Hace unos años, mudarme de una ciudad a la hermosa campiña galesa me hizo tomar plena conciencia de las estaciones y de cómo cambian. Últimamente han aparecido en mi jardín, aquí en la costa de Ceredigion, señales de la primavera. Es difícil explicar esta atención plena y esta conciencia del entorno a quienes tienen una experiencia comparable limitada a la parada del autobús y un parque.
Hasta que me trasladé de la ciudad al campo, mi experiencia quizá fuera como la suya: nostalgia por las estaciones y los inviernos de antaño. No me siento cómodo con la nostalgia. Añorar el pasado no hará que vuelva, pero mi nueva experiencia de anticipar las estaciones me ha proporcionado una actitud más positiva ante el cambio, que puede aplicarse en otros ámbitos. De hecho, las investigaciones muestran que incluso puede ser beneficiosapara nuestro bienestar.
La nostalgia es un anhelo, la sensación de que el pasado era mejor de lo que quizá fue, incluso en los aspectos más sencillos. Por ejemplo, pensar que las sintonías de nuestra juventud eran mucho mejores que las de la televisión actual. La psicología cognitivanos enseña que hay sesgosen la manera en que procesamos la información. Uno de ellos es elsesgo retrospectivo, las gafas de color de rosa a través de las cuales vemos el pasado. La psicología es clara: nuestra creencia sobre cómo eran las cosas está muy influida por los relatos que rodean los recuerdos; algunos ni siquiera los hemos vivido realmente y, aun así, sentimos nostalgia por ellos.
La anticipación, por otro lado, es la expectativa de lo que podría suceder y, en muchos sentidos, es lo contrario de la nostalgia. Para mí, anticipar la primavera es una sensación maravillosa, anunciada por los brotes y las primeras flores de jazmín en mi jardín. La anticipación forma parte de la diversión, o incluso es gran parte de ella, si hemos de creer en las investigaciones.
Mirar hacia adelante
Este disfrute de la esperadependede aquello que esperamos. Obviamente, anticipar una operación de endodoncia no será muy agradable, pero se ha demostrado que anticipar acontecimientosresulta más agradableque anticipar bienes materiales, como un teléfono nuevo. Esto explica por qué comprar entradas para el teatro en verano, reservar un restaurante para las próximas Navidades o reservar un vuelo con varios meses de antelación puede hacernos sentir optimistas.
La anticipación, disfrutar de la espera y desarrollar el potencial de un acontecimiento futuro como este forman parte de un área de investigación conocida en conjunto como «la psicología de la felicidad». Quizá hayas visto aplicaciones que cuentan los días que faltan para las vacaciones u otros grandes acontecimientos, diseñadas para generar anticipación. Pues bien,las investigaciones han demostradoque la anticipación es una sensación tan intensa que las personas estánmás felices mientras esperanlas vacaciones que cuando recuerdan la experiencia en sí. La felicidad, esa sensación de bienestar mejorado, la genera la anticipación.
Miedo y temor
Sin embargo, el miedo a lo desconocidopuede perjudicarel beneficio anticipatorio que un acontecimiento futuro podría aportar a nuestro bienestar. Anticipar el fracaso cuando hemos atribuido tanta importancia a algo —como que unas vacaciones perfectas acaben convirtiéndose en una pesadilla— puede anular el impacto positivo que podría tener. Pero podemos contrarrestar esas preocupaciones si enriquecemos la experiencia anticipatoria: planificamos, averiguamos dónde comeremos, cómo viajaremos y cuál es la historia del lugar que visitaremos. Al menos en mi caso, la sensación de bienestar resultante también parece aliviar parte de la ansiedad que suscitan el trabajo y las noticias.
Pero estaanticipación del fracasono es lo mismo que temer algo. La inquietud y la ansiedad que algunas personas sienten ante el Brexit, por ejemplo, son distintas de anticiparlo. Planificar el Brexit, sea cual sea la forma que adopte, puede ayudar a contrarrestar la espiral emocional descendente en la que muchos nos hemos visto envueltos últimamente.
Planificar el cambio, pensar detenidamente en lo que podría ocurrir ycómo lo afrontaremosdesarrolla la anticipación y, por tanto, puede generar cierta sensación de bienestar. El truco consiste en no dejar que se salgan con la suya quienes parecen empeñados en pinchar tu burbuja de anticipación. Las entradas para el teatro de verano están prendidas en el tablón de corcho y los pases del festival están en camino.
Cabe señalar que es posible disfrutar de los beneficios de la anticipación sin gastar tanto. Planea una velada en casa con tu pareja o tu familia. Pide comida a domicilio y elige una película para ver juntos. Planifícala con cuidado, anticípala, disfruta de la emoción y siente los beneficios para tu bienestar. Date motivos para mirar hacia adelante y el mundo te parecerá un lugar más luminoso.


