Redistribuyamos el futuro: invirtamos la ecuación tecnológica inversa

Workers carry a damaged photovoltaic panel inside a solar power plant in Gujarat, India, July 2015.
With the right level of innovation and a new generation of entrepreneurs, we can transform tech inequality.Image: Reuters/Amit Dave
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Hoy parece imposible caminar por cualquier calle sin esquivar a personas que miran las pantallas de sus teléfonos en vez de prestar atención a dónde van. Lo mismo ocurre en el transporte público con wifi, los restaurantes, los museos y los parques. Cada vez dependemos más de los dispositivos para que nos informen del tiempo, nos traigan las noticias, registren nuestra actividad física y nos ayuden a elegir un hotel. Sin embargo, sabemos que muchas personas en el mundo no disfrutan de esas comodidades.

El escritor William Gibson dijo una vez a NPR: «El futuro ya está aquí; simplemente no está distribuido de manera muy equitativa». Su reflexión va más allá de las multitudes que miran sus teléfonos inteligentes de 1.000 dólares. La distribución desigual de la tecnología puede tener consecuencias de vida o muerte.

En lugares prósperos, como Davos o Londres, los avances de la atención sanitaria han hecho que enfermedades que antes causaban terror, como la difteria, el tétanos, la tosferina y la poliomielitis, sean casi inexistentes gracias a la vacunación, a excelentes centros clínicos y a hospitales de investigación.

Sin embargo, decenas de millones de niños de todo el mundo no pueden acceder a las vacunas sistemáticas ni a hospitales adecuados. Factores sociales, geográficos, políticos, económicos y tecnológicos limitan el acceso a tratamientos sencillos. Se encuentran en el lado desfavorable de una ecuación que los profesionales de la medicina llevan décadas intentando resolver: la llamada«ley de cuidados inversos», según la cual la disponibilidad de una buena atención médica varía en proporción inversa a las necesidades de la población local.

Esta misma ecuación inversa se aplica a casi todas las tecnologías: desde los teléfonos inteligentes hasta la banca, y desde la electricidad hasta la conservación de alimentos. Pero esto puede cambiar con el nivel adecuado de innovación y una nueva generación de emprendedores.

La historia de éxito de los teléfonos inteligentes

En el África subsahariana, cientos de millones de personas han accedido a teléfonos móviles y utilizan los mensajes de texto y los sistemas de pago móvil, como M-Pesa, de maneras novedosas y sofisticadas, por lo general con teléfonos inteligentes de 50 dólares. Mientras los gobiernos y las empresas de telecomunicaciones no lograban desplegar el acceso masivo a las líneas telefónicas fijas, la población dio un «salto» hacia tecnologías más avanzadas, y surgieron numerosas empresas emergentes que ofrecían servicios de salud, educación, finanzas y transporte a través de los teléfonos.

Los éxitos como la adopción de los teléfonos móviles en África pueden llevarnos fácilmente a dejarnos arrastrar por el optimismo tecnológico. Un mayor acceso a la tecnología móvil sirve de poco cuando miles de millones de personas tienen un acceso escaso o nulo a la electricidad o al agua potable.

Aproximadamente 1.300 millones de personas en el mundo carecen de acceso a la electricidad. En amplias zonas del mundo, incluida gran parte de la India rural, hay pocas perspectivas de que se desplieguen las redes eléctricas tradicionales. Innovadoras como Clementine Chambon están logrando una enorme diferencia al invertir esta ecuación. La iniciativa de Chambon, Oorja diseña e instala minirredes solares en zonas rurales que aún no están conectadas a la red energética nacional de la India. En un país con 2.700 horas de sol al año, esta tecnología ofrece una gran oportunidad para acelerar el crecimiento económico y reducir las desigualdades regionales.

Image: Our World in Data

La ecografía es otra tecnología que salva y mejora vidas, pero tradicionalmente ha sido poco práctica e inaccesible en gran parte del mundo en desarrollo. Sin embargo, los rápidos avances tecnológicos han permitido a estudiantes de doctorado en bioingeniería del Imperial College London y a losfundadores de Microsonix—Graham Peyton y Hamid Soleimani— reducir los componentes de los ecógrafos a un solo chip. Su dispositivo portátil de diagnóstico por imagen y bajo coste aprovecha la creciente presencia de teléfonos inteligentes en África: se conecta a un aparato económico para funcionar como un ecógrafo de alta calidad y asequible.

Corresponde a los tecnólogos del ámbito académico y empresarial reconocer su capacidad y responsabilidad para hacer posibles las soluciones. En Davos, líderes universitarios reúnen a innovadores del mundo empresarial y académico para encontrar formas de impulsar mejor la innovación tecnológica responsable. Necesitamos que las tecnologías se difundan y den un salto hacia las zonas rurales, los países en desarrollo y las regiones aisladas. Eso significa llevar la tecnología más allá de sus beneficiarios tradicionales y pensar cuidadosamente en cómo se distribuye. Esta es una prioridad para elForo de Líderes Universitarios Globales del Foro Económico Mundial.

Invertir la ley de cuidados inversos

Los participantes en Davos tendrán la oportunidad de escuchar a expertos del Imperial CollegeWendy Barclay, Robin Shattock y Jason Hallett,que trabajan para invertir la ley de cuidados inversos mientras impulsan la tecnología de las vacunas y ayudan a que dé un salto más allá de las opciones existentes. Su trabajo permite producir nuevas dosis de vacunas con una rapidez sin precedentes, en cuestión de semanas desde la identificación de una amenaza de enfermedad. Sus equipos también están desarrollando nuevas opciones de almacenamiento a temperatura ambiente que podrían eliminar la necesidad de cadenas de frío, un gran obstáculo para almacenar vacunas en países de bajos ingresos. La profesora Barclay trabaja incluso para detener la propagación de enfermedades como la gripe sin necesidad de vacunas.

Estas innovaciones pragmáticas y ambiciosas, concebidas teniendo en cuenta la distribución de la tecnología, deberían ser prioritarias. Las universidades ocuparán un lugar central en este proceso por su importante capacidad para reunir a socios de los sectores público y privado. Iniciativas nacionales, como laEstrategia de Alta Tecnología de Alemania y laEstrategia Industrial del Reino Unido, pueden reforzar esta gestión responsable de la tecnología.

Como veremos en Davos, los líderes tecnológicos reflexionan sobre el legado de sus innovaciones. Si nos tomamos en serio las implicaciones del acceso a la tecnología, podemos invertir la ecuación tecnológica inversa. Gibson tenía razón sobre el futuro. Ahora es el momento de redistribuirlo.

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