Un equipo de refugiados con formación en robótica ha diseñado un robot de Lego que dispensa desinfectante de manos sin necesidad de tocarlo.
La invención, creada para ayudar a los refugiados a combatir el coronavirus, ya se ha reproducido en otros lugares.
Los refugiados proceden del campamento de Za’atari, en Jordania, uno de los asentamientos más grandes del mundo para sirios desplazados.
La Agencia de la ONU para los Refugiados afirma que los 71 millones de refugiados y personas desplazadas por la fuerza del mundo se encuentran entre las más vulnerables al coronavirus.
La inminente amenaza de la COVID-19 ha paralizado la vida en el mayor campamento de refugiados de Oriente Medio.
Según el ACNUR, los residentes del asentamiento jordano de Za’atari, que viven hacinados y cuentan con servicios básicos de salud y saneamiento, temen lo que ocurrirá si el virus llega hasta ellos.
La situación ha inspirado a un grupo de refugiados sirios del campamento a buscar una forma creativa de ayudar: construir un dispensador robótico de desinfectante de manos con piezas de Lego.
El prototipo
La idea es sencilla: ayudar a prevenir la propagación de la COVID-19 con un dispensador de desinfectante económico y fácil de reproducir. Pero, para reducir la transmisión del virus, debe funcionar sin necesidad de tocar un frasco.
Refugiados sirios, formados en robótica en el Centro Jubilee para la Excelencia en la Educación de Jordania, trabajaron en el problema en el Laboratorio de Innovación del enorme campamento de Za’atari.
«El robot está hecho de simples piezas de Lego, además del “cerebro” y el sensor», explica Marwan, un refugiado que enseña robótica a otras personas en el campamento. «Pones aquí la mano, el robot indica que te ha dado desinfectante y eso es todo».
Con un zumbido y una inclinación, el robot deposita desinfectante en la mano y vuelve a su posición vertical; al terminar, dice: «Buen trabajo, gracias».
Marcar la diferencia
La máquina ha despertado mucho interés. Incluso personas con experiencia en robótica han preguntado por su diseño y programación, dice Marwan.
«Queremos formar parte de la lucha contra el coronavirus», continúa, y explica que él y otras personas desplazadas quieren ayudar a la gente tanto dentro como fuera del campamento en este momento de crisis mundial.
Para hacerlo, decidieron poner su diseño a disposición de otras personas de forma gratuita. «Como refugiados y como seres humanos, debemos ayudar, así que les ofrecimos esta información y luego hicieron más de un robot», afirma.
La COVID-19 y los refugiados
Se ha anunciado que el coronavirus ha llegado a los extensos campamentos de refugiados del distrito de Cox’s Bazar, en el sur de Bangladesh, donde viven aproximadamente un millón de refugiados rohinyás.
Las consecuencias de una transmisión a gran escala serían devastadoras, advirtió el ACNUR. La agencia de la ONU afirma que los 71 millones de refugiados y personas desplazadas por la fuerza del mundo se encuentran entre las más vulnerables al virus; actualmente, 134 países que acogen a refugiados notifican transmisión local.
El ACNUR intenta recaudar 745 millones de dólares para ayudar a hacer frente a los brotes de COVID-19 entre los refugiados y las personas desplazadas de todo el mundo.



