Los camiones autónomos serán más seguros y eficientes en el consumo de combustible, y reducirán la congestión.
Estos vehículos circularán de forma autónoma solo por las autopistas, por lo que los conductores humanos seguirán desempeñando un papel importante en los tramos de las rutas que no transcurren por ellas.
Los beneficios se notarán en toda la economía.
Que los camiones autónomos no despertaran inicialmente la imaginación del público quizá no sea del todo sorprendente. Al fin y al cabo, la mayoría de las personas nunca se ha subido a un camión, y mucho menos a uno autónomo, y apenas piensa en ellos. Pero que los camiones no ocupen un lugar destacado en los pensamientos de la mayoría no significa que no influyan en la vida de todos día tras día. El transporte por camión es una industria de 800.000 millones de dólares en Estados Unidos. Prácticamente todo lo que compramos —desde alimentos hasta teléfonos y muebles— nos llega en camión. Por lo tanto, automatizar el transporte de mercancías podría tener en nuestra vida un impacto al menos tan profundo como automatizar nuestros propios desplazamientos. Y la gente empieza a darse cuenta.
Como pioneros de la industria de la conducción autónoma, no nos sorprende: llevamos años diciéndolo. Fundamos Kodiak Robotics en 2018 con la visión de poner en marcha una empresa de transporte de mercancías que circulara de forma autónoma por las autopistas, mientras seguía recurriendo a conductores humanos tradicionales para la recogida y entrega de primera y última milla. Desarrollamos este modelo porque nuestra experiencia en el sector nos convenció de que la tecnología autónoma actual se adapta mejor a la conducción por autopista. Aunque entrenar vehículos autónomos para circular por las autopistas interestatales es complicado y exige mucho trabajo, se trata de un problema mucho más sencillo y acotado que conducir por las calles de una ciudad, donde hay peatones, transporte público, bicicletas, mascotas y otras cosas que hacen que las ciudades sean lugares estupendos para vivir, pero que a la tecnología autónoma le cuesta comprender y sortear.
Ahora que nos acercamos al despliegue a gran escala en vías públicas, tenemos buenas noticias: creemos que les encantarán los camiones autónomos.
Hay muchas razones para ello. La primera, por supuesto, es la seguridad. Sin duda, evaluar la seguridad de un vehículo autónomo sigue siendo una cuestión compleja, pero la mayoría coincide en que la pregunta no es si los robots serán más seguros que las personas, sino cuándo. En 2018, casi 5.000 estadounidenses murieron en accidentes en los que estuvieron involucrados camiones comerciales. Además, las estimaciones indican que más del 90 % de los accidentes de tráfico se debieron a errores humanos. En los próximos años, los camiones autónomos serán más seguros que los conducidos por personas y, por lo tanto, empezarán a salvar vidas.
Este aumento de la seguridad beneficiará a todas las personas que conducen por nuestras autopistas. Seamos sinceros: a pocos les gusta conducir junto a un camión de 80.000 libras a velocidad de autopista. Los camiones son grandes, dificultan la visibilidad y cuesta entender cómo se comportan. Entendemos que pueda preocupar a quienes vean un camión circulando por la autopista sin conductor, pero creemos firmemente que, con el tiempo, esa imagen les transmitirá tranquilidad en lugar de temor. Los camiones autónomos compartirán la carretera con los vehículos de pasajeros de forma excelente: su comportamiento será predecible y, bueno, un poco aburrido. Estarán programados para permanecer en el carril derecho y no superar nunca el límite de velocidad. Nunca zigzaguearán entre el tráfico, enviarán mensajes mientras conducen ni conducirán bajo los efectos del alcohol, distraídos o somnolientos.
En segundo lugar, los camiones autónomos liberarán al sector del transporte de mercancías de su mayor limitación: la lucha contra el sueño. Los camioneros compiten literalmente contra el tiempo para llegar a sus destinos antes de que su cuerpo o la ley les exijan descansar. Sin esas restricciones, los camiones autónomos tendrán incentivos muy distintos: no tendrán que exceder la velocidad ni atravesar el centro de la ciudad en hora punta para asegurarse de llegar a casa antes de alcanzar su límite físico o legal. Estas diferencias harán que nuestro sistema de transporte de mercancías sea más seguro y eficiente y, quizá contra todo pronóstico, esté más centrado en las personas.
Al no necesitar pausas de descanso para el conductor, los camiones autónomos podrán funcionar casi todo el día, todos los días. Un estudio de PWC sugiere que los camiones autónomos circularán un promedio del 78 % del tiempo, frente a un promedio de apenas el 29 % en la actualidad. Además, podrán planificar sus rutas para evitar atravesar las ciudades en las horas punta; a los robots no les importa circular a las 3 de la madrugada en vez de a las 3 de la tarde. Esto contribuirá a mejorar el tráfico, ya que los camiones pesados son una de las principales causas de congestión en nuestras carreteras. Al recorrer menos kilómetros en zonas urbanas durante la hora punta y más en plena noche, la gente verá menos camiones en su vida cotidiana.
La autonomía también aportará beneficios menos visibles, pero de enorme importancia. Los estudios preliminares indican que los camiones autónomos circularán de manera más eficiente que los conducidos por personas, lo que los hará más respetuosos con el medio ambiente. Respetar los límites de velocidad marcará una gran diferencia: los vehículos tienen, en promedio, un 17 % menos de eficiencia a 70 mph que a 55 mph. Además, como los camiones que exceden la velocidad son una de las principales causas del deterioro de las carreteras, circular a velocidades relativamente bajas reducirá considerablemente su desgaste y permitirá destinar a otros usos fondos de mantenimiento tan necesarios.
Por último, aunque se han publicado muchos artículos apocalípticos (y sin fundamento) sobre cómo los camiones autónomos destruirán puestos de trabajo, muchas personas del sector creen que la automatización será beneficiosa para los camioneros. Por supuesto, hay muchas personas a quienes les encanta conducir camiones de larga distancia. Sin embargo, conducir un camión 11 horas al día es un trabajo difícil que mantiene a los camioneros alejados de sus familias durante días o semanas y perjudica su salud. No es casualidad que el sector del transporte por camión se enfrente a una grave escasez de conductores: American Trucking Associations estima que al sector le faltan 60.800 conductores, una cifra que, según sus estimaciones, superará los 160.000 en 2028. Como es probable que los camiones autónomos se centren principalmente en las rutas por autopista, seguirá existiendo una gran necesidad —y cada vez mayor— de conductores que puedan encargarse de la recogida de primera milla y las entregas de última milla en entornos urbanos complejos. Es probable que estos empleos resulten más atractivos para quienes se interesan por la profesión, pero no pueden compatibilizar ese estilo de vida con sus responsabilidades familiares. El resultado será un sector que funcione un poco mejor para sus trabajadores.
A largo plazo, toda nuestra cadena logística de mercancías empezará a adaptarse y a aprovechar los beneficios de la autonomía de formas que hoy cuesta imaginar. Sin duda, los cambios también traerán trastornos para los camioneros y para los sectores que les prestan servicios. Pero, para la mayoría de las personas, la llegada de los camiones autónomos supondrá un beneficio que notarán cada día, con cada minuto que ahorren en el tráfico o cada céntimo que ahorren al comprar un litro de leche. Se avecinan tiempos emocionantes para el sector del transporte por camión y nos entusiasma contribuir a hacerlos realidad.



