Problemas de tráfico
A pesar de las diferencias en política y en muchas otras preferencias, hay algo en lo que mucha gente está de acuerdo: cuánto detesta quedarse atrapada en el tráfico. Quienes comparten ese sentimiento con Elon Musk, cuyo deseo de encontrar un medio de transporte público mejordio origen a Hyperloop. Sin embargo, otra solución podría ser esperartreinta años a que los vehículos autónomosocupen el centro de la escena.
Según las estimaciones, los estadounidenses pasaron en conjunto6.900 millones de horasatrapados en el tráfico en 2014. Esto equivale a 42 horas al año por ciudadano medio, casi dos días sentado en el vehículo. Además, la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) informa de que en 2015 se produjeron más de 6 millones de accidentes de tráfico. Para empeorar las cosas, el número de accidentes al año no ha dejado de aumentar, con un incremento del 5 % desde 2006. El coste de los incidentes relacionados con el tráfico asciende a 2.200.000 millones de dólares al año enlos países desarrollados de todo el mundo. Sin embargo, hay motivos para confiar ennuevas investigaciones sobre IA que podríanacabar con los problemas de tráfico.

La sinfonía de la conducción automatizada
Informáticos de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en Singapur, trabajan en un algoritmo que puede reducir los atascos mediante rutas inteligentes. El programa se basa en el supuesto decolapso, según el cual, cuando la densidad del tráfico alcanza cierto nivel, es probable que ocurra algo (como un accidente). La tarea del programa es minimizar la probabilidad de que se produzca ese colapso del tráfico.
Tras probar su algoritmo mediante simulaciones y realizar análisis adicionales junto con BMW, el equipo confía en que puede mejorar el tráfico, incluso si solo el 10 % de los coches de una red circula de acuerdo con sus optimizaciones.
A medida que algoritmos similares mejoren en los próximos años, quizá lleguemos a ver un día en que los accidentes de tráfico sean cosa del pasado. Puede que algún día nuestros antepasados miren cómo conducimos y la seguridad de los coches con el mismo horror con que contemplamos cómo eran las cosas hace casiun siglo.


