Existe un enorme valor por aprovechar al tratar los datos como un activo - pero hacerlo también plantea retos.
Los tokens no fungibles (NFT) son una forma de superar estas barreras tecnológicas, regulatorias y relacionadas con los incentivos.
Si bien los datos y la analítica de datos son innegablemente importantes, muchas empresas se sienten cada vez más desilusionadas con sus esfuerzos por capturar valor a partir de ellos. Esto es lo que les falta: la creación sostenible de valor es posible cuando los datos se intercambian, no solo dentro de una empresa, sino también más allá de sus fronteras, para obtener información y entrenar de forma eficaz algoritmos de inteligencia artificial (IA). Las empresas manufactureras, por ejemplo, podrían obtener un valor inmenso de los datos de inventario de sus proveedores. Del mismo modo, los bancos pueden mitigar su riesgo crediticio al analizar el historial de transacciones de sus prestatarios. Las marcas pueden acreditar sus credenciales en materia ambiental, social y de gobernanza (ESG) para sus productos si los proveedores les comparten los datos necesarios.
En cada caso, el problema es que cada empresa dispone de los datos, pero no los comparte o no puede compartirlos con otros actores del ecosistema. En ausencia de un ecosistema digital de intercambio de datos B2B, los datos son como el petróleo: pueden extraerse y refinarse, pero no pueden transportarse al lugar donde más se necesitan. ¿Por qué ocurre esto?
¿Por qué compartir?
Este es el problema de incentivos . ¿Por qué debería un proveedor estar dispuesto a compartir su inventario con un fabricante? ¿Por qué debería una empresa estar dispuesta a compartir sus datos de transacciones con una entidad financiera? Aunque no existe una solución milagrosa para esta cuestión, hay tres tendencias emergentes que incentivan el intercambio de datos entre empresas:
1.El solicitante de datos tiene suficiente poder de mercado para exigir al proveedor de datos que los comparta; por ejemplo, un gran fabricante de equipos que exige a sus proveedores compartir datos de inventario.
2. El solicitante de datos ofrece un trato preferente al socio comercial como incentivo para compartir datos; por ejemplo, un banco que ofrece un tipo de interés más bajo a las empresas que comparten sus datos de transacciones.
3. El solicitante de datos ofrece pagar al propietario de los datos por compartirlos; un ejemplo sería el de las aseguradoras dispuestas a pagar a los fabricantes de vehículos por los datos de telemática vehicular.
Es probable que los tres escenarios, y otros, coexistan en el futuro previsible.
¿Qué compartir?
Este es el problema regulatorio. Teniendo en cuenta la evolución de las normativas sobre privacidad de datos en todo el mundo, las empresas deben tener en cuenta qué datos pueden compartir, con quién y con qué finalidad. En determinadas condiciones, es posible que las empresas necesiten el consentimiento explícito del proveedor de datos antes de compartirlos con un socio para una finalidad definida; por ejemplo, un banco puede necesitar el consentimiento del cliente minorista antes de compartir sus datos con otro proveedor de servicios para acceder a servicios fintech.
¿Cómo compartir?
Este es el problema tecnológico. ¿Cómo crean las empresas una infraestructura digital que permita tratar los datos como un activo compartido en los ecosistemas B2B? Se trata de un problema no trivial. Hoy en día, varias plataformas basadas en la nube ofrecen una solución para el intercambio de datos. Sin embargo, los requisitos regulatorios y de incentivos del intercambio de datos B2B hacen que las soluciones existentes no sean adecuadas. Por ejemplo, las empresas pueden necesitar obtener el consentimiento del consumidor final antes de compartir sus datos con un socio y, además, pueden tener que demostrar que el usuario final otorgó dicho consentimiento. Algunos usuarios finales darán su consentimiento y otros no; otros usuarios podrían consentir compartir solo una parte de sus datos. La plataforma digital ideal debería ofrecer una solución a estos retos.
Las cadenas de bloques y los NFT permiten tratar los datos como un activo
Para materializar el verdadero valor de los datos, necesitamos un canal digital a través del cual los datos puedan fluir entre las fronteras empresariales de forma segura y confiable, respetando los derechos de todas las partes interesadas. Aquí es donde los ‘tokens no fungibles empresariales (NFT)’ basados en blockchain ofrecen una solución. Concebida originalmente como un registro para almacenar de forma segura las transacciones de criptomonedas, la cadena de bloques ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma para almacenar cualquier tipo de información que deba compartirse de forma segura y confiable. Hoy en día, activos como los instrumentos financieros, los bienes inmuebles y los artículos de lujo se registran de manera inmutable en la cadena de bloques. Para las empresas, ha llegado el momento de considerar sus datos como un activo. Los NFT empresariales les permiten hacerlo.
Tokens no fungibles
Cuando la información sobre un activo se almacena en un registro basado en blockchain, se emite un token único, también llamado NFT, para representar dicho activo. Piense en él como una «escritura de propiedad» del activo. Esta escritura puede compartirse después dentro de una empresa o de un consorcio de empresas. Hay tres razones por las que los NFT empresariales permiten compartir datos de forma sencilla y segura dentro de un ecosistema:
1. Contenerización de los datos: Los NFT permiten contener los datos en activos que pueden compartirse, negociarse y rastrearse. Por ejemplo, los fabricantes pueden emitir pasaportes de producto en los que los datos del ciclo de vida de un producto se comparten en forma de NFT. Los fabricantes pueden ofrecer modelos de pago por uso, los financiadores reducen el riesgo al conceder préstamos con garantía de un activo digital, las aseguradoras pueden habilitar modelos de seguros basados en el uso, y los compradores de segunda mano obtienen un registro fiable del producto, lo que permite un mayor valor y un menor coste de propiedad. Los documentos empresariales, como las facturas pendientes de cobro o los conocimientos de embarque, pueden convertirse en activos cuya titularidad puede transferirse de forma sencilla y segura, sin depender de procesos engorrosos. Estos activos basados en documentos también pueden utilizarse como garantía en la financiación de la cadena de suministro, lo que ayuda a liberar capital en las cadenas de suministro.
2. Automatización del intercambio de datos: Una vez que los datos se contienen en un NFT, las empresas pueden compartir estos NFT como activo entre ellas. Los contratos inteligentes pueden utilizarse para aplicar automáticamente los procesos y las condiciones financieras en las que se comparten estos NFT. Dado el volumen y la velocidad de los datos que generan las empresas, resulta poco razonable disponer de una capa de contabilidad manual para hacer cumplir las condiciones comerciales del intercambio de datos entre empresas. Los contratos inteligentes automatizan este proceso de forma segura y verificable, sin intervención manual. Dado que las condiciones comerciales son programables, es posible incorporar y aplicar una gran variedad de incentivos en el intercambio de datos.
3. Permitir un cumplimiento seguro: Cualquier transacción relativa a un NFT basado en blockchain se firma digitalmente y se sella con marca de tiempo, lo que crea una pista de auditoría segura y verificable del activo que representa el NFT. Cuando los datos se convierten en un NFT, su creación, modificación, intercambio y consentimiento pueden registrarse, lo que crea una pista de auditoría verificable que permite a las empresas cumplir con la normativa pertinente. Si es necesario, también puede desplegarse una solución híbrida que combine blockchains con permisos y blockchains públicas. El NFT puede compartirse entre empresas a través de una blockchain privada, mientras que la pista de auditoría puede registrarse en una blockchain pública, lo que permite a los auditores y reguladores verificar el cumplimiento.
Con los avances en la digitalización y las tecnologías conectadas, se producen y consumen grandes cantidades de datos. Sin embargo, el potencial de crear valor a partir de estos datos sigue sin aprovecharse debido a los retos de incentivos, regulatorios y tecnológicos del intercambio de datos entre empresas. Siendo los datos el «nuevo petróleo», las empresas deberán reflexionar sobre los requisitos de intercambio de datos para poder competir e innovar de forma sostenible. Los NFT empresariales permiten a las empresas tratar los datos como un activo y compartirlos en un entorno seguro y confiable.


