Ignora la exageración de que todos viviremos en el metaverso. Usemos la realidad virtual, pero muy poco

Using virtual reality technology is hard, even with the latest lightweight devices, and can take its toll on users.
Using virtual reality technology is hard, even with the latest lightweight devices, and can take its toll on users.Image: Unsplash/Bermix Studio
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  • Los gigantes tecnológicos apuestan a que los usuarios utilizarán cascos de realidad virtual para prácticamente todo, pero la RV no debería usarse con tanta frecuencia.

  • Usar la tecnología de realidad virtual es difícil, incluso con los dispositivos ligeros más recientes, y puede pasar factura a quienes la usan.

  • En cambio, deberíamos centrarnos en utilizar la RV en contextos donde pueda ser invaluable, como la formación médica y de los servicios de emergencia.

Empresas como Meta apuestan a que los usuarios utilizarán cascos de realidad virtual (RV) para prácticamente todo. Mientras tanto, los periodistas destacan la incapacidad de su director ejecutivo, Mark Zuckerberg, para atraer usuarios diarios a su supuesto metaverso.

A ambos les falta entender lo esencial. La RV no debería usarse todo el día, ni siquiera todos los días. Su fortaleza siempre ha sido ofrecer experiencias especiales, no una interacción interminable.

Llevo más de dos décadas trabajando con el medio de la realidad virtual, y en el laboratorio tenemos un dicho sencillo que usamos después de días particularmente frustrantes lidiando con el hardware y el software: la RV es difícil.

Cómo puede pasar factura la realidad virtual

Piensa en lo que implica sustituir literalmente el mundo real por uno ficticio, reemplazar la luz que llega a la retina y las ondas sonoras que llegan a los oídos. Esta hazaña debe producirse unas cien veces por segundo y responder por completo a los movimientos del cuerpo.

Al igual que en el mundo real, los objetos en la realidad virtual deben hacerse más grandes y más fuertes cuando te inclinas para acercarte, y los micromovimientos de magnitud ínfima cambian la percepción.

Cuando empecé a trabajar con realidad virtual, a finales de la década de 1990, un sistema costaba cientos de miles de dólares y requería una sala exclusiva y un ingeniero a tiempo completo para manejarlo. Los cascos eran aparatosos, pesados y lentos, y teníamos que tener un cubo en el laboratorio para los casos extremos de mareo por simulación.

Hoy en día se venden millones de dispositivos autónomos cada año. Estos integran en el propio casco las cámaras de seguimiento, el ordenador de renderizado y la pantalla óptica, cuestan unos cientos de dólares y pesan menos de un kilogramo.

Pero incluso con un hardware más cómodo que el de los primeros tiempos, usar la realidad virtual pasa factura. Con el tiempo, el sistema perceptivo se fatiga debido a lo distintos que son los visores de RV del mundo real. En mi laboratorio tenemos una regla de 30 minutos. Al cabo de media hora, quítate el casco, bebe un poco de agua y descansa.

Incluso durante periodos breves, algunas personas sencillamente no toleran la RV, por ejemplo quienes sienten náuseas en el asiento del pasajero de un coche. Además, está el problema de quedar completamente ausente del mundo real: no poder oír ni ver lo que te rodea durante horas no es precisamente una receta para el bienestar.

Ignora la exageración que dice que todos viviremos en el metaverso. En realidad, usemos muy poco la RV.

Beneficios de las experiencias de realidad virtual

La RV es un medio extraordinario, especial e intenso. En mi laboratorio, durante las últimas décadas ha ido evolucionando un marco que llamamos con el acrónimo DICE. A través de cientos de estudios, hemos aprendido que es mejor reservar la RV para experiencias que en el mundo real serían «peligrosas», «imposibles», «contraproducentes» o «costosas».

Formar a bomberos, rehabilitar a personas que han sufrido un ictus, aprender historia del arte en museos de escultura y viajar en el tiempo para comprender el cambio climático son ejemplos que encajan perfectamente en DICE. Revisar el correo electrónico, ver películas y realizar tareas generales de oficina no. Usemos este medio cuando realmente aporte valor.

Durante la pandemia, pude poner a prueba DICE en Stanford. La universidad compró 200 Oculus Quest 2 para mi clase Virtual People, que imparto desde 2003. En cuatro cursos distintos a lo largo de un periodo de dos años, más de 500 estudiantes aprendieron sobre la RV dentro de la RV, en distintas plataformas.

Acumulamos juntos cientos de miles de minutos con los cascos puestos. Fue una iniciativa extraordinaria y emocionante: por fin pudimos usar la RV a gran escala. Pasamos más de un año planificando el curso y pronto nos dimos cuenta de que nuestro mayor desafío no era el hardware ni el software.

Estos avatares de realidad virtual que representan al "yo futuro" pueden ayudar a las personas a recuperarse de la adicción.
Estos avatares de realidad virtual que representan al "yo futuro" pueden ayudar a las personas a recuperarse de la adicción.
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Era averiguar qué hacer realmente durante todas esas horas con los cascos puestos. Ninguna investigación ni curso en la historia de la RV había reunido a cientos de personas en la realidad virtual durante meses. Fuimos aprendiendo sobre la marcha, y la cuarta edición del curso fue muy distinta de la primera.

Lo que funcionó —para llenar tantas horas— fue DICE. Flotamos en colchonetas de yoga por el espacio y contemplamos la Tierra mientras aprendíamos respiración pausada con un experto en meditación. Descendimos a un mundo vacío y construimos ciudades enteras, bloque a bloque.

Experimentamos la vida en otros cuerpos y practicamos la empatía con avatares de distintos tonos de piel o géneros. Vivimos un saque de esquina desde la perspectiva del portero durante una sesión de entrenamiento de la selección alemana de fútbol, para aprender la posición y la postura corporal. Viajamos en el tiempo visitando grabaciones pasadas de nuestros propios avatares y caminando como fantasmas dentro de una representación de nuestro pasado social reciente.

Lo que no funcionó fue el llamado «trabajo del conocimiento». Las reuniones en las que la única actividad consiste en hablar, trabajar en documentos compartidos y ver vídeos tienen muy poco valor en la RV. Los ordenadores portátiles funcionan perfectamente para este tipo de trabajo, mientras que los cascos de RV solo estorban.

Dónde puede ser muy útil la realidad virtual

A menudo me preguntan si la realidad virtual ya está lista para el gran público. Sí. Cada día, miles de personas utilizan la RV para aplicaciones DICE en formación, tratamiento médico y bienestar.

Uno de los mejores usos de la RV que he visto es el REAL System, un sistema de seguimiento de todo el cuerpo que utilizan miles de pacientes en hospitales y clínicas de todo el país para rehabilitarse tras un ictus, lesiones ortopédicas y otras afecciones.

La RV transforma la experiencia de rehabilitación: las simulaciones virtuales pueden determinar la velocidad y la ubicación exactas de los movimientos para trazar trayectorias increíblemente detalladas. Además, se registran los movimientos importantes del paciente, tanto para utilizarlos en tiempo real en entrenamientos adaptativos como para evaluar su recuperación.

Y, por supuesto, la naturaleza inmersiva de las sesiones maximiza la participación y ayuda a distraer del dolor. Estos pacientes obtienen enormes beneficios con solo unas pocas sesiones breves a la semana. En este sentido, un poco de realidad virtual puede dar mucho de sí.

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