Es una trama cinematográfica muy popular: un asteroide se dirige hacia la Tierra y un equipo de científicos —o Bruce Willis— aparece como héroe, salva el día y al planeta.
Pero esta trama está a punto de hacerse realidad: una estrategia de la NASA para desviar asteroides que amenazan con impactar contra la Tierra ha pasado a la fase de diseño e implica que una nave espacial choque contra las rocas que se aproximan.
La prueba de redireccionamiento de asteroides dobles de la NASA, o DART, diseñada por científicos del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins, provocará primero una colisión deliberada entre una nave espacial del tamaño de un refrigerador y un asteroide que actualmente no representa ninguna amenaza para la Tierra. La idea es que el choque haga que la órbita del asteroide cambie gradualmente y que esta técnica pueda utilizarse contra asteroides más grandes que sigan una trayectoria de colisión con el planeta.
Los asteroides elegidos para la prueba se conocen como Didymos, que significa «gemelo» en griego; se llaman así porque, de hecho, forman un sistema binario compuesto por dos cuerpos. Se han seleccionado porque su tamaño y composición causarían una devastación si impactaran contra la Tierra. El primero, Didymos A, mide unos 780 metros de diámetro, mientras que Didymos B mide aproximadamente 160 metros.
El sistema Didymos se acercará a la Tierra a una distancia segura en octubre de 2022 y, de nuevo, en 2024. La agencia espacial planea estrellar una nave espacial que viajará a 3,7 millas por segundo contra Didymos B durante ese período.
Esta será la primera vez que la NASA emplee lo que se conoce como «técnica del impactador cinético» y, aunque desde la Tierra no podremos ver gran parte de la colisión, los datos registrados ayudarán a los científicos a determinar cuántos impactos cinéticos serían necesarios para cambiar eficazmente la trayectoria de un asteroide.
«DART es un paso crucial para demostrar que podemos proteger nuestro planeta de un futuro impacto de asteroide», dijo Andy Cheng, colíder de DART, del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins. «Como no sabemos mucho sobre su estructura interna o composición, necesitamos realizar este experimento con un asteroide real».
Aunque los asteroides pequeños chocan contra la Tierra a diario, suelen desintegrarse en las capas altas de la atmósfera y resultan inofensivos. Es mucho menos frecuente que impacten contra el planeta asteroides lo bastante grandes como para causar daños. La agencia espacial ya ha localizado el 93% de los objetos grandes que pertenecen a esta categoría. Con DART, quizá dispongan de un medio definitivo para neutralizar la amenaza que representan.


