrás de la emigración.

Afropolitan afirmó que recaudó 2,1 millones de dólaresen una ronda de financiación en junio para ayudar a desarrollar el estado digital, y que 10.000 personas se han suscrito para recibir más información y novedades.

Sus fundadores prevén lanzarlo inicialmente mediante la venta de NFT que servirán como «pasaporte digital» para acceder a eventos y espacios físicos de Afropolitan, antes de desarrollar una aplicación que permita a sus miembros transferir dinero y comprar bienes y servicios.

Emole, residente en Silicon Valley, afirmó que el proyecto abarcará internet y el metaverso y se expandirá gradualmente hasta convertirse en «un país digital en toda regla, con moneda propia y un propósito compartido».

Los fundadores aspiran, en última instancia, a adquirir terrenos de los gobiernos para crear una serie de ciudades autónomas al estilo de Singapur, con «plena soberanía», e incluso prestar servicios a sus ciudadanos, como agua y electricidad, mediante criptomonedas.

Una exposición de NFT en el metaverso con obras del artista sudafricano Norman Catherine en Ubuntuland, el primer mercado del metaverso de África. Image: Thomson Reuters Foundation/Imagen cedida por cortesía de Bianca Chan

Estos territorios físicos también incluirán embajadas de Afropolitan que podrían ayudar a la ciudadanía a cuestionar la incompetencia gubernamental al ofrecer estructuras alternativas de liderazgo y financiación, afirmaron.

«Queremos resolver el mayor problema de todos, que es la gobernanza, porque cuando hay buena gobernanza, todo lo demás puede prosperar», afirmó Emole.

El proyecto aún está en una primera fase de captación de simpatizantes y fondos antes de empezar a crear la aplicación prevista, mientras que investigadores tecnológicos cuestionan si sus planes son viables.

«La gobernanza es mucho más que un espacio virtual en línea», afirmó Nkosi, de Right2Know.

«Dudo que podamos digitalizar los Estados nación, construidos sobre una base de poder de las élites políticas que siempre querrán conservar el poder supremo», añadió Steyn, aunque dijo que la idea era «interesante y merece debate».

Otras ciudades y países han estado explorando el potencial del metaverso; la ciudad de Seúl y la nación insular de Barbados anunciaron el año pasado que se incorporarían a él para prestar servicios administrativos.

Riesgos y recompensas

Mann espera que los espacios del metaverso como su Ubuntuland sean una «herramienta para crear empleo» donde los usuarios puedan mostrar sus habilidades o ganar dinero en línea.

Tras abrirse al público la venta de terrenos en febrero, Ubuntuland ha empezado a vender parcelas en su mercado virtual, donde busca mostrar el arte, la música, la tecnología y el diseño africanos.

El gigante de las telecomunicaciones MTN y M&C Saatchi Abel, una agencia de marketing sudafricana, ya han invertido en parcelas.

Según Mann, con la criptomoneda Ubuntu Token, los usuarios podrán comprar y personalizar terrenos, y crear tiendas, espacios de terapia, conciertos, películas y juegos.

«Espero que se creen millones de empleos en distintos metaversos de todo el mundo», afirmó Mann, cuya Sudáfrica natal tiene una tasa de desempleo del 35%.

Investigadores tecnológicos afirmaron que esos proyectos en línea y del metaverso abrían nuevas vías para las comunidades, pero que difícilmente serían una solución milagrosa para problemas complejos.

«La tecnología ofrece soluciones prometedoras para los problemas de salud y educación, con la esperanza de que todos tengan mejores oportunidades... Necesitamos personas como estas, que amplíen los límites y sueñen con lo que podría ser posible», afirmó Steyn.

Sin embargo, según Nkosi y otras personas, los proyectos utópicos en línea podrían encontrarse con los mismos problemas de delincuencia, corrupción y desigualdad de los que intentan escapar.

«Estamos viendo cómo se reproducen en el mundo virtual las fricciones del mundo físico», afirmó Kanis Saengchote, profesor asociado de banca y finanzas en la Universidad Chulalongkorn de Tailandia, que ha investigado el metaverso.

Aunque algunas parcelas del metaverso se venden por millones, Saengchote afirmó que es discutible que los terrenos virtuales tengan un «valor real». También hay riesgos de fraude y estafas, igual que en las transacciones fuera de línea, señaló.

Emole afirmó que las preocupaciones sobre los delitos financieros son «críticas válidas» y que las combatirán mediante sistemas avanzados de detección del fraude y educación sobre posibles estafas.

Tanto Emole como Mann afirmaron que habrá mucho ensayo y error para garantizar que los espacios virtuales no se vuelvan elitistas o divisivos.

«Creo que lo maravilloso de esto es que será como experimentar con lo que realmente es posible en nuestros tiempos», afirmó Emole.

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