Un nuevo informe de University College London analiza cómo las personas interactúan con sus smartphones y dependen de ellos.
Para The Global Smartphone, los investigadores pasaron 16 meses viviendo en comunidades de África, Asia, Europa y Sudamérica para estudiar cómo se utilizan los smartphones.
El smartphone se ha convertido en "un lugar dentro del cual vivimos", en lugar de un dispositivo que usamos, afirman.
Eres un caracol y tu smartphone es tu caparazón: se ha convertido en tu hogar.
Por extraño que pueda parecer, es la opinión de un equipo de antropólogos que pasó más de un año examinando la relación que las personas tienen con sus smartphones.
En el informe The Global Smartphone, el equipo de investigadores de University College London documenta cómo personas de todas las edades interactúan con sus smartphones y dependen de ellos para una amplia gama de apoyos cotidianos.
Entre sus observaciones, destacaron que el smartphone –hoy uno de los dispositivos tecnológicos más omnipresentes de todos los tiempos, con miles de millones de usuarios en todo el mundo – no se utiliza con frecuencia para hacer llamadas telefónicas. No si se compara con la gama de otros usos que les dan las personas.
En cambio, nuestros smartphones se entienden mejor como lugares "dentro de los cuales ahora vivimos", afirman los autores del informe. "Siempre estamos 'en casa' en nuestro smartphone."
Todo ello les lleva a esta conclusión: "Nos hemos convertido en caracoles humanos que llevan su hogar en los bolsillos."
La muerte de la proximidad
Cada uno de los investigadores pasó 16 meses viviendo en comunidades de África, Asia, Europa y Sudamérica y observando cómo se utilizan los smartphones.
Su informe está lleno de anécdotas sobre las personas estudiadas, entre ellas Sato san, una experta en arreglos florales de 90 años procedente de Japón. Desde su casa en Kioto, Sato san organiza a los alumnos a los que da clases, mantiene un blog, pide comida, consulta horarios de autobuses y mucho más, todo desde su smartphone, que se describe como "fundamental para su trabajo y su vida".
Con la capacidad de llevar el dispositivo a todas partes surge la idea de que nadie está nunca lejos de las cosas que más le importan.
Es un fenómeno que puede dar lugar a malentendidos habituales. El informe pone como ejemplo a alguien en un restaurante que desatiende a su acompañante al mirar su smartphone. "Lo que ha ocurrido es que la persona, en efecto, se ha ido a casa", afirma. "Puede utilizar este portal para desconectarse del lugar en el que está sentada, para volver a un hogar en el que puede realizar muchas actividades familiares, desde encontrar entretenimiento hasta organizar su agenda o enviar mensajes a amigos o familiares mediante texto y medios visuales."
Según el informe, la psicología de la interacción con un smartphone también refleja la forma en que muchas personas se relacionan con sus hogares. Hay distintas aplicaciones para distintos fines, de la misma manera que cada habitación de una casa cubre una necesidad diferente.
Los autores del informe reconocen que puede resultar desconcertante encontrarse sentado junto a alguien que, en muchos aspectos, se ha marchado y se ha ido a casa, aunque siga físicamente presente contigo.
No hay lugar como el hogar
Para entender el concepto del smartphone como hogar puede ser útil considerar la naturaleza del hogar y cómo ha cambiado en las últimas décadas.
En muchas economías en desarrollo de crecimiento rápido se ha producido una oleada de urbanización acelerada. Millones de personas en China han dejado atrás las comunidades rurales en las que nacieron y se han trasladado a las ciudades. Millones más de personas en muchas partes del mundo afectadas por conflictos o sometidas a algunos de los peores efectos de la crisis climática han abandonado por completo su tierra natal en busca de una nueva vida.
"Para los sicilianos que viven en Milán", afirma el informe, "el smartphone les ayuda a aceptar que Milán es el lugar donde residen, porque al mismo tiempo pueden seguir en 'su tierra' (mia terra) de Sicilia, el lugar de sus recuerdos y sueños."
Esta capacidad de mantenerse en contacto con amigos, familiares y antiguas redes sociales puede ayudar a las personas a sentirse arraigadas en un sentido de hogar a través de su smartphone, incluso si están a miles de kilómetros de distancia.
Según el informe, esto podría resultar especialmente beneficioso para las personas mayores. En su Informe mundial sobre el edadismo, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU escribe: "Entre las personas mayores, el edadismo se asocia con peor salud física y mental, mayor aislamiento social y soledad, mayor inseguridad financiera, menor calidad de vida y muerte prematura."
Los smartphones pueden actuar como un portal a través del cual las personas socialmente aisladas pueden mantener el contacto con el mundo exterior, así como con amigos y familiares. En The Global Smartphone, esto se ilustra con el ejemplo de una mujer japonesa de sesenta y tantos años, quien dijo a los investigadores: "Creo que cuando somos mayores, no significa que tengamos amigos justo a nuestro lado. Por eso el smartphone puede parecernos más valioso (a medida que envejecemos), porque nos permite seguir siendo sociables."



