Oriente Medio no solo es una región joven; crecerá un 40% de aquí a 2020. Esto significa que la región deberá crear 80 millones de nuevos empleos, cuando el desempleo en esta parte del mundo ya se encuentra en un máximo histórico.
Aunque los temores relacionados con el petróleo y la estabilidad geopolítica hacen que la inversión en Oriente Medio y el Norte de África (MENA) fluctúe considerablemente, el ritmo vertiginoso al que nos desarrollamos puede traer consigo importantes oportunidades. Ya somos una de las regiones más urbanizadas del mundo; nuestras investigaciones indican que nuestra población urbana crecerá en 1.500 personas al día durante los próximos 35 años. Esto significa que nuestras ciudades, para seguir ese ritmo, tendrán que crecer en décadas, no en siglos. El lado positivo es la abundancia de enormes oportunidades para la inversión del sector privado.
Ante la amenaza muy real de la escasez de recursos, ¿podemos encontrar una perspectiva tranquilizadora? La forma en que los seres humanos utilizan los recursos de la Tierra nos afecta a todos, y en ningún lugar es esto más cierto que aquí, en Oriente Medio. Nuestros residentes se encuentran entre los mayores consumidores de agua y energía. Ya nos hemos quedado sin agua y se prevé que dentro de 50 años nos habremos quedado sin petróleo o que otras fuentes de energía lo habrán desplazado.
En las cumbres y reuniones de toda la región, se propone la tecnología como solución. Los jóvenes, en particular, defienden esta postura y, en una región dominada por la juventud, debemos confiar en su optimismo juvenil.
En una encuesta reciente realizada por Global Shapers del Foro Económico Mundial, un abrumador 86% de los encuestados (todos ellos millennials) cree que la tecnología es la solución, y no la causa, del problema del desempleo.
Los beneficios potenciales de la Cuarta Revolución Industrial son enormes: nuestro estudio Middle East Industry 4.0 ha demostrado que la transformación digital podría generar 16.900 millones de dólares en ingresos adicionales cada año para las empresas de Oriente Medio entre 2017 y 2021, además de otros 17.300 millones de dólares en ahorros anuales de costes y mejoras de eficiencia.
A principios de este año, como parte de nuestra Encuesta Global Anual de CEO, presentada en Davos, preguntamos a más de 1.300 CEO de todo el mundo cuál era su principal prioridad estratégica de cara al futuro, y también allí (lo han adivinado) lo digital encabezó la lista. Entre quienes encuestamos en Oriente Medio, ocurrió lo mismo: la tecnología, la innovación y la convergencia del talento eran las principales prioridades de los líderes empresariales de Oriente Medio.
Además, en el ámbito digital, nuestra región está dando un salto directo a la tecnología móvil. La demografía ha desempeñado un papel fundamental en este cambio: los jóvenes nos han convertido en una de las regiones que adoptan con mayor rapidez los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Arabia Saudí es ahora el país con mayor penetración de Twitter del mundo.
Estos factores conforman la tormenta perfecta. Aunque todavía no la hemos visto impulsar de manera significativa el crecimiento y el comercio, como cualquier fenómeno natural, es real e imparable. Nos corresponde prepararnos y afrontar lo que está por venir. Para ello se requiere una acción concertada, sensata e inclusiva.
Los gobiernos de la región han empezado a avanzar con inversiones considerables en educación: el 18% del gasto público total de la región MENA se destina a la educación, frente al promedio mundial del 14%. Pero hay que hacer más, y fomentar la innovación y el emprendimiento mediante la tecnología es un punto de partida fundamental.
Los líderes de hoy deben saber que es imperativo unirse, confiar unos en otros, comunicar claramente sus visiones y valores, y escuchar a todas las personas cuyo destino está en juego —jóvenes y mayores, líderes empresariales y responsables políticos, emprendedores e innovadores incipientes— en toda la región.
Se avecinan tiempos apasionantes: la región se enfrenta a una tormenta perfecta de tendencias poderosas. La clave está en trabajar para construir confianza e inclusión, al tiempo que se ejerce un «liderazgo receptivo y responsable», como lo ha denominado el profesor Klaus Schwab. Es la única vía para resolver algunos de los problemas más importantes de la región y convertirlos en oportunidades ilimitadas.

Reflexiones del Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y el Norte de África
1. Nuestra región es muy joven. ¿No debería serlo también nuestra forma de pensar?
Oriente Medio y el Norte de África es la región más joven del planeta, y eso debería contar. Es una región juvenil, dinámica y llena de grandes ideas. Ya es hora de que empecemos a escuchar. En la reunión celebrada este año en el mar Muerto, se rindió homenaje a 100 empresas emergentes, la mayoría propiedad de millennials.
2. Jóvenes e insatisfechos.
Aunque los jóvenes presentes en el Foro lucían impresionantes reconocimientos, su presencia era un recordatorio constante de las duras realidades de nuestra región. La fuerza de nuestros jóvenes reside en su número, al igual que sus motivos de queja. El desempleo juvenil en la región MENA, del 30%, es el más alto del mundo y duplica el promedio mundial.
3. «Mirar hacia el futuro» está obsoleto en todos los sentidos. Vivimos y respiramos el futuro hoy. La tecnología y la innovación están transformando nuestra manera de vivir, relacionarnos, negociar y hacer negocios. Y el futuro está aquí, ahora.
4. El petróleo ya no es el recurso más valioso de nuestra región. Nuestra juventud y nuestros datos sí lo son. En un contexto de precios del petróleo más bajos durante más tiempo y en una región plagada de inestabilidad, ¿cómo podemos convertir estos desafíos en oportunidades?
Al examinar las cifras, queda claro que estamos en medio de una combinación perfecta de adversidad e iniciativa, necesaria para impulsar la transformación que tanto necesita la región.
En PwC, analizamos estos fenómenos desde la perspectiva de lo que llamamos megatendencias: tendencias estructurales mundiales y de largo plazo que confluyen para transformar por completo nuestro mundo y reconfigurar nuestro futuro. Creemos que la forma en que gestionemos estos cambios y aprovechemos las oportunidades que traen consigo determinará nuestro éxito como líderes, emprendedores, innovadores, educadores y seres humanos.
Sí, la era de precios del petróleo más bajos durante más tiempo impulsa la necesidad de actuar con urgencia. Pero el rumbo y la magnitud del cambio vienen determinados por corrientes aún más poderosas —las megatendencias— y por nuestras respuestas a ellas.


