Miles de suecos están cambiando sus documentos de identidad por microchips

Tiny radio frequency identification (RFID) computer chips with the needles used to implant them under the skin are pictured in New York January 4, 2006. Forgetting computer passwords is an everyday source of frustration, but a solution may literally be at hand -- in the form of computer chip implants. Technology enthusiasts have purchased RFID devices and inserted them under their own skin while researching and developing computer applications. Picture taken January 4, 2006. REUTERS/Chip East
Small microchips inserted under the skin can now be used in place of conventional chips found in keycards etc.Image: REUTERS/Chip East
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Miles de suecos se están implantando microchips en el cuerpo para no tener que llevar tarjetas de acceso, documentos de identidad e incluso billetes de tren.

Unas 3.000 personas en Suecia se han insertado un microchip —tan diminuto como un grano de arroz— bajo la piel durante los últimos tres años, informó Agence France-Presse. La tecnología se utilizó por primera vez en el país en 2015.

Los implantes ya han permitido prescindir de muchas cosas de uso diario. El microchip de Ulrika Celsing, que lleva en la mano, ha sustituido su tarjeta del gimnasio y la tarjeta de acceso a la oficina. Cuando llega a su lugar de trabajo, la joven de 28 años simplemente acerca la mano a una pequeña caja y teclea un código antes de que se abran las puertas, informó AFP.

El año pasado, la línea ferroviaria estatal SJ empezó a escanear las manos de los pasajeros con chips biométricos para cobrarles el billete de tren a bordo.

Los pasajeros de la compañía ferroviaria sueca SJ han empezado a usar microchips como billetes.Image: SJ

No hay ninguna razón tecnológica por la que los chips no pudieran utilizarse también para comprar cosas, igual que una tarjeta de crédito sin contacto, pero parece que nadie ha empezado a probarlo todavía.

'Un leve pinchazo'

El procedimiento es similar al de un piercing y consiste en inyectar el chip en la mano de la persona con una jeringa. Celsing, que se lo hizo implantar durante un evento laboral, dijo a AFP que apenas sintió un leve pinchazo.

Pero los implantes de chips podrían provocar infecciones o reacciones en el sistema inmunitario del cuerpo, dijo a AFP Ben Libberton, microbiólogo del Laboratorio MAX IV, en el sur de Suecia.

Este vídeo de 2015 muestra cómo se inserta un microchip en la mano de una persona:

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El auge del «biohacking»

El biohacking —la modificación del cuerpo mediante la tecnología— está en auge, ya que cada vez más personas empiezan a utilizar dispositivos tecnológicos portátiles, como los Apple Watch y los FitBit.

Hace unos cuatro años, el grupo sueco de biohacking Bionyfiken empezó a organizar «fiestas de implantes» —en las que grupos de personas se insertan chips en las manos en masa— en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y México.

Unos 50 empleados de Three Square Market, una empresa de máquinas expendedoras de Wisconsin, aceptaron voluntariamente insertarse microchips en las manos, que luego podían usar para comprar aperitivos, iniciar sesión en ordenadores o utilizar la fotocopiadora.

Radiografía de una mano con un microchip entre el pulgar y el índice de la persona.

Los suecos parecen más dispuestos a probar esta tecnología que los habitantes de la mayoría de los demás países.

La población del país, de 10 millones de habitantes, suele estar más dispuesta a compartir datos personales, que ya están registrados y son fácilmente accesibles a través del sistema de seguridad social del país. Según AFP, basta con llamar a las autoridades tributarias para averiguar cuánto ganan otras personas.

Muchos tampoco creen que la tecnología de microchips esté lo bastante avanzada como para que puedan piratearla. Libberton, el microbiólogo, también dijo que los datos recopilados y compartidos por los implantes son demasiado limitados como para que sus usuarios teman que los pirateen o los sometan a vigilancia.

El fundador de Bionyfiken, Hannes Sjöblad, dijo a Tech Insider en 2015:

«El cuerpo humano es la próxima gran plataforma. El cuerpo conectado ya es un fenómeno. Y este implante es solo una parte de ello. [...]

«Ya estamos incorporando tecnología a nuestros cuerpos a gran escala mediante dispositivos portátiles. Pero dentro de cinco a diez años podremos implantarnos todos los dispositivos que llevamos hoy.

«¿Quién quiere llevar un teléfono inteligente aparatoso o un reloj inteligente cuando puede tenerlo en la uña? Creo que esa es la dirección que está tomando la cosa».

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