La próxima frontera de la IA: software que escribe software

Coders work in the Mojang company office in Stockholm January 21, 2013. A pool table, a pinball machine, board games and Lego dot the offices of Mojang, the small Swedish company behind the wildly popular Minecraft video game, and one of its founders is wearing a tuxedo and purple tie on a recent "formal Friday". The atmosphere reflects the independent spirit that has contributed to the raw identity of the game that has just sold 20 million copies. The founders want to keep it that way. Mojang, the Swedish word for gadget, has so far resisted selling to a bigger player or listing on the stock market even though that could mean monster payoffs for the 25-person staff and funding to expand dramatically its games. Picture taken January 21, 2013. REUTERS/Ints Kalnins (SWEDEN - Tags: BUSINESS) - GM1E9241CY501
Just 2% of the worldwide population knows how to code.Image: REUTERS/Ints Kalnins
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Según la opinión de cada cual, la inteligencia artificial es una amenaza o la próxima gran revolución. Aunque sus capacidades de aprendizaje profundo se están aplicando para ayudar a resolver problemas importantes, como el tratamiento y la prevención de trastornos humanos y genéticos, o problemas menores, como decidir qué película ver esta noche, la IA en muchas de sus formas (como el aprendizaje automático, el aprendizaje profundo y la computación cognitiva) aún está en sus primeras etapas en cuanto a su adopción para generar código de software.

La IA está pasando de ser materia de ciencia ficción, investigación e implementaciones industriales limitadas a adoptarse en multitud de campos, como el comercio minorista, la banca, las telecomunicaciones, los seguros, la atención sanitaria y la administración pública. Sin embargo, en el campo más propicio para la adopción de la IA —la industria del software—, el avance es sorprendentemente lento.

Pensemos en esto: ¿por qué una industria basada en símbolos esotéricos, sintaxis de máquinas y bucles y funciones repetitivos no apuesta de lleno por automatizar el código?

El propio software debe hacer un mejor trabajo para ayudar a resolver problemas. Debería ayudar a las personas a realizar su trabajo con más eficacia y permitir que las empresas innoven y progresen. Si es así, ¿por qué la industria que impulsa nuevas funciones de IA, como el aprendizaje automático, la toma de decisiones y la personalización, se queda atrás en el uso de la IA?

Una de las razones, sencillamente, es el miedo. Miedo al reemplazo, a la obsolescencia y a perder el control. En nuestra encuesta mundial a 845 directivos de diversos sectores, el 72% cree que el uso cada vez mayor de la IA reducirá drásticamente el número de mandos intermedios durante la próxima década.

Así como la automatización y los avances tecnológicos contribuyeron a eliminar puestos de trabajo en la industria manufacturera, existe un temor generalizado a que el software basado en IA reemplace a los trabajadores, y un temor aún mayor a que asuma el papel de los directivos. De hecho, cuatro de cada cinco directivos de todo el mundo encuestados afirman que no se sentirían cómodos si una máquina inteligente los dirigiera.

Debemos dejar de pensar en el software basado en IA como «tecnología frente a seres humanos» y empezar a considerar las posibilidades de las alianzas entre tecnología y personas.

Aunque los directivos del sector no quieren que la IA los dirija, nuestra encuesta muestra que la mayoría está dispuesta a trabajar junto a ella. El 88% de las personas encuestadas afirma que se sentiría cómoda ante la posibilidad de trabajar junto a máquinas inteligentes, y el 91% se sentiría cómodo ante la posibilidad de dirigir máquinas inteligentes.

El grupo encuestado representa diversos sectores, entre ellos los servicios financieros, los seguros, la industria manufacturera, las telecomunicaciones y los medios de comunicación, el sector público, la atención sanitaria y las ciencias de la vida, la energía y los servicios públicos, los viajes, el transporte y la logística, y el comercio minorista.

Como director ejecutivo de una empresa de software, me pregunto: ¿cómo podemos aplicar la tecnología de software basada en IA, actual y futura, para ayudar a los trabajadores de todos los sectores a trabajar de forma más inteligente, ser más eficientes, colaborar mejor y alcanzar sus objetivos?

Las plataformas de desarrollo de bajo código requieren una codificación mínima para crear o ampliar una aplicación. Pero aun así exigen conocimientos de código. Para empoderar de verdad a una fuerza laboral abierta a la posibilidad de establecer alianzas con tecnologías inteligentes, deberíamos avanzar hacia el desarrollo sin código.

Pero ¿acaso el código abierto no hizo ya que el desarrollo de aplicaciones fuera accesible para cualquier usuario? En pocas palabras, no. Antes del código abierto, un pequeño grupo de empresas y desarrolladores trabajaba en plataformas de software patentado y vendía ese software. Con el código abierto, sigue habiendo un pequeño grupo de empresas y desarrolladores que trabaja en plataformas de software y vende ese software. Es cierto: ya no todo es patentado. Pero hoy el software sigue siendo creado principalmente por desarrolladores, igual que antes de la llegada del código abierto.

Se estima que el 2% de la población mundial sabe programar. Pensemos en ello. Apenas el 2% de la población crea el 100% del código que, en esencia, hace funcionar gran parte del mundo. Esos desarrolladores tienen un poder inmenso porque establecen las reglas sobre cómo construimos nuestros sistemas, usamos aplicaciones e incluso leemos las noticias que nos interesan. Y, a menos que sepamos cambiar el código, no tenemos ninguna posibilidad.

El desarrollo de software es una sociedad cerrada. Esto significa que perdemos el valor potencial y la rapidez que se obtienen al colaborar más estrechamente con usuarios que saben qué resultados necesitan.

La tecnología es el futuro, pero también es una barrera

Cuando crear software requiere código, solo quienes entienden el código pueden hacerlo. Como quienes lo entienden representan un porcentaje muy pequeño de la población, el software que diseñan corre el riesgo de ser intrínsecamente excluyente y sesgado.

Para que una aplicación sea accesible, las personas que afrontan problemas de accesibilidad deben participar en su proceso de diseño. Para evitar sesgos raciales y de género en los productos, es esencial contar con una fuerza laboral diversa. Sin embargo, tradicionalmente, aprender a programar requiere estudios superiores, y el acceso a estos estudios constituye otra barrera para la inclusión.

De hecho, la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos señala que solo alrededor del 9% de los graduados de los principales programas de informática del país pertenece a grupos minoritarios infrarrepresentados. El software visual y sin código puede ayudar a eliminar las barreras actuales y acercar las oportunidades de alta tecnología a una comunidad más amplia.

El software sin código democratiza el desarrollo de aplicaciones

Ahora estamos en un punto de inflexión, con el auge de la IA, la automatización robótica y las herramientas de diseño visual. Hoy existe el conocimiento fundamental para crear software que se escribe y evoluciona por sí mismo. En esencia, estamos a la vanguardia de un software que produce software y, por extensión, de la redistribución del poder y las oportunidades.

Las plataformas sin código abren el desarrollo de aplicaciones al abanico más amplio de usuarios. Las herramientas visuales dan a la persona promedio, aunque no sepa programar, la capacidad de crear, y la automatización mediante IA ayuda a mantener actualizado el lenguaje operativo subyacente.

Para las empresas, esto significa que los trabajadores con distintas funciones pueden colaborar para crear funcionalidades de aplicaciones en tiempo real. Incluso las estructuras analíticas complejas pueden modelarse visualmente, lo que simplifica la incorporación de datos semiestructurados y no estructurados. Los proyectos que antes requerían decenas de programadores, meses de trabajo y decenas de miles (si no millones) de dólares ahora quizá solo requieran días, semanas o meses de trabajo del personal interno.

Para los usuarios «ciudadanos» de a pie, como un estudiante, un emprendedor o la mayoría de los usuarios empresariales de hoy, el desarrollo sin código elimina los obstáculos creados por la sociedad cerrada de la industria tecnológica y pone en sus manos el poder y las posibilidades de la tecnología.

Entonces, ¿por qué el software sigue dependiendo tanto del código?

Existe una industria mundial de desarrollo y consultoría de software que mueve miles de millones de dólares y está muy preocupada por las plataformas sin código. Aunque quienes programan representan solo el 2% de la población, ese 2% equivale a más de 18 millones de desarrolladores de software en todo el mundo; sigue siendo un colectivo considerable.

Además, se han puesto en marcha en todo el mundo importantes iniciativas empresariales, comerciales, académicas y gubernamentales para enseñar a programar a todo el mundo. El temor es que el software sin código desplace a estos trabajadores y prive a los desarrolladores de software y profesionales de TI actuales de su sentido de propósito. Ya hemos visto este miedo al cambio en otros sectores.

Por ejemplo, en los años anteriores a la introducción de los stents cardíacos, el tratamiento estándar para los pacientes con enfermedad coronaria era someterse a una cirugía de bypass. Los cirujanos cardíacos, un grupo muy selecto de especialistas médicos, eran los únicos profesionales capaces de realizar este tipo de intervención. Era una operación prolongada y costosa que exigía estancias hospitalarias y tiempos de recuperación más largos.

Existían motivos claros de preocupación por la tecnología de los stents mínimamente invasivos —a pesar de las investigaciones clínicas que demostraban su eficacia— y, sin duda, este grupo estaba preocupado por su futuro profesional. Sin embargo, la innovación se impuso y surgió una nueva rama de la medicina llamada cardiología intervencionista.

Este campo abarca una serie de procedimientos con catéter mínimamente invasivos que no requieren las habilidades especializadas de un cirujano cardíaco, aunque sí otros tipos de destrezas. Una vez que la FDA aprobó el uso de los stents en 1994, estos se convirtieron en la estrategia de intervención por defecto. Como resultado, durante la década siguiente la tasa de procedimientos con stents cardíacos aumentó más del 60%, y el propio campo de la cardiología intervencionista experimentó un crecimiento considerable. Por cierto, los cirujanos cardíacos siguen ejerciendo hoy para tratar a quienes no son buenos candidatos para los stents.

Ese caso refleja lo que creo que ocurrirá como resultado de la tecnología sin código impulsada por la IA. La industria del desarrollo de software no desaparecerá. De hecho, crear sistemas a escala empresarial requiere conocimientos de TI. Más bien, la función de los profesionales de TI actuales podría evolucionar hacia un papel en el que se aplique la experiencia adquirida para beneficiar la gestión de proyectos futuros.

En resumen, en lugar de cerrarse una puerta, se abrirán muchas ventanas a nuevas oportunidades. Esta idea cuenta con el respaldo del 64% de las personas encuestadas, que cree que las tecnologías de IA permitirán al personal desempeñar funciones más variadas y resolver problemas con mayor eficacia.

Image: Informe de Pega y Marketforce, El futuro del trabajo, 2017

Más importante aún, debemos centrarnos en las oportunidades que surgen al eliminar el código. Desde una perspectiva empresarial, las plataformas visuales sin código permiten que los trabajadores de todos los niveles colaboren y contribuyan. Imaginemos que un gestor de préstamos pudiera aportar directamente ideas para agilizar un préstamo a una pequeña empresa y atender mejor a un cliente. Se acabarían las páginas de requisitos y los meses de pruebas iterativas con usuarios. Las plataformas sin código ofrecerán comentarios inmediatos y permitirán a los trabajadores cocrear y codiseñar.

Ampliemos ahora esta oportunidad a los usuarios ciudadanos. ¿Y si cualquier persona con una idea pudiera «diseñar» software para hacer que una empresa fuera más eficaz o facilitar algún aspecto de su vida? ¿Qué podríamos lograr colectivamente si el software de desarrollo de aplicaciones estuviera diseñado para que todos lo usaran y para impulsar oportunidades compartidas en un mundo que cambia rápidamente? Es lógico pensar que el software accesible, automatizado y sin código acelerará la comunicación, la colaboración, la creación de empleo y las innovaciones tecnológicas a una escala enorme y de formas que aún no podemos imaginar.

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